Monitor Nacional
Metamorfosis
Tales of Us | Jrg
3 de noviembre de 2015 - 10:35 am
Alicia-MN
“How queer everything is to-day! And yester-day things went on just as usual, I wonder if I’ve changed in the night?” Alice’s Adventures in Wonderland, Lewis Carroll.

Sabemos, el psicoanálisis no es más que una humilde práctica. Por tanto, sin la clínica, toda la teoría resulta elucidación infértil. Así, lo siguiente es resultado de la escucha analítica, resultado de la aventura en la que el análisis nos introduce.

La verdad no puede ser dicha-toda; así, recurrimos a los mitos. El mito, gracias a Lévi-Strauss, no es más una mentira, si no un medio decir de la verdad o, como lo conocemos en el psicoanálisis, el contenido manifiesto.

Si bien los que se introducen en una aventura tienen nombre y apellido, es necesaria cierta distancia. Así, el velo a través del cual se podrá leer la experiencia analítica es, de Lewis Carroll, Las aventuras de Alicia en el país de las Maravillas.

La elección, desde luego, no fue inocente pues “la obra de Lewis Carroll tiene de todo para satisfacer al lector actual: libros para niños, preferentemente niñas; espléndidas palabras insólitas, esotéricas; claves, códigos y desciframientos; dibujos y fotos; un contenido psicoanalítico profundo, un formalismo lógico y lingüístico ejemplar. Y, más allá del placer actual, algo diferente: un juego del sentido y el sinsentido, un caos-cosmos”[1].

Desde luego que lo que acá intentaré no es, en lo absoluto, encontrar el sentido oculto de la obra, si no aprovechar la escritura carrolliana y leerla superficialmente: ¡cuán profundo era Lewis Carroll a fuerza de ser superficial!

La historia es bien conocida: Alicia estaba con su hermana, la última leía un libro que evidentemente no había escrito Carroll, pues no tenía ilustraciones ni conversaciones. Alicia pensaba hacer una guirnalda con margaritas cuando un conejo blanco con ojos rosas corrió junto a Alicia; desde luego que no había nada especial en ello, excepto que ¿el conejo estaba hablando consigo mismo? ¿Y además sacó un reloj? ¿De su chaleco?

Alicia no lo podía creer, jamás había visto algo parecido y decidió perseguirlo hasta una madriguera; quizá la madriguera del conejo, a la cual se adentró. La madriguera, que inicialmente era un túnel horizontal, se hundió en la tierra y Alicia comenzó a caer. Alicia no sabía si el pozo era extremadamente profundo o sólo estaba cayendo demasiado lento, pero algo era seguro: caía y no sabía cuándo iba a detener. ¿No es acaso así como muchos buscamos un analista? Sentimos que caemos infinitamente y que no existe lugar o punto alguno al cual sujetarnos.

A partir de ese momento nada será igual, Alicia se desplazará, se metamorfoseará: crece y empequeñece, siempre los dos sentidos a la vez; dejará de ser Alicia.

¿Pero por qué deja de ser Alicia? Evidentemente sigue siendo Alicia; es decir, sigue habitando el mismo cuerpo, pero se trastoca la identidad infinita: las paradas, los descansos, el saber permanente han sido sacudidos. Así, termina preguntándose ‘Who in the world am I?’. La respuesta, desde luego, es: ‘That’s a great puzzle!’.

Puzzle: rompecabezas, enigma, acertijo, desconcertar. ¿Podría acaso haber una mejor definición para lo que nos presenta el análisis?

La primera acepción, rompecabezas, nos puede remitir a una especie de rompecabezas, uno numérico[2], cuyo objetivo es colocar los cuadros en orden numérico, utilizando movimientos de deslizamiento. Dicho movimiento es posible gracias a una casilla vacía: el conejo imposible de alcanzar.

Alicia, persiguiendo al conejo, se ha perdido: no sabe quién es. Se pregunta si es Ada, pero es imposible que sea ella pues sus cabellos son muy diferentes entre sí; se pregunta si podría ser Mabel, cosa aún menos posible pues Mabel sabe nada comparada con ella. Alicia sabe quién no-es y sabe otras cosas: matemáticas, geografía. Sin embargo, la pregunta que importa, ‘Who in the world am I?’, sigue sin respuesta alguna.

Alicia, sin saber quién es, sigue con su aventura. El quinto capítulo, Advice from a Caterpillar, resulta particularmente conocido y citado: la Oruga interroga a Alicia sobre eso que sigue sin saber. ‘Who are you?’ le pregunta la Oruga. Alicia, tímidamente, responde ‘I hardly know, at least I know who I was when I woke up this morning, but I think I must have been changed several times since then”. Alicia no puede explicar lo que ella quiere decir pues ya no es ella misma.

Las cosas están claras: Alicia está cambiando, cambio imposible de representar pues, aunque se intente hacer un seguimiento de los instantes o de las posiciones, por más próximos que se encuentren, el cambio se da siempre en el intervalo entre éstos.

Alicia está metamorfoseando, pregunta y lo único que tiene son más preguntas: se encuentra con Cheshire-Cat y le pregunta por dónde seguir; eso, desde luego, depende de a dónde quiera llegar. A Alicia poco le importa, quiere llegar a algún lugar. El gato le da dos opciones: el sombrerero o el lirón, ambos están locos. Alicia no quiere estar entre gente loca; sin embargo, el gato le recuerda eso que la habita, que nos habita: ‘We’re all mad here. I’m mad. You’re mad or you wouldn’t have come here’.

Alicia atravesó el caos-cosmos y no sale sin haber sufrido su metamorfosis: se ha abierto a las multiplicidades que la atraviesan de parte a parte, a las intensidades que le recorren, ha reconocido su lado oscuro, ese del que nada quería saber. Si “el psicoanálisis es un método de búsqueda de verdad individual que va más allá de los hechos”[3], la vecindad entre las aventuras que Alicia vivióy el psicoanálisis se vuelven evidentes: uno se pierde para (re)encontrarse múltiple, Abierto, cambiando permanentemente, haciendo surgir algo nuevo.

[1] Gilles Deleuze, “de Lewis Carroll a los estoicos”, en Lógica del sentido. España, Paidós, 2011, pp. 25-26.
[2]http://ludoforum.com/el-puzzle-quince.html
[3] Françoise Dolto, “Especificidad del psicoanálisis”, en Maud Mannoni, La primera entrevista con el psicoanalista. España, Gedisa, 1981, pp.10-13.
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