Monitor Nacional
Migrantes “sin papeles” en California
Divisadero | Eduardo Gonzalez
1 de julio de 2015 - 7:17 pm
Migrantes-MN
Hoy por hoy California sigue siendo un espacio migratorio fundamental para los miles de exiliados económicos de México y Centroamérica

En la historia de la migración de México a Estados Unidos el estado receptor por excelencia ha sido California, sin duda ese lugar ha sido un gran imán para los trabajadores mexicanos que huyen de nuestro país en busca de un empleo. Aunque al inicio de este proceso la cercanía geográfica y las oportunidades de trabajo propiciaron que la mayoría de nuestros paisanos migraran al estado de Texas a inundar los campos algodoneros, los maizales, a cultivar el sorgo, a producir cítricos, así como echar andar cientos de granjas agrícolas en una territorialidad económica ávida de brazos urgidos por trabajar. De ese modo, fueron miles quienes conformaron esa primera oleada producto de la instabilidad social generada por la revolución mexicana. Pero a partir de la década de los años veinte del siglo pasado, el éxodo de mexicanos apuntó su dirección hacia California e Illinois, siendo el estado de la costa Oeste quien tomaría la delantera como receptáculo migratorio. Así, Los Ángeles, y en especial el Este de esa ciudad, comenzó a significarse como la primera escala de los migrantes mexicanos en su arribo a la Unión Americana. Más tarde los mexicanos fueron arribando a todos los rincones californianos.

Hoy por hoy California sigue siendo un espacio migratorio fundamental para los miles de exiliados económicos de México y Centroamérica. Esta semana se dio a conocer un reporte sobre la presencia de migrantes “indocumentados” en ese estado elaborado por Laura Hill y Joseph Hayes, del Instituto de Política Pública de California (PPIC). Las cifras arrojadas por el estudio nos muestran la fuerte presencia migratoria en esa territorialidad y el papel fundamental que juegan los latinos “sin papeles” para aceitar la economía californiana.

Según el reporte, al menos dos millones 67 mil “indocumentados” viven en California, cerca de la cuarta parte del total que habita en Estados Unidos, y representan poco más de 6 por ciento del total de la población estatal. De ellos, en el condado de Los Ángeles viven 815 mil. Después de la urbe angelina, los condados con más migrantes “indocumentados” son Orange, con cerca de 250 mil; Santa Clara, con más de 180 mil y San Diego con más de 170 mil. Mientras los condados con menos cantidad de “indocumentados” son Monterrey/San Benito con 62 mil y Ventura con 69 mil.

La fuerza laboral de los “sin papeles” alcanza los 1.85 millones de personas, lo que representa la segunda mayor concentración de trabajadores “ilegales” (9.4%) en cualquier estado de la Unión Americana luego de Nevada (10.2%). Estos migrantes trabajan principalmente en la agricultura, la construcción y los servicios. Aproximadamente uno de cada diez trabajadores en California es un migrante “sin documentos”.

El estudio refiere que el total de migrantes “sin papeles” avecindados en Estados Unidos sufrió un descenso para colocar en ese universo a once millones de personas. Las principales razones ha sido la crisis económica, la disminución del empleo, las leyes antimigratorias de varios estados y la política de redadas y deportaciones puesta en marcha en el primer periodo de gobierno de Barack Obama, donde el número de deportados superó a los lanzados por la Casa Blanca en los ocho años del gobierno de George W. Bush. El espectro migratorio “indocumentado” continúa dominado por las oleadas latinoamericanas, pues de esta región proceden 79 por ciento de migrantes; de los cuales 52 por ciento son mexicanos. El resto de los “sin papeles” proceden de Asia, Europa del Este y África.

Un aspecto muy importante y de amplio impacto social que experimentan los migrantes “indocumentados” es la relación que mantienen con todos los miembros de la familia. Aquí es donde se presentan las familias con estatus migratorio mixto que se ven afectados o beneficiados de forma diferenciada por las diferentes leyes migratorias. Si partimos de que al menos 40 por ciento de “sin papeles” son miembros de familias constituidas por residentes o ciudadanos perfectamente reconocidos por el Estado podemos darnos cuenta en términos cuantitativos de los impactos negativos cualitativamente hablando que recienten estas familias. Solo en California se estima que 13 por ciento de los niños estadunidenses de origen latinoamericano, principalmente mexicano, tiene un padre migrante “ilegal”. Para atender este fenómeno la Casa Blanca propuso la ampliación de la Acción Diferida de Obama conocida como DACA para que beneficiara a los progenitores llamada Acción Diferida para la Responsabilidad de los padres (DAPA), sin embargo, una acción legal de un juez de Brownsville, Texas detuvo la disposición. De ponerse en marcha en California, por ejemplo, al menos un millón de migrantes podrían “regularizar” su estatus legal.

Es de llamar la atención, que mientras desde el gobierno estadunidense sea federal o estatal, se empeñan en apretar el cerco legal contra los migrantes, la población muestra un amplio respaldo a la “regularización” de esos individuos. Así se muestra en varias encuestas donde hasta 80 por ciento de los californianos dan su respaldo a los migrantes “indocumentados” a fin de que cambien su estatus y que eventualmente obtengan la ciudadanía completa.

En California, la cuarta potencia agrícola en el mundo, se estima que 68 por ciento de su población “indocumentada” nació en México. Así, mientras una parte fundamental de los brazos que mueven la economía californiana proceden del estado de Guerrero y la colocan, en caso que fuese país, como una de las cinco economías más potentes del planeta, el estado de Guerrero muestra en amplios espacios de su geografía niveles de pobreza como los experimentados en el África subsahariana. En este lamentable espejo podemos mirar una de muchas contradicciones generadas en los procesos migratorios mundiales.

TAGS: , , ,