Monitor Nacional
Migración centroamericana a la alza
Divisadero | Eduardo Gonzalez
4 de agosto de 2016 - 12:32 pm
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El Instituto Nacional de Migración (INM), informó que el flujo de migrantes centroamericanos por nuestro país se ha incrementado en los dos últimos años

En tanto las condiciones particulares de los países centroamericanos no mejoren, no habrá muros, ni estrategias policiacas, ni legislaciones migratorias que detengan el flujo de los exiliados económicos, bélicos y climáticos. Mucho menos la criminalización y la victimización que sufren los migrantes al atravesar nuestras tierras. Si a esto le aunamos la imposibilidad que tienen las autoridades de México para resguardar nuestra frontera sur que cuenta con más de mil 100 “pasos ciegos”, y la demanda creciente de mano de obra calificada, barata y dócil por parte de la economía estadunidense, el flujo de nuestros vecinos del sur, lejos de detenerse, continuará a la alza.

Como ha sido una constante en las oleadas migratorias en el mundo, y  nuestra región no es la excepción, tenemos descensos y picos que responden a contextos históricos determinados por las dinámicas económicas y políticas.

El Instituto Nacional de Migración (INM), en voz de su comisionado, Ardelio Vargas, informó que el flujo de migrantes centroamericanos por nuestro país se ha incrementado en los dos últimos años. Según el INM, de 2013 a 2015 la cifra creció más de 150 por ciento, al pasar de 86 mil en 2013 a 202 mil el año pasado (La Jornada, 4 de agosto de 2016). Sin embargo, se estima que existe un subregistro que podría llegar hasta los 450 mil centroamericanos recorriendo nuestro país. Es cierto que la mayoría de estas personas tienen su meta puesta en Estados Unidos, pero también no podemos negar que las condiciones de violencia sin adjetivos que encuentran en México ocasionan que cada día más centroamericanos terminen varados de manera permanente en diversas ciudades de nuestro país. Varias zonas metropolitanas de México se significan como “trampas” donde los migrantes terminan imposibilitados para seguir su aventura. Esta situación comienza a generar demasiada presión a los gobiernos, a las organizaciones civiles que protegen a los centroamericanos y a la sociedad en general, por la urgente necesidad de atender las demandas de la población migrante. Por otro lado, el INM ha conformado el incremento de migrantes africanos, asiáticos y caribeños quienes utilizan la República Mexicana como corredor para llegar a la Unión Americana. Sin duda, el fenómeno migratorio rebasa con mucho la capacidad de reacción de nuestro país, pero también la de los países expulsores.

Por otro lado, aunque el INM se empeñe en negarlo, es evidente que la política de contención migratoria mexicana responde a las exigencias de la Casa Blanca para detener el flujo de centroamericanos en nuestro país, de preferencia en la frontera sur. El mismo presidente, Barack Obama, así lo reconoció en la última reunión que tuvo con Enrique Peña Nieto: “México ha sido un socio consistente y fuerte con nosotros en los temas de drogas y migración. Si no hubiera sido así, tendríamos problemas muchos mayores en nuestras fronteras”. Además, recordemos que en el “gobierno” de Peña Nieto se han deportado al menos medio millón de migrantes centroamericanos, incluyendo niños y mujeres.

Sin duda, las causas de la migración centroamericana siguen siendo la violencia, la pobreza, los conflictos bélicos, las catástrofes climáticas, y la violencia callejera asociada a la proliferación de las pandillas, esta pesada realidad nos debe llevar a no pensar que los centroamericanos “deciden” migrar, por el contrario, se encuentran en una “obligatoriedad” migratoria que no deja otra alternativa más que la de arriesgar la vida en busca de un futuro mejor al que se presenta en sus comunidades.

A no dudar, detener la migración centroamericana no es fácil, pero es simple: se debe garantizar en sus comunidades el derecho a no migrar, ello y no otra cosa, necesariamente detendrá la sangría poblacional del istmo latinoamericano que ya tiene tintes de crisis humanitaria.

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