Magia, creencias y supersticiones: la cultura de América Latina

A pesar de la diversidad étnica, cultural y lingüística que existe en los diferentes territorios que componen a nuestro continente, siempre ha habido una constante que los identifica a todos, o casi todos: la historia. La combinación de diferentes etapas de nuestra historia como lo son las culturas prehispánicas, la conquista europea, la colonia, los movimientos independentistas y la de las dictaduras, así como algunas otras han acumulado un sinfín de prácticas y tradiciones que hemos adoptado como nuestras. La cultura en América Latina es tan extensa como la cantidad de recursos naturales que posee el continente; somos un exportador nato de artistas, muralistas, músicos, poetas, escritores, científicos y hasta inventores. El bagaje cultural es la gran herencia que nos dejaron los primeros pobladores latinoamericanos, la misma que seguimos presumiendo y exportando al mundo. Desde Machupichu, pasando por la gastronomía brasileña hasta los templos prehispánicos de Palenque son algunos de los íconos que nos identifican como Latinoamérica. Pero no solo los grandes monumentos son la única forma de cultura que se vive en nuestro continente pues las prácticas religiosas, las creencias en supersticiones y leyendas urbanas, la magia y el sincretismo son algunas de las prácticas que son comunes entre la población latina.

Entre las características más importantes del latino resalta su sentimentalismo y su forma de externarlo, no hay en el mundo, alguien más que tenga ese deseo de externalizar sus pensamientos, sus deseos, así como sus acciones; reflejando así sus intimidades. La creencia en nuestro continente hacia distintas imágenes religiosas o a prácticas exotéricas forman parte de nuestra misma idiosincrasia, misma que es conocida en todo el mundo. La brujería y los chamanes son comunes tanto en México como en Argentina, Colombia, Perú entre algunos otros. Las creencias y las supersticiones involucran muchos aspectos de la vida común del latinoamericano como el amor, el trabajo, el dinero y los procesos migratorios. No podemos negar que a veces estas prácticas las realizamos inconscientemente y otras más que conscientemente con la intención de obtener esperanzas que nos ayuden a solucionar nuestras dificultades.

Migración y cultos espirituales

  El fenómeno migratorio que se vive a diario en América Latina es el mejor campo para analizar y discutir cómo se formulan las prácticas y creencias religiosas. La migración es un fenómeno multidimensional en el que no se respeta nacionalidades, pero que se concentra en nuestro país y en la mayoría de los países centroamericanos en los cuales no existen las condiciones ni las oportunidades necesarias para que una persona y su familia se desarrollan (alimentación, escuela, trabajo, educación, etc.). Lo anterior motiva a que muchas personas salgan expulsados de sus territorios en búsqueda de lo que en su territorio “no hay”. Tal como los dice Eduardo González, los migrantes son un grupo poblacional que emprende su viaje con todo y triques, es decir con prácticamente todo: sentimientos nacionalistas, esperanzas, sueños, miedos, cultura. Las creencias y las supersticiones no solo viajan con ellos, sino que son parte indispensable del viaje pues en muchos casos se piensa que sin la ayuda de “los santos” es prácticamente imposible cruzar la frontera del Río Bravo. Antes de partir a la aventura del proceso migratorio es muy normal que los exiliados económicos se encomienden a la protección de la Virgen de Guadalupe o la Santo Toribio Romo, en el caso de santos reconocidos por la Iglesia Católica, sin embargo, también es muy común que se encomienden a otras figuras igual o más poderosas que las otras como lo son Jesús Malverde o la Santa Muerte. A pesar de que las creencias hacia estos personajes son originados en México, el culto y la creencia que se ha desarrollado hacia los personajes ha trascendido las fronteras de muchos países latinoamericanos; es común ver que migrantes hondureños y salvadoreños compran una estampilla del santo mientras que otros extendían su fe y se tatúan a la morenita o a la niña blanca con la intención de conseguir la protección y llegar sano y salvo a los Estados Unidos. La popularidad de los Santos ha provocado que se cree una gran industria relacionada con la venta de productos y reliquias. Es así que podemos decir que debido a nuestra identidad, los latinos somos muy susceptibles a creer en estos actos porque interactuamos muy seguido con estas prácticas a tal punto que forman parte de la realidad de miles de personas.

Magia: brujos y chamanes

La creencia en la magia es una herencia de muchas culturas prehispánicas que se asentaron en nuestro territorio. La magia busca controlar las fuerzas sobrenaturales para satisfacer los deseos humanos, donde el éxito se ve como inevitable, con tal de que uno sepa la fórmula o el ritual adecuado. Latinoamérica ha tenido la costumbre histórica de ser impaciente por conocer su futuro; es común ver en mercados latinoamericanos, además de una explosión de colores, arte y gastronomía, prácticas relacionadas a la magia. Los chamanes y los brujos son los especialistas para leer cartas y adivinar nuestro futuro. Pero también hay otros que se especializan en curar enfermedades como el mal del ojo. En general son prácticas aceptadas por nuestra gente la cual siempre busca una ayuda espiritual en vez de luchar y exigir a las instituciones públicas que sean ellas las que nos proporcionen las oportunidades y condiciones necesarias para que nos desarrollemos.