Monitor Nacional
Muerte estelar
Portada | Cosmic Marin
19 de junio de 2015 - 6:32 pm
protoestrella
La muerte de las estrellas tiene distintas formas debido a su tamaño y a la “convivencia” que tengan con otros cuerpos celestes

¿Recuerda usted que le conté sobre la reacción protón-protón la vez pasada? Pues esta reacción no sólo permite la creación de elementos, también de las estrellas que podemos observar a diario –incluido el Sol-

Pues fíjese que las estrellas están hechas de los elementos químicos más básicos de la tabla periódica. ¿Cómo pasa esto? Imagínese una nube de gas y polvo que de repente empieza a girar sobre sí misma, esto ocurre porque el material empieza a encontrar su propio centro gravitacional. Este centro gravitacional de repente empieza a calentarse muy MUY lentamente hasta que genera la temperatura suficiente para generar la reacción protón protón que le expliqué hace 15 días, a este material “sin forma” se le llama protoestrella.

Eventualmente, los elementos más pesados se van hacia el centro más fuerte de la gravedad que rodea a esta protoestrella para formar la estrella tal cual la conocemos. ¿Cómo se conforma esta estrella? Bien, el material del que está hecha se le conoce como plasma, de hecho, el fuego de su estufa encaja perfectamente como plasma también.

Este plasma, principalmente está conformado por Hidrógeno que sirve como combustible transformándose en Helio, todo el tiempo las estrellas están transformando estos elementos, hasta que el primero se acabe y sea sustituido por el segundo. Sucesivamente, el Helio será transformado en Litio, y pasará por los primeros elementos de la tabla periódica hasta llegar al Hierro. Para este momento la estrella será tan pesada y fría que ya no podrá quemar más elementos como combustible y morirá.

La muerte de las estrellas tiene distintas formas debido a su tamaño y a la “convivencia” que tengan con otros  cuerpos celestes.

Las que tienen un tamaño similar al Sol, les pasará la muerte más “liviana”. Cuando se le haya terminado el hidrógeno, se ensanchará y probablemente en este ensanchamiento se lleve a nuestro planeta “de corbata”, en esta etapa será una gigante roja. Consumirá los demás elementos hasta el hierro, su tamaño habrá disminuido, las partículas que haya arrojado al espacio interestelar se habrán convertido en una hermosa nebulosa y finalmente se transformará en una enana blanca.

Tendrá un brillo tenue y casi imperceptible, para ese momento comenzará a apagarse poco a poco hasta formar una enana café. Será ya sólo una roca más flotando en el espacio.

Si tienen más de 10 veces el tamaño del sol, su muerte es más rápida y violenta. Por su gran tamaño, necesitan más combustible que quemar, así que se terminan sus elementos más rápido que nada. Su fuerza gravitacional es tan alta que la estrella colapsa más rápido que su escape de material. Ese colapso puede terminar en una explosión tan grande como una supernova o en un hoyo negro. (Cabe aclarar que cuando una supernova explota, el material que deja también forma una nebulosa)

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Hay otras, también muy masivas, que en lugar de colapsar y explotar o absorber todo el material, se convierten en estrellas muy pequeñas, pero extremadamente densas –lo suficiente como para decir que una cucharada de una de esas estrellas pesaría lo mismo que la tierra completa, y son tan pequeñas como el DF-. Estas estrellas se les llama estrellas de neutrones, ya que su componente es ese: Neutrones. Giran extremadamente rápido y su clasificación más simple son los Magnetares y los Pulsares.

Los Magnetares son unas estrellitas con un magnetismo tremendo y los Pulsares, funcionan como una especie de faro, ya que desprenden energía por los polos emitiendo una especie de pulso. Fue posible detectarlos justamente porque cada que uno de los polos daba su “cara” a la Tierra y podíamos detectar ese pulso.

Así suena un pulsar:

¡Hasta la próxima, cualquier duda o comentario, no dude en escribirme!

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