Mi Maratón CDMX 2019

 

El maratón es la máxima prueba para todos los que practicamos running, porque a parte de correr 42.195 km, implica muchas otras cosas a parte de la preparación física.

Para poder terminar esta carrera, probablemente la más importante del año -para mí- tuve que dejar muchas cosas atrás y prepararme de una manera en la que jamás pensé que sería capaz. Fueron poco más de 4 meses de entrenamiento intenso, dejar fiestas, festejos, desvelos, el fútbol, entre muchas otras cosas, pero la satisfacción de llegar a la meta, es una de las cosas más maravillosas que pueden sucederle a un runner.

Para quienes estamos acostumbrados a correr, los primeros 21 kilómetros resultan ser “sencillos”, las comillas son porque durante la preparación tienes que completar esa distancia un par de veces.

A partir del km 22, el cuerpo comienza a pasar factura: las piernas empiezan a cansarse, los hombros comienzan a doler, si hay sol el calor es un factor en contra, pero hay algo en ese momento que comienza a inyectarte energía: ¡La gente!

Pocas personas lo saben, pero la gente que está apoyando con pancartas, porras, dulces, fruta, agua etc. es la que te hace de alguna forma seguir tu camino, y querer llegar a esa ansiada meta.

Finalmente llegas al kilómetro 30, estás a poco menos de 1 hora (Tiempo para boletos los mortales) de terminar un maratón, en esta instancia es imposible parar, ya que esto implicaría que el músculo se enfriara y por el dolor, no poder continuar.

Kilómetro 38, se habla entre los maratonistas, que a partir de aquí ya no es el cuerpo el que te hace seguir, es la mente, es para lo que te has preparado durante los meses anteriores, empiezas a pensar en qué has hecho bien, qué has hecho mal, si vale la pena seguir y parar…

Yo decidí seguir, aquí es donde empieza la verdadera fiesta, Avenida Juárez en la CDMX, algunos corredores empiezan a bajar el paso , otros a apretarlo, porque estás a tan solo 2,195 metros de lograr tu objetivo, la gente al rededor grita tu nombre, tu numero sin conocerte, te dan agua, dulces, cualquier cosa que te ayude y motive a llegar.

Avenida 20 de noviembre, a lo lejos, la plancha del Zócalo, y al rededor gradas con gente gritando, aplaudiendo, y cantando, pantallas gigantes que muestran a los corredores cansado pero con esa expresión de que estás a unos metros de lograrlo.

¡Se acabó! Haz completado una de las pruebas físicas más importantes que existen, en este momento ya no te importa el tiempo, ya no te importa nada, tienes tu medalla y la satisfacción de pertenecer a menos del 1% de la población mexicana, ahora ya eres maratonista, algo que pocos pueden presumir.

Esto, queridos, es de las experiencias más increíbles que he tenido la oportunidad de vivir, es la segunda vez que lo hago y pienso hacerlo hasta que la vida me de oportunidad, si en algún momento quieren probar sus límites y ver de qué son capaces, créanme que un Maratón los ayudará a saberlo.

Nada en este mundo es imposible, si yo lo hice cualquiera puede, es cuestión de actitud y ganas de hacer las cosas. ¡Ánimo!

Te invito a seguirme en mis redes sociales

FB: Facebook.com/MaddoxBermeo

Tw: @MaddoxBermeo

IG: @maddoxbermeo