Monitor Nacional
Los genios no deben morir
Insurrección mental | Javier Malo
26 de octubre de 2015 - 2:04 pm
Arte-MN
En ese tono creo que muchos no le tenemos miedo a la muerte, sino cómo llegue ésta

Decía el canta autor Miguel Bosé al término de su más reciente concierto en el Auditorio Nacional, que todas las cosas tienen un final y las cosas buenas también, me puso a pensar y reflexioné que sí existe la inmortalidad.

Recuerdo esta frase de Bosé, al momento que aleatoriamente suena mi lista de canciones y comienza con Mecano, cantando que los genios no deben morir, y así debería ser, los genios, las mentes brillantes que han buscado un mundo mejor o al menos más agradable para vivir, no deberían morir, pero esas mentes, saben que esta vida tiene un final.

Pero la muerte física es un paso que todos los vivos habremos de dar y en este proceso, habremos de ‘nacer y morir’ de otras formas.

Roger Bartra -en la tinta y la sangre,- habla de la muerte intelectual, la cual me resulta frustrante, porque es vivir con la soga de los intereses al cuello, una tradición al potencial mismo, venderse a una militancia por conveniencia falaz, a un Estado, a un academicismo que en muchas ocasiones traiciona los principios propios.

En ese tono creo que muchos no le tenemos miedo a la muerte, sino cómo llegue ésta.

‘Esta lavadora no distingue tejidos’ -sigue cantando Mecano mientras escribo éstas líneas-, pero al igual que la materia, el legado se transforma, reencarna en una corriente ideológica, una doctrina, parte del próximo todo; es la semilla que habrá de inspirar esfuerzos, vocaciones, causas, nuevas creaciones y un infinito de aquello que en materia física no podemos percibir.

Creo en que el arte es una de las formas en las que el hombre ha alcanzado la inmortalidad, en la que desde pinturas rupestres, composiciones musicales, danzas, nuevas formas en el arte contemporáneo y más, ilustran una línea histórica que seguirá creciendo durante la existencia de la humanidad -humanidad en todos los sentidos de la palabra-, y en ese supuesto, habrá un testimonio de nuestro paso y nuestra forma de haber visto y vivido la realidad, así como lo estudiamos en nuestras actuales zonas arqueológicas.

Los genios no deben morir y de hecho no mueren, reencarnan en su legado.

Cada uno de nosotros es sucesible a imaginar, cada uno de nosotros posee ese potencial humano del que sabemos en nuestra historia la capacidad que puede alcanzar, sabemos de personas que en condiciones adversas o prósperas han logrado la grandeza, tenemos testimonios cercanos o lejanos de personas que han cumplido su sueño y con ello nos han inspirado.

Este domingo recorrí el corredor de la Semana Mexicana del diseño (#MexicanDesignWeek) y encontré un bello común denominador, el uso de elementos básicos y naturales con la estética contemporánea y de ésta forma el regreso de nuestras bases que hacen reencarnar ‘la vieja escuela’ en un cuerpo contemporáneo.

No hay legado pequeño, los árboles milenarios nacieron de una pequeña semilla, ¿Cuál es el legado que estamos construyendo?, ¿Cuál es la obra maestra de nuestra vida?, en éste juego de la vida a contrarreloj ¿Qué estamos haciendo por esa inmortalidad?

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