Monitor Nacional
Los acuerdos de paz en Colombia
Latinoamérica | Redacción
23 de noviembre de 2016 - 1:20 pm
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El pueblo no vio como opción una salida fácil que conllevaría a una supuesta paz. Se negó al fin de una batalla civil que duró aproximadamente cincuenta y dos años en contra de las FARC

El pueblo siempre busca un cambio democrático en el gobierno, especialmente si el Estado refleja inestabilidad en sus instituciones. En las elecciones presidenciales, siempre existe la esperanza que se elija a un personaje que supere a los anteriores, que logre representar al pueblo y se enfoque a luchar por lo que realmente se necesita. Ésta necesidad se ve en la mayoría de la población, especialmente la que no cuenta con muchas oportunidades y busca cambios en la política que conlleven a más equidad. En este artículo hablaré de un acontecimiento reciente que ha formado gran escándalo político y social en el mundo: El acuerdo de paz en Colombia.

Al igual que el caso de Brexit y la elección de Donald Trump en Estados Unidos, se pensaba que el ciudadano iba a elegir la opción políticamente correcta, pero el voto oculto de la mayoría ganó. En ese cuarto oscuro el ciudadano votaba por un cambio. Sin embargo, era un cambio distinto al de su pasado, se buscaba la justicia y una transformación sin que se involucrara la corrupción.

El Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, publicó en el mes de octubre, el documento oficial sobre los acuerdos entre el Gobierno y las FARC. En un documento de 297 páginas entregado al Congreso, se detallaba el fin de la guerra y una manera de hacer la paz, después de tantos años en conflicto. Algunos de los puntos que se destacaron fueron el desarme del grupo, la desmovilización, el reintegro a la vida civil, mejoras en la reforma agraria y replantar la lucha contra el narco. Sin embargo, el “no” ganó.

El pueblo no vio como opción una salida fácil que conllevaría a una supuesta paz. Se negó al fin de una batalla civil que duró aproximadamente cincuenta y dos años en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. El presidente y su gabinete quedaron impactados a los resultados, sin embargo la decisión dio pie a que se renovara el acuerdo y el pueblo lo aceptara.

Para entender esta decisión se necesita tener conocimiento del grupo y su propósito. Las FARC surgen como un grupo de fuerza defensiva que da comienzo a muchos conflictos sociales y políticos. El grupo campesino guerrillero empezó a obtener fuerza militar y se dieron múltiples enfrentamientos por el territorio y por cuestiones del narcotráfico. Buscan implementar su ideología socialista en Colombia y son considerados en varios países como terroristas. Tras los años se vieron muchos casos de secuestros, desapariciones, matanzas y los más afectados han sido los ciudadanos.

Las desapariciones y los desplazamientos causaron gran  desconfianza y miedo en la sociedad. El pueblo está resentido por todos los delitos por parte de este grupo. La violación de los derechos humanos, las ejecuciones y la tortura ha dejado una cicatriz y un dolor irreparable. Existe una memoria histórica y un triunfo para los que votaron por no a la paz.

El gobierno, al firmar este acuerdo, está cediendo a cierta impunidad, quiere darle participación política a las FARC y cederles asistencia financiera a pesar de todos los delitos y crímenes organizados.

El pueblo critica la decisión del gobierno y busca más compromiso y justicia por parte de las instituciones. En otras palabras, los ciudadanos no creen poder confiar en un grupo que ha dejado gran huella de sangre en el pasado, a pesar de ser reclamados como un grupo nuevo con diferentes metas y principios, no podrán pasar por desapercibidos.

La desesperación por el cambio puede llevar al pueblo tomar decisiones difíciles, esta vez se sacrificó una supuesta paz. Sin embargo, se quiere respirar un cambio y es por eso que se tomará en cuenta las propuestas de un nuevo acuerdo. El gobierno quiere encontrar una solución y mantener un diálogo para buscar nuevas propuestas y poder asegurar la voluntad a la paz. Se siguen escuchando las opiniones de los ciudadanos y mientras se mantenga una negociación, se podrán superar los obstáculos que se presentan.

El dolor e indignación del pueblo permanecerá a cualquier decisión que se tome. El Estado debe der formar un compromiso con el pueblo. Se debe de tomar la decisión más justa y se debe de luchar contra la corrupción y violencia interna. El Estado debe de representar al pueblo y se deben tomar decisiones por todos sus integrantes.

Natalia Shirel Saldaña Echeagaray

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, Campus Gld.

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