Ver más de Opinión, Perspectivas

NAICM a consulta, Tren Maya ¿no?

NAICM

De entre las decenas de promesas que hizo Andrés Manuel López Obrador en campaña, destaca una que ha generado polémica en distintos sectores de la sociedad mexicana y es nada menos que la continuidad del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) en Texcoco, el cual será sometido a consulta ciudadana en unas semanas.

Los motivos que ha dado el ahora presidente electo son principalmente los altos costos que representa su construcción así como su mantenimiento y para él lo más viable es la construcción de una terminal en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, pero ¿será verdaderamente la solución o hay algo detrás de su insistencia?

Tal vez la paranoia del complo´ hace pensar mal, pero ¿no es demasiada casualidad que Riobóó esté respaldando esta obra? Recordemos que durante campaña se hizo de conocimiento público que cuando AMLO fue Jefe de Gobierno de la CDMX le adjudicó de manera directa a esta firma la construcción del segundo piso del periférico, si bien ambas partes afirmaron que todo fue “por la derecha” nunca está de más siempre cuestionar la verdad ¿no?

Otras cuestiones que intrigan la persistencia en Santa Lucía es que éste no cuenta con un proyecto ejecutivo –es decir estudios, planos, diseños y demás requisitos necesarios para la construcción- y se nos está vendiendo como la respuesta perfecta a la saturación aérea. Mismo caso sucede con el Tren Maya –que hasta el momento es un castillo en el aire- en el que se plantean invertir al menos 150 mil millones de pesos, pero que a diferencia del NAICM no será sometido a consulta pública.

Pero ¿por qué el NAICM si tiene que pasar por opinión ciudadana y el Tren Maya no? Hablando en términos generales, ambos representan inversiones inmensas tanto del sector privado como del gobierno y ambos causarían un fuerte impacto al ambiente, ¿cuál es la diferencia? Al final ambos buscan “mejorar” la economía y el turismo en el país.

Es algo tramposo que nosotros como pueblo, sin ser expertos en ningún aspecto de construcción y medio ambiente, debamos emitir una postura cuando será el mismo gobierno el que tomará una decisión, es un descarado “atole con el dedo” en donde nos hacen creer que nuestra voz –muchas veces influenciada por lo que los “líderes” dicen- será realmente tomada en cuenta.

Al final, es muy probable que el NAICM continúe bajo concesiones privadas –aunque los ingresos que se generen no beneficien de la misma manera al Estado- y que también se ponga en marcha el tren en el suroeste sin que se refute su impacto. Sin embargo, debería quedarnos la conciencia o la costumbre de cuestionar todo lo que hagan nuestros representantes y no solamente lo que convenga a sus intereses.

Que no nos quiten la racionalidad y nos hagan elegir con el estómago como el 1 de julio, donde arrasó “el cambio”, pero también la inconsciencia de no saber a quienes se les otorgaban otros cargos de representación, en fin, es cuestión de perspectivas.