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Migrantes cubanos varados en Costa Rica

El fenómeno migratorio cubano a partir de la Revolución en la isla, ha pasado por varias etapas históricas con sus características propias. Desde el instante mismo que la revuelta derrocó a Fulgencio Batista se comenzó a configurar el periplo caribeño, principalmente con rumbo hacia Estados Unidos. Así, entre 1959 y 1973 dejaron la isla seiscientos mil habitantes, muchos utilizando los llamados “vuelos de la libertad⬝, y otros más amparados en la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que se conocería como política de “pies secos-pies mojados⬝, la cual otorga la residencia al cubano que logra llegar a territorio estadunidense; a partir de 1974 la migración disminuyó para incrementarse a inicios de la década de los ochenta, y vivir a mitad de los años noventa la “crisis de los balseros⬝, posterior a la caída del bloque socialista. Para nadie es un secreto que el tema migratorio ha sido utilizado por Estados Unidos desde inicios de la década de los sesenta como política de desprestigio para el régimen cubano. La Casa Blanca ha mantenido el discurso de que la población cubana “huye del comunismo⬝. Por su parte, el régimen castrista sostiene que es Washington quien propicia las escenas de miles de cubanos aventurándose a las aguas del Golfo de México porque les niega el visado y les ofrece la residencia si alcanzan tierra firme.

Así las cosas, a partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos una de las dinámicas que necesariamente deberá cambiar es el flujo migratorio y la manera de abordarlo de ambos países. Sin embargo, mientras las dos naciones no se sienten a discutir el tema, la “sangría poblacional⬝ de la isla continuará y los cubanos seguirán experimentando difíciles condiciones para conseguir llegar al vecino del norte. En esa lógica se enmarca el grupo de cubanos varados en Costa Rica.

Al menos dos mil cubanos permanecen en Costa Rica con la intención de llegar a Estados Unidos, el grupo de hombres, mujeres y niños proviene de Ecuador, desde donde han comenzado a construir un “puente⬝ migratorio con rumbo al norte. Los migrantes inician su travesía al tomar un vuelo de Cuba hacia Ecuador país que no les solicita visado para ingresar, una vez ahí siguen su camino vía terrestre hacia Colombia, y por mar alcanzan Panamá, para posteriormente ingresar a Costa Rica. Este flujo comienza a crecer al paso de los días.

El problema que se presentó desde la semana pasada es debido a la negativa del gobierno nicaragüense para permitirles el paso por su territorio, motivo por el cual están detenidos en la frontera de Costa Rica y Nicaragua, viviendo en un limbo migratorio porque Costa Rica sí les ha otorgó el permiso para salir de su país, pero Nicaragua les niega la entrada; incluso policías y militares utilizaron balas de goma y gases lacrimógenos para devolver a los cubanos a Costa Rica. No solo eso, ante la negativa de los cubanos de regresar a su país y la incertidumbre de no saber qué pasará con ellos, se encuentran “viviendo⬝ en parques, gimnasios y estacionamientos, en espera de que el gobierno de Daniel Ortega, les permita pasar por Nicaragua. No olvidemos que Cuba tipifica en su código penal el delito de “salida ilegal del territorio nacional”, que comete la persona que, sin cumplir las formalidades legales, sale o realiza actos tendentes a salir del territorio cubano. Esa acción amerita una pena de 1 a 3 años de cárcel, incluso pudiera llegar a los 8 años. No obstante, el grupo de cubanos que salió con rumbo a Ecuador lo hizo legalmente.

Es una realidad, que a partir de diciembre del año pasado cuando se anunció la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, muchos habitantes isleños comenzaron a buscar la manera de dejar el país caribeño bajo la lógica que una vez reestablecidas las relaciones entre ambos países, perderían el “beneficio⬝ de la ley de “pies secos-pies mojados⬝ que mantiene la Casa Blanca, y que en todo caso, los cubanos comenzarían a ser tratados como los migrantes del resto de América Latina. Por ello, los cubanos buscan anticiparse a una situación más compleja, y están pagando a las bandas de coyotes entre diez y doce mil dólares para llegar hasta a la Unión Americana a través de Centroamérica y México.