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Los queremos de vuelta, sanos y salvos

De nuevo, nos encontramos ante la historia de la desaparición forzada. Javier Salomón Aceves Gastélum, de 25 años, Marco Ávalos, de 20 años y Daniel Díaz, de 20 años, los tres alumnos de Cine en la Universidad de Medios Audiovisuales fueron forzosamente desaparecidos el lunes 19 de Marzo. El tema parece ya estéril a oídos de algunos cuando no debería serlo, cuando nos deberíamos de negar a aceptar escusas y deberíamos reconocer lo indignante que es la situación: una banda de hombres armados secuestró a tres jóvenes de universidad haciéndose llamar parte de la fiscalía general del estado de Jalisco.

No debería ser normal; México se volvió un país donde llamamos “guerra sucia” a los tweets atrevidos de Anaya, Meade y Andrés Manuel para olvidar que la verdadera guerra sucia fue el secuestro, tortura y escarmiento sistemático de movimientos de oposición desde el fin del sexenio de Cárdenas y con continuidad hasta hoy en día. La guerra sucia no es mediática, la guerra sucia es cuando sujetos que se hacen llamar de la Fiscalía General de Jalisco toman como rehenes a estudiantes y fuerzan su desaparición. México se volvió un país donde, cuando alguien es baleado en la calle, el primer instinto de la sociedad es ver si la víctima no tenía “ligas con el narcotráfico” como si estas lo separaran de nosotros, como si lo hicieran culpable de su propio asesinato. Nos hemos vuelto un país donde creemos que la violencia generalizada son cárteles que se matan entre sí y nos dejan en paz a nosotros, los “ciudadanos decentes.”

Esto no podría estar más alejado de la realidad. Hoy, aún no tenemos información sobre los alumnos que fueron secuestrados. Sin embargo el gobierno ya expresó su pésame. El gobernador, Aristóteles Sandoval, ofreció un millón de pesos de recompensa por información sobre los alumnos como una pobre manera de compensar por el hecho de que se permitió un crimen de lesa humanidad en su propia casa. Posteriormente, emitió un ultimátum el 4 de Abril: fiscalía general tiene hasta el 19 de Abril para encontrar a Daniel, Marco y Salomón.

No nos deberíamos conformar con uno, dos, tres o veinte millones de pesos de recompensa por información; no nos deberíamos conformar con el ultimátum tampoco. Nunca tendríamos que haber salido a la calle a exigir la reaparición con vida de nuestros compañeros, hijos, hermanos, amigos, vecinos, conciudadanos o connacionales. Nunca deberíamos creer que los desaparecidos son tales porque lo merecen, porque “tenían ligas con el narco,” porque “no fueron prudentes.” Hay que recordar que la responsabilidad de evitar la desaparición forzada de la ciudadanía es de las fuerzas de seguridad del estado y que estas ya fallaron, incluyendo a la fiscalía. No estamos en un período en el que el gobierno inicia su labor de brindarnos seguridad, sino en un proceso de supuesta toma de responsabilidad tras su fracaso.

El RNPED declara cerca de 40,000 desaparecidos desde el 2007. Esta cifra necesariamente es menor a la realidad porque, por ejemplo, solo incluye a aquellos que fueron reportados. Nos podemos poner a sacar cifras pero la realidad es necesariamente la misma también: México es un país de desaparecidos. Jalisco ha enfrentado sus meses más violentos en cifras de homicidios en un período de dos décadas, y cada mes promete ser peor que el anterior. Las autoridades y las policías de Jalisco no están teniendo algunos tropiezos, están incumpliendo su más básica obligación: asegurarnos que no vamos a ser acribillados y secuestrados al salir a la calle. Tan solo en 2017, hubo 1,369 homicidios en el estado de Jalisco, marcando así el año más violento desde 1997. Actualmente, más de 3000 Jaliscienses se encuentran desaparecidos. No, la situación no solo es anormal, es completamente increíble e irreal.

Hasta ahora la reacción de los alumnos de la ciudad de Guadalajara, sus familias, sus profesores y la sociedad civil no ha sido tan dócil, no ha sido tan complaciente, y no ha sido tan conformista. Se han llevado a cabo tres asambleas interuniversitarias incluyendo a maestros y estudiantes de una gran parte de las universidades de la Zona Metropolitana de Guadalajara, así como miembros de la Federación de Estudiantes Universitarios, las madres y padres de los desaparecidos de Ayotzinapa, los compañeros de los Salomón, Marco y Daniel e incluso organizaciones no gubernamentales.

En lo que ha sido casi un mes desde la desaparición de los tres alumnos, los alumnos de la ciudad concretaron esfuerzos para efectuar, el sábado 24 de marzo, la toma de una glorieta en la ciudad de Guadalajara y una marcha desde la misma hasta la fiscalía general. La glorieta conmemoraba a los Niños Héroes antes de ser rebautizada como “La glorieta de las y los desaparecidos” por el colectivo interuniversitario con ayuda de pancartas y lonas, las cuales fueron colgadas alrededor de la misma con mensajes como “Somos Estudiantes, no Criminales”. En la misma glorieta se llevó a cabo un “Live Session” el jueves 5 de abril con varios artistas interpretando la canción “Give me the power” con el permiso y apoyo de Molotov.

Actualmente, el colectivo está planeando una marcha a casa Jalisco el 19 de Abril, el mismo día que el ultimátum de 15 días que emitió el gobernador, Aristóteles Sandoval, expira. Los estudiantes también planean convocar a un paro universitario generalizado a nivel nacional antes del primero de julio. Queda por verse si la sociedad civil está completamente desarticulada y lista para aceptar su violenta realidad o si estamos dispuestos a hacer lo necesario, lo que en realidad es normal: exigir que nuestras autoridades detengan las desapariciones, los homicidios.