Monitor Nacional
Machismo, ¿Dónde?
México y yo | Regina Sepulveda
27 de abril de 2017 - 11:54 am
violencia_monitor
El machismo es una forma de sexismo donde se discrimina, se menosprecia, se agrede y se atenta contra la dignidad de la mujer

Mucha gente suele pensar que el machismo es cosa del pasado. Piensan que es un fenómeno que ya no es tan común ya que actualmente las mujeres ya pueden votar, ya estudian, ya trabajan y ya toman sus propias decisiones. Aparentemente, para estas personas, estas son pruebas suficientes para sostener que el machismo ya no está presente en la sociedad mexicana como lo estaba hace unas décadas.

Primero que nada, definamos que es el machismo. Según la Real Academia Española, el machismo es “la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. De manera personal creo fuertemente que el machismo es mucho más que eso y está mucho más presente en nuestras vidas de lo que podemos imaginar.

El machismo es una forma de sexismo donde se discrimina, se menosprecia, se agrede y se atenta contra la dignidad de la mujer. El machismo es una mentalidad que se ha ido difundiendo de generación en generación durante siglos, fundada en ideas preconcebidas y estereotipos proporcionados por la misma sociedad. Así, se puede decir que el machismo se ha convertido en una forma de relacionarnos, hombres y mujeres, dentro de una sociedad. Éste se expresa mediante actitudes y comportamientos donde se establecen roles desiguales considerando a la mujer inferior con respecto al hombre.

Dichos comportamientos no siempre se dan de manera clara y evidente como muchos solemos pensar cuando hablamos del machismo. Sí, los golpes, los gritos, las violaciones, el acoso, son expresiones obvias del machismo y nadie puede discutir que no lo son, pero éstas son expresiones del machismo “tradicional”. Sin embargo, las más preocupantes son las expresiones sutiles y desapercibidas pertenecientes al machismo “invisible”.

El machismo invisible es el tipo de machismo más común al que nos enfrentamos de manera cotidiana. En su libro, “El Machismo Invisible”, María Castañeda menciona que “las manifestaciones físicas del machismo han cedido el lugar a formas psicológicas de control y coerción que, bajo una apariencia quizá más amable, siguen asegurando el dominio masculino sobre las mujeres”. Esto quiere decir que el machismo moderno, a diferencia del tradicional, es un machismo casi imperceptible, y al no percatarnos de su existencia se convierte en un fenómeno aún más preocupante. Esta cualidad “invisible” del machismo pone en evidencia el carácter intrínseco y profundo de esta mentalidad en el nivel más inconsciente del pensamiento.

Siguiendo con esta lógica nos podemos dar cuenta de que las mujeres también podemos ser machistas. Tal vez suene algo ilógico decir que una mujer es machista, pero es mucho más común de lo que pensamos. Las mujeres somos machistas en cuanto aceptamos ciertas prácticas y comportamientos o rechazamos otros que consideramos como “moralmente incorrectos.”

Cuando señalamos a otra mujer por la ropa que lleva puesta, estamos siendo machistas. Cuando criticamos ciertos comportamientos en las mujeres, que al ser cometidos por hombres éstos son felicitados, ahí estamos siendo machistas. Cuando decimos que una mujer fue violada porque iba vestida de manera provocativa, estamos siendo machistas. Cuando le decimos a un hombre o a una mujer que hace algo “como niña” entendiéndose como un insulto, ahí también estamos siendo machistas.

Cuando decimos o aceptamos frases como “¿a dónde vas vestida así?”, o “cocinas muy bien, ya te puedes casar”, o peor aún, cuando nos reímos o normalizamos un chiste machista, ahí estamos siendo mujeres machistas. Justificar con frases como “así son los hombres”, “son chistes de hombres”, o “es plática de hombres” es justificar la existencia del machismo. De esta forma, aunque parezcan actos inofensivos, estamos aportando a la violencia de género que no es para nada ajena al contexto social de nuestro país.

Tristemente en nuestro país se viven las consecuencias de la mentalidad machista de una manera brutal: el feminicidio. Según la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, “Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género.” Esto quiere decir que el término feminicidio hace referencia al homicidio de una mujer por el hecho de ser mujer. Según la ONU, en México 7 mujeres son asesinadas cada día.

El movimiento que busca erradicar al machismo es el feminismo, sin embargo, el feminismo no debe ser visto como lo contrario al machismo. Muchas veces al intentar criticar el movimiento feminista se les ha llamado a los feministas “hembristas” o “feminazis” pero debemos entender que esto no es el feminismo. En todo caso, el hembrismo sería el equivalente al machismo, en donde se buscaría la supremacía de la mujer en la sociedad. El feminismo, por el contrario, es un movimiento social y político que busca la igualdad en derechos y oportunidades para hombres y mujeres.

Esto quiere decir que el feminismo es tanto para hombres como para mujeres. Así como se puede ser una mujer machista, también se puede (y se debería) ser un hombre feminista. Es hora de acabar con la creencia de que sólo las mujeres son feministas. Si tú te consideras a favor de los derechos igualitarios, el respeto a ambos géneros, y en contra de la discriminación de género, entonces tú eres feminista. Hombres y mujeres siéntanse orgullosos de decir que son feministas y demuéstrenlo con sus actitudes y comportamientos.

TAGS: ,