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Morganna: Lágrimas, risas y amor.

 

La diplomática y activista Eleanor Roosevelt decía: ‘‘Haz lo que sientas en tu corazón que es correcto, porque de todos modos serás criticado, serás condenado si lo haces, y si no lo haces también’’, y fue así que con cada uno de sus latidos Saúl nunca se rindió para alcanzar su sueño: tener la libertad de elegir y construir una identidad propia, libre del juicio de terceros.

El documental ‘‘Made in Bangkok’’ —escrito y dirigido por el argentino Flavio Florencio y estrenado en 2015— se ha exhibido en festivales de cine de talla mundial, como el de Palm Springs y Chieries-Cheris en París. Además, triunfó en el Festival de Cine de Guadalajara al obtener el galardón de la prensa como mejor documental. Esta cinta ha cautivado a los públicos de Guanajuato, Durango y el de DocsMx, en donde ha gozado de buena recepción por parte de la crítica, tanto que a dos años de su estreno toma las salas comerciales para seguir cautivando a más personas con su poderoso mensaje.

Los saltos de cámara, las tomas angulosas, el exceso de luz y un sinfín de tropiezos técnicos —que hasta cierto punto llegan a marear al espectador— se olvidan cuando escuchamos hablar por primera vez a Morganna, con una voz suave, dulce, pausada, alegre, sin resentimientos y siempre agradecida hacía con los demás. Cualquiera se imaginaría que el bullying y los maltratos sufridos años atrás harían ruido en la personalidad de nuestra espigada protagonista sembrando la mezquindad en su alma, pero no es así sino todo lo contrario: su cálida sonrisa enamora y transmite una paz como pocas.

Flavio cuenta que conoció a Morganna en una cantina de la Ciudad de México y pronto se hicieron amigos. Al tiempo, la joven le confesó su deseo de terminar con un problema que desde niño la aquejaba: ella deseaba someterse a una cirugía de reasignación de género, pues decía que desde siempre se sentía atrapada en un cuerpo que claramente no veía como propio. Le contó también que se había inscrito en Miss International Queen, un concurso de belleza para mujeres transgénero que se llevaría a cabo en Tailandia y cuyo premio eran 10 mil dólares, mismos que al ganar usaría para su operación en el país asiático. Así nació la premisa del documental y con cámara en mano se embarcaron juntos en esta gran aventura.

Hay algo sumamente claro en el filme que no sólo grita Morganna sino el resto de las mujeres: no les importa lo que digan o piensen los demás con respecto a su cuerpo y su imagen, ellas luchan —cada una desde su trinchera— por lo que más quieren. Todas estas mujeres son un ejemplo de fuerza y resiliencia, pues no cualquiera tendría la valentía que por ejemplo le sobra a la concursante de Guam para encarar los problemas y transformarlos en oportunidades.

Más allá del mensaje de inclusión que el realizador plasma en los 80 minutos de duración, pareciera que se nos olvida que todos somos personas con las mismas oportunidades y derechos de ser felices, que nuestras diferencias son las que enriquecen el día a día en convivencia con los demás. Así de simple, sin etiquetas. Morganna brilla no sólo por su carisma, lo hace también por su talento. Nacida bajo el encanto de San Miguel de Allende, pasó siete años estudiando en el Conservatorio Nacional de Música donde adquirió una técnica envidiable que la convirtió de contratenor a soprano justo después de su operación. Podría pensarse que una chica buscando un título de belleza es pura banalidad, pero este viaje al otro lado del mundo nos da una cachetada con guante blanco y redefine los esfuerzos que hace nuestra protagonista para ser feliz y alcanzar la plenitud.

La historia me hizo recordar a Sayuri en ‘‘Memorias de una Geisha’’, que al igual que Morgana nos vende otra clase de talentos, pues ella canta ópera en cinco idiomas, dejando en último plano su condición transgénero. ‘‘Made in Bangkok’’ es un cuento moderno donde el espectador es cómplice de la metamorfosis del alma y el cuerpo de una nueva mujer llamada Morganna Love.