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México indígena: discriminación histórica

Desde la llegada de los españoles a Mesoamérica y la posterior época novohispana; a lo largo del siglo antepasado; en el siglo XX y los albores del siglo XXI, la manera de relacionarse con las comunidades indígenas por parte de quienes no lo son ha sido con menosprecio y desdén hacia ellos. Echemos un vistazo a algunas referencias históricas:

En 1811 en el contexto de las Cortes de Cádiz el Consulado de México describía al indígena como: “Perezoso, lánguido, estúpido por constitución, sin talento inventor ni fuerza de pensamiento, borracho, carnal, insensible a las verdades religiosas, sin discernimiento sobre los deberes de la sociedad, con desamor para todos los prójimos⬝. Muchas gente pensaba que “con el blanco llagaba la técnica, el espíritu de empresa, los buenos modales, el progreso; del indígena solo cabía esperar abulia, odio taimado y traición a la vuelta de la esquina. Manuel Bolaños Cacho en el Boletín de la Sociedad Indianista Mexicana, afirmaba: “La solución es la adaptación del indio por la fuerza. Entre su modo de ser actual cercano a la bestialidad dentro de la libertad, y una esperanza de mejoramiento dentro de una relativa tiranía, optamos por lo último⬝. Por su parte, Mateo Castellanos sostenía “que si en lugar de 11 millones de indígenas, México tuviera igual cantidad de migrantes europeos, sería treinta veces más rico, fuerte y respetado⬝. Los años transcurrieron y en el porfiriato los altos funcionarios del gobierno se referían a los indígenas como “raza degenerada y de nulidad intelectual⬝ (Bonfil Batalla, 1987).

Actualmente en nuestro país conviven sesenta y dos grupos indígenas cuya población alcanza los dieciséis millones de personas, y contamos con 871 municipios indígenas. La presencia indígena en México ha sido parte fundamental de nuestra historia, sin embargo, en pleno siglo XXI continúan existiendo fuertes prácticas de discriminación y menosprecio hacia estas comunidades, no solamente de parte de la población en general, sino de altos funcionarios del servicio “público⬝.

El último caso es el de Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), quien en una reunión para discutir sobre “Elecciones sin Discriminación⬝ (parece un mal chiste), escuchó la postura de Hipólito Arriaga Pote, quien se presentó como gobernador indígena de todas las etnias del país; y más tarde, el 23 de abril, en una llamada telefónica con el secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo, se burló de la manera de expresarse de Hipólito Arriaga.

Al teléfono, Lorenzo Córdova comentó: No mames, cab⬦ desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa hasta esto, cabrón, que es… a ver: había un, no mames, no voy a mentir, ¿eh?, y te voy a decir cómo hablaba ese cabrón. Hubo uno que me decía: ‘Yo jefe gran nación chichimeca, vengo Guanajuato, yo decir a ti o diputados para nosotros o yo no permitir tus elecciones’. Cuando te estoy diciendo⬦ Se ve que este güey yo no sé si sea cierto que hable así, cabrón, o vio mucho Llanero solitario, con eso de Toro, cabrón. No mames, solo le faltó decir: ‘Yo gran jefe Toro Sentado, líder gran nación chichimeca’. No mames, cab, está de pánico, cabrón. O acabamos muy divertidos o acabamos en el siquiatra de aquí, cabrón (La Jornada, 20 de mayo de 2015).

Sin más, sus dichos son discriminatorios, racistas, ignorantes, clasistas, y no como dice Córdova “comentario probablemente poco afortunado⬝. Es cierto que la conversación se da en un escenario privado y que fue obtenida de manera ilegal, sin embargo, ninguna de las dos situaciones mencionadas demerita el desprecio que el presidente del INE manifestó por los indígenas de nuestro país. Debo recordarle a Lorenzo Córdova que la penosa realidad que viven los millones de indígenas sumidos en la pobreza para nada es “divertida⬝. Su comentario, señor Córdova, no es “probablemente poco afortunado⬝, es ofensivo para todos los mexicanos.

Los dichos de Lorenzo nos vuelven a recordar la triste y violenta realidad racista que vivimos en México, una realidad que continúa exaltando al indígena muerto y reduciendo a su mínima expresión al indígena vivo. Una realidad que se empeña en colocar en el rincón de la historia a nuestros pueblos indígenas mientras son saqueadas las riquezas de sus territorios. Una realidad que se lamente del color de nuestra tez. Estoy cierto que nuestra clase política y muchos miembros de la sociedad civil siguen mirando al indígena como un símbolo de atraso, como un lastre que no nos deja avanzar. Cuando en realidad es nuestra bajísima clase política la que día a día nos sumerge en la miseria.

La paradoja es lamentable, mientras el INE nos habla de “fortalecer la democracia⬝, su presidente discrimina a los indígenas. Le recuerdo a Lorenzo que el principal reto de nuestra insipiente democracia sigue siendo tener una sociedad sin discriminación. Estoy convencido que “forma es fondo⬝, por lo tanto lo que dijo Lorenzo Córdova es lo que realmente piensa. ¡¡¡Pido su renuncia!!!

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