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México en movimiento

Por: Natalia Paola Porras García

Es cierto que México se ha enfrentado a difíciles acontecimientos y crisis durante el desarrollo de su historia como nación, si bien, se puede referenciar la época del México moderno cuando la Constitución de 1917 se consolida y comienza la era donde el Estado y los representantes del país toman de las riendas a los ciudadanos para hacer de la democracia, un gran monopolio o dictadura perfecta; todo se veía regulado y manejado por ese cuerpo. Esa fecha data el punto de partida cuando el Gobierno comienza a ser quien analiza con gran congruencia todos los esquemas del país; el órgano político se convierte en el promotor, actor y rector de la sociedad mexicana, situación que tristemente no se ha quedado atrás, en la actualidad la nación sigue mal influenciada por esa red que no parece tener fin, una red sin transparencia, llena de corrupción que afecta a los más pobres. La historia no ha evolucionado, conforme pasan los años, los nuevos representantes siguen obsesionados con reescribir la historia, dejando por un lado el interés colectivo de la sociedad.

México se enfrenta a una realidad alarmante, pues nuestro país se posiciona dentro de los índices más bajos de desarrollo a nivel internacional en materia de tecnología, equilibrio humano, economía, sociedad, sostenibilidad, entre otras. Las carencias con las que se cuenta, son sin menos, preocupantes; el mal planeamiento de estrategias y planes de acción para dirigir la nación, han sido tan sólo suposiciones y promesas rotas por parte de los representantes elegidos por el pueblo mexicano, ya que una vez estando en el poder se olvidan de las propuestas que alguna vez señalaron cumplir, se han olvidado de ejercer su tarea de manera pertinente, correcta y responsable. Llegar y posicionarse en el poder sin cumplir y actuar, no es la manera correcta de trabajar, sin embargo, en México eso parece ser un acto cotidiano.

Como se mencionó anteriormente, el desarrollo de México se encuentra comprometido, es por eso que acatar las diferentes problemáticas lo más pronto posible es de suma importancia. La movilidad y seguridad vial así como la educación de la misma, es un tema que concierne a todos los ciudadanos de México. La mayoría de los mexicanos sino es que su totalidad hacen un uso diario y constante de las vías y caminos viales que existen en sus respectivos lugares de residencia para trasladarse a diferentes lugares como el colegio, el supermercado, el banco o bien su ubicación laboral. Las personas que viajan o se mueven por toda la república y hacen uso de las carreteras federales así como las de cuota, aquellos que caminan por las aceras, hacen uso de los transportes públicos, manejan un auto o una bicicleta, también hacen uso de estas redes de desplazamiento. A pesar de la alta demanda de personas que utilizan diariamente las vías de transporte, los responsables de las organizaciones encargadas de ese sector, carecen de reformas contundentes para generar un buen servicio de movilidad.

Generar un plan de acción para el buen manejo así como para el conocimiento de movilidad en México es necesario y urgente, es un reto que los superiores tienen que resolver pronto y los ciudadanos darle seguimiento. Indiscutiblemente, para crear un plan de acción viable, se necesita comenzar desde el replanteamiento de la infraestructura de movilidad urbana. Un croquis que abarque los problemas desde los más sencillos a los más complicados, comenzando con darle mantenimiento a todas las calles y caminos, hablando de solucionar problemas de “baches”, arreglar señalamientos, topes, alumbrado, semáforos, aceras para los peatones, de igual manera implementar herramientas de inclusión social como lo son rampas para personas con capacidades diferentes, caminos exclusivos para otro tipo de transportes como lo son la bicicleta y el transporte público, paradas predestinadas y de uso único para los transportes públicos, entre otros pendientes que requieren las ciudades grandes como lo son la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM), la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), la Zona Metropolitana de Ciudad Juárez, Chihuahua, la Zona Metropolitana de León, Guanajuato y las  zonas metropolitanas medias y pequeñas.

Por otro lado, la movilidad requiere de un buen y mejor servicio de transporte público, las ciudades grandes requieren plataformas y planes de desplazamiento seguros, rápidos y eficaces; buenos servicios de autobuses públicos y metro, hacen falta, si se contará con este tipo de servicios, la concentración y distribución de la población en la vías sería más serena y mejor transitable, ya que el flujo de automóviles individuales disminuiría y por ende el tráfico vial tendría una mejora. Tomando en cuenta el sector universitario, implementar proyectos de vialidad en los campus alrededor de la república sería de gran ayuda en las ciudades grandes como pequeñas: proyectos como “pool car” y “shuttle”, mejorarían las vías transitadas, pues para un carro individual, se implementarían grupos de 4 o 5 personas (dependiendo el tamaño del auto) para viajar juntos, en un solo viaje y con un mismo destino que serían los colegios pertinentes.

Otro abismo de la vialidad, es la cultura y el conocimiento que los usuarios tienen de esta, en México sólo basta con hacer dos exámenes, un teórico y un práctico, sin embargo muchas veces, los exámenes se ven violados por la red de corrupción que sufre el país, pues las licencias para conducir, ya sean para automóviles o motocicletas, son entregadas sin previas evaluaciones. Es necesario educar a la población, enseñar todos los conceptos que existen dentro de los manuales oficiales para conducir, del lado de los peatones y ciclistas, también es necesario generar una cultura, pues al igual que los conductores, ellos también son responsables de conocer, aprender y respetar tanto sus derechos y obligaciones dentro del axis diario de la movilidad urbana.

Finalmente, no hay manera de negar que nuestra nación, México, sigue y seguirá enfrentándose a un sin fin de interminables crisis y ciclos viciosos donde el buen desarrollo de la nación se verá afectada y a la vez frenada por los intereses personales de nuestros representantes políticos, no será hasta que el gobierno, junto con los representantes, autoridades y todo el pueblo mexicano, trabajen de la mano, cuando México lograra destacar internacionalmente como una superpotencia. Comenzar un buen desarrollo interno al mejorar la vialidad, generaría ciudades más seguras, viables y sanas para el buen desarrollo social que México carece. El desarrollo se efectuaría de una manera más positiva al igual que adecuada; con ayuda de planes de acción implementados en transcursos de tiempos determinado, los planes se convertirían en acciones y posteriormente en procesos eficientes y eficaces.