Monitor Nacional
Movilidad urbana
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
22 de junio de 2015 - 10:29 am
Movilidadurbana-MonitorNacional
Muchas veces, sin afán de argumentar a su favor, los gobernantes no están informados o tienen poca claridad sobre cuáles son exactamente las necesidades que debe proveer en su gobierno. Proponer diversos instrumentos y herramientas que puedan generar espacios participativos para mejorar el transporte público (entre otros servicios públicos) es una propuesta que se inserta en el rubro de lo democrático con el propósito de medir la calidad de los servicios desde una perspectiva ciudadana.

Los servicios públicos despojan a los ciudadanos de su libertad, desde la doble perspectiva de lo que se entrega y lo que se recibe.

Frédéric Bastiat

Racionalmente, uno de los principales aspectos que llevan a votar a la ciudadanía por uno u otro candidato sería la calidad de los servicios públicos; aunque no siempre es el caso y varía en gran medida por el contexto político, en una teoría racional sería uno de los factores determinantes para dar la victoria a un candidato sobre otro en una elección, principalmente, en un voto de aprobación o desaprobación.

Al respecto, me permito conectar esta afirmación con una serie de propuestas en la formación de la agenda pública en términos de los servicios públicos. En esta ocasión, desprendida de un pronóstico catastrófico, retomo la opinión de lo que nos espera a los ciudadanos y ciudadanas mexicanas sobre la movilidad urbana, en donde el imperativo del transporte público cobra vital importancia ya no sólo en un pronóstico futuro que por demás, desde mi perspectiva, se encuentra totalmente rebasado por el presente.

La problemática de la movilidad no es diferenciadora para el Distrito Federal y la zona metropolitana, la creciente urbanización que existen otras ciudades tenderá a ser una importante área de oportunidad para sus respectivos gobiernos (o ya lo es para el caso de Guadalajara o Monterrey). Por motivos prácticos, y como referente en la calificación del tercer peor tránsito a nivel mundial, tomaremos el caso del Distrito Federal y su zona Metropolitana, con algunos ejemplos de las propuestas de movilidad que deberán guiar las propuestas e iniciativas de mejora de los gobernantes y representantes ciudadanos votados el pasado 7 de junio.

• Metro: sí, en primer lugar, el transporte que prometió hace unas décadas ser la panacea de la movilidad y que hoy en día es, para muchos usuarios, un terrible martirio entre la lentitud, la suspensión de servicio y la saturación cotidiana de los vagones. No hay motivo para argumentar, entre otros comentarios, que su precio justifica la falta de calidad.

• Metrobús-Mexibús: en principio, este transporte nació para solventar los vacíos de transporte en zonas preferentes de la Ciudad, y a más de un lustro y medio de su arranque no ha logrado cubrir el objetivo; ahora, las unidades comienzan a desgastarse y los usuarios a desesperarse. Entre los focos rojos con los que cuenta se le suman los diferentes accidentes (en sus distintas rutas), que, sin puntualizar más allá, requiere atención directa en pro de la seguridad de los usuarios, peatones y choferes.

• Microbús, combis, RTP y derivados: basta con tomar cualquier ruta de estos servicios públicos para percatarse que son un grupo de fácil captación política (junto con los taxis) y que por tal motivo su pronta desaparición no es (ni será) un hecho próximo; la seguridad e integridad de sus usuarios es igual de apremiante que la modernización de sus unidades.

• Bicicletas: sí, como opción de cortas distancias (lo que hay muy pocos afortunados para su uso) y cuidado ambiental, este transporte es una perfecta opción. Sin embargo, en términos de educación vial, líneas para su uso e incluso, estrés en su manejo, aún existen importantes áreas de oportunidad para estandarizar su uso a plenitud.

• Taxis, Uber: bastante se ha leído de la complicación que estos dos servicios tienen entre ellos. No sobra mencionar que la existencia de uno radica en la falta de satisfacción de los usuarios sobre otro; la movilidad en esta ciudad parece que deber ser sufrida constantemente y al querer disfrutarla es motivo de otro tipo de movilizaciones sociales con diferentes intereses a su alrededor. La seguridad del servicio de transporte se destaca como la prioridad principal para los usuarios.

• Transporte particular: el uso de un auto particular con un promedio de 40km/hr en la Ciudad de México quizás no es la mejor opción en términos de salud y costo tiempo-beneficio; sin embargo, cada vez más son los que han preferido pasar horas en su auto frente a la falla constante de las opciones anteriores. Ahora, las vialidades se encuentran totalmente saturadas en las principales horas de tránsito: como todas las opciones de movilidad con los que se cuenta, por tanto, esta opción sigue siendo la preferida en pro del respeto del espacio vital de la persona.

En el momento de precisar la agenda a favor de los servicios públicos para los ciudadanos, resulta que no siempre nuestros gobiernos han logrado satisfacer las necesidades de los ciudadanos y en términos de movilidad no es diferente. La multiplicidad de variables para guiar las rutas de transporte (los asentamientos irregulares, las zonas de construcción, la planificación del espacio y terreno) y el financiamiento que no se adecua a una técnica de planificación social y operativa demuestran el constante crecimiento de este problema que parece difícil de solventar, ¿acaso no es una prioridad política la movilidad urbana con dignidad?

Por tal razón, lo político y lo social de la movilidad urbana en términos de la agenda pública:

Lo político: parte de la gestión de los servicios públicos radica en hacerlos transparentes, eficientes e inclusivos y sumarlos con una ciudadanía más informada, exigente y participativa. No siempre sucede y no es el caso mexicano, ¿por qué no lograrlo a la par?

Muchas veces, sin afán de argumentar a su favor, los gobernantes no están informados o tienen poca claridad sobre cuáles son exactamente las necesidades que debe proveer en su gobierno. Proponer diversos instrumentos y herramientas que puedan generar espacios participativos para mejorar el transporte público (entre otros servicios públicos) es una propuesta que se inserta en el rubro de lo democrático con el propósito de medir la calidad de los servicios desde una perspectiva ciudadana.

Lo social: la gestión de los servicios públicos en este afán participativo debe darle sentido a la mejora de la calidad de vida de las y los ciudadanos; como usuarios del transporte público tenemos mucho que aportar a las próximas agendas de los gobernantes votados en este 7 de junio; nos toca participar e implementar los mecanismos necesarios para lograrlo.

Como reflexión final, me gustaría compartir la importancia de retomar al servicio del transporte como una prioridad estructural en las agendas públicas, mismas que se han detenido en los últimos años por resaltar otro tipo de prioridades políticas durante sus gobiernos. Primera llamada ciudadana a favor de una movilidad urbana segura y digna.

TAGS: , , ,