Monitor Nacional
Los derechos humanos son como un refrán
Opinión | Gabriela Navarro
19 de abril de 2016 - 4:06 pm
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Actualmente nuestro país vive una crisis de derechos humanos que no evidencia ser ninguna “prioridad” para el gobierno en turno

Recientemente nuestro presidente, Enrique Peña Nieto, se reunió en Berlín con la canciller alemana Ángela Merkel. El motivo de la visita fue la puesta en marcha del “Año dual México-Alemania”, un acuerdo entre ambas naciones que propone intercambios en temas como ciencia, cultura, educación, innovación, movilidad, sustentabilidad, además de intercambios comerciales e inversión alemana. Sin embargo, el acuerdo pasó a segundo plano luego de las preocupaciones que manifestó Merkel respecto a los derechos humanos en México, a lo que Peña Nieto aseguró que los derechos humanos son “prioridad” en su gobierno. Por supuesto que una cosa es el discurso de nuestro presidente y otra muy diferente es la realidad que se vive en México todos los días. Actualmente nuestro país vive una crisis de derechos humanos que no evidencia ser ninguna “prioridad” para el gobierno en turno.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Entonces los derechos humanos son prioridad para gobierno de Peña Nieto… por segunda ocasión. En una conferencia de prensa en 2015, Enrique Peña Nieto ya había mencionado lo prioritario que eran los derechos humanos para su gestión, sin embargo la violencia y el atropello de los mismos solamente han ido de mal en peor. Desde el 2015 que destacó su “compromiso puntual y formal”, no existen acciones concretas del ejecutivo para combatir la preocupante situación.

La agencia Human Rights Watch, junto con Amnistía Internacional, ya habían acusado al gobierno de Peña Nieto de establecer “cambios cosméticos” para combatir la tortura y desaparición forzada. Lo que demuestra que no se han establecido medidas concretas que ataquen el problema, sino que existe la eterna promesa de hacerlo sin realmente intentarlo. El informe anual “Country Reports on Human Rights Practices for 2015” ha dedicado 34 páginas al caso específico de las violaciones a derechos humanos en México. En este reporte se recalcan distintos puntos que necesita combatir el gobierno mexicano para mejorar la seguridad y protección de los derechos humanos. Puntos que se han llegado a normalizar entre la ciudadanía, tal es el caso de: participación de militares en “abusos graves” (homicidios, tortura, desapariciones forzadas…), violencia contra mujeres, impunidad, asesinato de periodistas y crimen organizado.

Dime tu clase social y te diré los derechos a los que tienes acceso.
Entre los aspectos que más preocupan en materia de seguridad se encuentran la eterna impunidad y corrupción. Actualmente México es el segundo país con más impunidad, según el Índice Global de Impunidad (IGI), elaborado por la UDLAP y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla (CCSJ). La corrupción, la inseguridad y la violencia al interior del país son solamente resultado de esta impunidad.

Con el caso de Daphne Fernández, quien fue violada por cuatro jóvenes que ahora conocemos como los “Porkys” de Veracruz, vimos cómo una vez más en México los derechos a los que tenemos acceso dependen de nuestra clase social. Los jóvenes quedaron impunes, dos de ellos incluso huyeron del país. La igualdad de derechos en nuestro país aún no es algo real.

Aunque de seda se vista la impunidad, violencia de género se queda.
Lo que nos lleva a la enorme violencia contra mujeres que se ha normalizado en este país. Será de gran apoyo continuar con el caso de Daphne Fernández para ilustrar esta aseveración. Al momento de darse a conocer los hechos del caso, lo primero que saltó a la mente de una buena parte de la población fue que Daphne era menor de edad, vistiendo faldas y saliendo de noche con sus amigas, por lo que la culparon de los hechos refugiándose en la excusa de “fue su culpa por exponerse”, incluso hay quien la acusa de mentir. ¡En México ser víctima de violencia de género es tan normalizado que a las víctimas de abuso sexual se les echa la culpa de haber sido abusadas!

En este país 63 de cada 100 mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia; durante el periodo del 2013 al 2014, 7 mujeres al día fueron asesinadas; una mujer es agredida cada 15 segundos y cada 9 minutos una es violentada sexualmente; el 85% de los casos quedan impunes. México se ha convertido en uno de los peores países del mundo para ser mujer; nuestro caso es comparable con países de Medio Oriente y África.

Cría niños sin derechos humanos y te sacarán los ojos.
No es ninguna extrañeza que mujeres y niños sean el sector más vulnerable, ya que en nuestro país se cometen abusos en contra de ellos por el simple hecho de podérseles cometer. En México 4 de cada 6 niños están en condición de calle, convirtiéndolos en un objetivo fácil para que se les atropellen sus derechos. Somos el país número uno en producción de material pornográfico infantil para la red en todo el mundo. Los datos del DIF arrojan que hay 16 mil niños prostituyéndose, mientras que los datos arrojados por diversas ONG’s indican que en realidad son 50 mil los que se prostituyen. Nos hemos convertido también en un paraíso sexual infantil, invitando con más frecuencia al turismo sexual. Tan sólo en Tijuana 8 mil norteamericanos y mexicanos cruzan de San Diego en busca de los 1200 niños que se prostituyen en esa ciudad.

El que con militares impunes anda, a violentar los derechos humanos se enseña.
En México militares y cuerpos policiacos, quienes por definición deberían resguardar la seguridad de los mexicanos, cometen abusos graves en contra de los derechos humanos de sus propios compatriotas. Ellos cometen homicidios y desapariciones forzadas. Utilizan la tortura, cuando en la ley está claramente penado el uso de tortura para obtener confesiones. Ellos no están exentos del cumplimiento de estas leyes, al contrario, son quienes deberían dar el ejemplo. Recientemente evidenciamos este punto con el acto de tortura cometido en 2015 por soldados en Guerrero, el cual quedó expuesto en un video difundido la semana pasada.

Lo que más me ha preocupado de este caso es la reacción que ha causado en la población mexicana. Muchos aplaudían la forma de actuar de los soldados, ya que la mujer torturada es acusada de participar en actos criminales. Muchos reprocharon que se castigue a los soldados y agentes policiacos implicados en el acto de tortura, justificando que “ellos sólo cumplían con su deber” y que la víctima, al estar implicada en actos ilícitos, “se lo merecía”. No es ninguna novedad que en México la autoridad pueda abusar de su poder y salir impune, recordemos que aún nos faltan 43 normalistas y sólo un soldado fue condenado por la matanza en Tlatlaya.

Derechos humanos que nacen torcidos, jamás su tronco enderezan.
La violación a los derechos humanos que sufrimos en México no es ningún evento de generación espontánea, tiene sus raíces en la misma sociedad. Somos culpables de no decir nada frente a la violación de derechos humanos. Y no decimos nada debido a cinco motivos: desconocemos que tenemos derechos humanos y cuáles son; seguimos permitiendo que se violen nuestros derechos humanos, nadie hace nada para impedirlo; aplaudimos que le violen los derechos humanos a otro; exigimos que le violen los derechos a otro; finalmente, justificamos la violación de derechos humanos.

Estamos tan acostumbrados como país a que los derechos humanos estén ausentes que ya no hay nada que nos sorprenda, no hay nada que nos indigne. Si nosotros no lo exigimos, ningún gobierno pasará de priorizar los derechos humanos en el discurso, a priorizarlos en acciones.

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