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Morir por ser mujer en América Latina

En América Latina el feminicidio se ha convertido en un poderoso tema de protesta en la sociedad actual. Para enterder el tema debemos tener en cuenta que el término ‘feminicidio’ se refiere al asesinato de una mujer por razones de género, es decir, el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El feminicidio es la forma más extrema de violencia y discriminación contra las mujeres y los datos sobre estos asesinatos en América Latina son escalofriantes.

Según ONU Mujeres: “Los feminicidios son la culminación de una serie de actos violentos”. En este sentido, se reconoce que dicha violencia mortal comienza con acontecimientos más pequeños, como el acoso en las calles, el abuso sexual, la violencia doméstica, relaciones abusivas, etc. Todas estas formas de violencia son tan comunes en América Latina, debido a la cultura machista y el sistema patriarcal, que se han llegado a normalizar estas conductas resultando en cada vez más violencia hacia las mujeres. Cuando normalizamos las acciones pequeñas abrimos el camino a las muestras de violencia más grandes.

El feminicidio comenzó a llamar la atención en América Latina especialmente desde los asesinatos de Ciudad Juárez en los años noventa, ya que en dicha ciudad se encontró que una cantidad sin precedentes de mujeres fueron torturadas y asesinadas. Actualmente, según datos de la CEPAL, en promedio 12 mujeres son asesinadas al día por el hecho de ser mujeres en América Latina.

De acuerdo con ONU Mujeres, de los 25 países con las tasas más elevadas de feminicidios en el mundo, 14 están en la región de América Latina. Se estima que 1 de cada 3 mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia sexual, lo que alcanza la categoría de epidemia según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo, el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL señala que en 2016 un total de 1,917 mujeres de 17 países de la región latinoamericana fueron víctimas de feminicidio. En este contexto, Honduras ha sido el país con mayor número total de feminicidios, siendo 466 en el 2016, y alcanzando una tasa de 10.2 feminicidios por cada 100,000 mujeres. Sin embargo, El Salvador es el país que cuenta con la mayor tasa de feminicidios, siendo 11.0 por cada 100,000 mujeres. La directora regional Adjunta de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, Lara Blanco, señaló que: “a nivel de Centroamérica, las dimensiones son especialmente devastadoras, donde 2 de cada 3 mujeres asesinadas mueren por razón de su género”.

Según datos obtenidos por El Universal, en Brasil de marzo de 2016 a marzo de 2017, se presentaron 2,925 feminicidios, lo que equivale a casi 3 mujeres asesinadas por razón de su género por hora. Asimismo, en Argentina 1,808 mujeres fueron asesinadas por violencia sexista de 2008 a 2014, pero tan solo en abril de 2017 se tuvo un feminicidio o más al día. En Colombia, la cifra llegó a los 2,690 feminicidios entre 2016 y 2017, llegando a un promedio de casi dos y medio por día.

En este contexto sumamente preocupante, es de máxima urgencia encontrar medios para mejorar la situación de violencia contra las mujeres en América Latina y disminuir las enormes cantidades de feminicidios que se presentan. Kathleen Taylor, directora de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe sostiene que “el principal refugio de la violencia de género es la impunidad”. Según cifras de 2016 de dicho organismo, 98% de los feminicidios y otras formas de violencia a las mujeres quedan impunes en la región. En este sentido, ONU Mujeres está apoyando a los países que han adoptado el Modelo de Protocolo Latinoamericano de investigación de muertes violentas de mujeres por razones de género, para el desarrollo de legislación especializada sobre feminicidio y herramientas para la investigación de estos casos.

Este año, 16 países en América Latina han adoptado el Protocolo de ONU Mujeres y 24 países de los 33 de América Latina y el Caribe cuentan con leyes contra la violencia doméstica. Sin embargo, sólo 16 países de la región han tipificado el feminicidio de manera penal.

En este contexto, vemos que a pesar de los avances en legislación en algunos países, aún queda mucho por hacer en cuestiones de violencia de género y feminicidios en América Latina. La preocupante cantidad de casos de violencia contra las mujeres debe llevar a la sociedad civil a reflexionar sobre la cultura sexista que existe de manera generalizada en nuestra región. Debemos tomar conciencia de nuestros propios pensamientos y actitudes para dejar de normalizar la desigualdad y la violencia de genero y, en paralelo, exigir a nuestros gobiernos el fin de la impunidad hacia los agresores, así como la creación de leyes que protejan a las mujeres víctimas de este tipo de violencia.