Monitor Nacional
Maquillando la pobreza
Opinión | Eduardo Gonzalez
27 de julio de 2016 - 5:53 pm
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En 2015 los hogares ubicados en el decil más alto de percepciones recibieron, en promedio, 161 mil 568 pesos al trimestre, contra 8 mil 169 pesos de los hogares colocados en el primer decil

Existen muchas maneras de acabar con los pobres, la más sencilla es en el papel. Precisamente así lo hizo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin pudor alguno incrementó 37.2 por ciento los ingresos de los mexicanos más pobres, que pasaron de 5 mil 954 pesos en 2014 a 8 mil 169 pesos en 2015, con lo cual redujo significativamente el número de pobres en nuestro país. La estrategia fue cambiar la metodología que aplicó en la encuesta Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) (Proceso, 2073, julio 2016). Según el MCS, en 2015 los hogares ubicados en el decil más alto de percepciones recibieron, en promedio, 161 mil 568 pesos al trimestre, contra 8 mil 169 pesos de los hogares colocados en el primer decil. Esto implica que los primeros captaron en promedio 19.8 veces más ingresos que los segundos.

Los cambios en los criterios de captación del ingreso que realizó el Inegi fueron decisión exclusiva de ese instituto; en ellos no colaboraron los miembros del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval); tampoco fueron puestos en común para su debate y discusión con académicos dedicados al estudio de la pobreza. El Inegi los realizó de manera unilateral. A toro pasado, el instituto solo comunicó que el “nuevo criterio en la recolección y análisis de los datos de campo permitiría ofrecer a la sociedad y al Estado una medida más precisa de los ingresos del hogar”. Ahora resulta que la pobreza nunca estuvo ahí.

Sin duda, es una estrategia para limpiar los pésimos resultados en el combate a la pobreza del “gobierno” de Enrique Peña Nieto, no olvidemos que durante los dos años del peñismo la población en miseria aumentó en 2 millones de personas, pasando de 53.3 millones a 55.3 millones, según el Coneval.

Pues ahora resulta que a pesar del paupérrimo avance de nuestra economía, del desplome en los precios del petróleo, del poco y mal pagado empleo en México, del aumento de los precios, de la galopante devaluación del peso, de la disminución del presupuesto destinado a programas sociales, la pobreza se redujo en nuestro país. Vaya sorpresa.

Lo más preocupante de todo ello, es que ni siquiera se ponen de acuerdo para contar y aceptar el número de pobres en el país; si no somos capaces de saber cuántos pobres existen en México, menos seremos capaces de atender su precaria situación. Sin duda, queda muy claro que la amplia pobreza de grandes sectores de la población en nuestro país continúa siendo un capital político muy valioso, y por lo mismo, altamente disputado por la clase política mexicana. La fórmula continúa siendo la misma desde los gobiernos posrevolucionarios: pobre igual a voto.

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