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Matrimonio igualitario en Jalisco

Esta semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró la inconstitucionalidad del artículo 260 del Código Civil de Jalisco, porque limita el matrimonio a la unión entre el hombre y la mujer. A no dudar, el artículo 260 se opone a la determinación de las personas contra el libre desarrollo de la personalidad de cada individuo y es violatorio del principio de igualdad, porque “se da un trato diferenciado a parejas homoparentales respecto de las parejas heterosexuales⬝ al excluirlas de la posibilidad de contraer matrimonio.

La última parte de la historia comenzó en junio de año pasado cuando el máximo tribunal del país determinó la inconstitucionalidad de los Códigos Civiles de los estados que consideren únicamente al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, cuyo fin último sea la procreación. Este criterio se aplicó a todo el país.

La misma Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hizo un llamado para que los gobiernos y congresos estatales realizaran las modificaciones necesarias a fin de adecuar los lineamientos jurídicos de las entidades de la República con los estándares internacionales, y con ello retirar los diques legaloides que negaban el derecho al matrimonio de parejas del mismo sexo. Varios gobiernos hicieron caso omiso del llamado de la CNDH, entre ellos el de Jalisco con el beneplácito de amplios grupos de la sociedad y de la Iglesia Católica.

Así las cosas, los siguientes meses transcurrieron en un estira y afloja entre grupos de defensa de derechos humanos, que exigían igualdad de derechos; grupos de defensa del “matrimonio tradicional”; y la jerarquía de la Iglesia Católica, opinando sobre asuntos que competen al Estado laico mexicano. Por su parte, los poderes estatales como convidados de palo guardando un silencio cómplice hombro con hombro con los detractores del matrimonio igualitario.

Finalmente, el fallo de la SCJN logra que en Jalisco como en la Ciudad de México, Quinta Roo y Coahuila puedan casarse, sin amparo hacer uso de un amparo, las parejas del mismo sexo. Esto entrará en vigor una vez publicada la sentencia en el Diario Oficial de la Federación. Asimismo, se abre la puerta para obligar al Congreso estatal a emitir una nueva norma que reconozca que el matrimonio es la unión de dos personas. Por cierto, un trabajo que no han decidido hacer con lo cual faltan a sus obligaciones.

La trascendencia del fallo emitido por la SCJN radica en la construcción de una ciudadanía completa para miles de personas que no cuentan con el derecho a contraer matrimonio con la pareja de su preferencia sin importar si es una relación homosexual o heterosexual.
Debemos entender que en México seguimos teniendo una ciudadanía pendiente, subejercida, a la mitad, fronterizada, excluyente, que genera una diferencia entre “Ciudadanía formal⬝ y “Ciudadanía sustancial⬝. Entre la ciudadanía que debería “garantizar el Estado⬝ y la “ciudadanía que ejercemos a contraflujo⬝. Por lo cual, se impone seguir construyendo una ciudadanía que brinde a todos los habitantes de este país las condiciones necesarias para dejar de ser “ciudadanos a la mitad⬝ y poder movernos de la medianía ciudadana a una ciudadanía total. Construir una nueva ciudadanía implica, entre otras cosas, reconocer el derecho de la gente a decidir con quién se quiere casar. De lo contrario seguiremos manteniendo un divorcio evidente entre las prácticas y los discursos “democráticos⬝ propios de una sociedad civil y política negada a crecer.