Monitor Nacional
Los porkys: la suciedad del sistema político mexicano
El legado de México | Cassandra Murillo
7 de abril de 2016 - 6:29 pm
columna
A 14 meses de ocurrida la agresión, la menor Dafne Fernández sigue sin recibir justicia

El caso de Los Porkys es la representación perfecta de la mecánica de la sociedad mexicana y su sistema político. Es una muestra de cómo en México la impunidad es un asunto de todos los días. Además de evidenciar otros graves problemas que sufren en México: la constante violación de los derechos humanos, la injusticia, la inequidad y la vulnerabilidad de la mujer, padecimientos que se presentan a diario en un país donde el dinero y el poder representan la salida frente a cualquier problema. Un país donde tener dinero significa que te irá mejor en materia jurídica y social. . . en la vida.

Es indignante cómo el sufrimiento de una persona parece tener un precio tan bajo que puede ser pagado por las relaciones familiares y por el dinero. Los agresores de la menor siguen sin enfrentar a la justicia. Misteriosamente dos de ellos, han salido del país después de que el padre de la joven hiciera pública la agresión que la menor sufrió por parte del grupo denominado Los Porkys , el cual es conformado por hijos de las familias más ricas de México, con grandes influencias que se materializan en el manejo que se le ha dado al caso, donde la impunidad pasa por la puerta grande ante los ojos de la sociedad y de la agredida.

Cuando este caso salió a la luz pública, en un principio se hicieron diversas promesas a la familia de Daphne por parte de la familia de los agresores, promesas que siguen sin cumplirse y que lamentablemente parecieran continuaran con ese destino ante un sistema de justicia nulo y vendido a los intereses del mejor postor.

Este repudiable evento, además, muestra una sociedad donde la mujer parece ser culpable de su propia vulnerabilidad, ya que, después de que se supo el atentado que sufrió la menor, aparecieron distintas opiniones donde se le hacía culpable por su agresión. Éstas, expresaban que había sido su culpa por ponerse en una situación de riesgo o que ella misma se lo había buscado provocando a sus agresores. Las “típicas” preguntas aparecieron, ¿cómo iba vestida?, ¿estaba sola?, ¿qué estaba haciendo?, buscando de alguna manera justificar las acciones de Los Porkys.

Lamentablemente este  tipo de opiniones siguen siendo las primeras en aparecer cuando se sabe de un caso como el de Daphne. La sociedad, tiende a culpar a la victima en lugar de tomar acciones contra el agresor, que en muchos de los casos, cuenta con suficiente poder para no afrontar las consciencias de sus actos.

Los Porkys son la representación de una sociedad donde la élite actúa como gusta, sabiendo de antemano que sin importar sus acciones no tendrá que lidiar con sus delitos, ya que el dinero y las palancas con la que cuentan son suficientes para “limpiar” su desastre. Sin embargo se olvida, o pretende olvidarse que esas palancas y ese poder no borran el sufrimiento ni los recuerdos de una persona. Pero pareciera que nadie logra notarlo y peor aún, que como sociedad ya estamos acostumbrados a que esto pase, y que este tipo de situaciones continúen en la impunidad mientras nosotros solamente estamos observando, asumiendo que las cosas no van a cambiar y que no podemos hacer nada. Y, en realidad, mientras sigamos sabiendo de casos como éste y sólo nos sintamos mal por un momento mientras lo leamos, pero después continuemos con nuestra vida cotidiana, sin hacer nada, México continuará siendo un país donde se pueda pagar por cometer delitos y salir libre de la situación.

Mientras sigamos mirando detrás sin exigir nuestros derechos y culpando a la víctima, seguiremos bajo un sistema que promete hacer justicia pero que en realidad cobra por ella.

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