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Nanorobots de ADN en combate contra el cáncer

Ciudad de México.- En los últimos años la nanomedicina o aplicación de la nanotecnología a las ciencias de la salud se ha convertido en una de las áreas más emergentes de la medicina. La nanomedicina tiene como objetivos prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades, a través de, por ejemplo el desarrollo de nanopartículas programadas para detectar la presencia de una patología o diseñadas para transportar fármacos al tejido afectado.

Desde hace un tiempo los investigadores se han planteado cómo desarrollar nanopartículas que permitieran rastrear y destruir las células tumorales sin atacar las células normales del organismo. Como en cualquier guerra, los conceptos de “rastrear y destruir al enemigo” o “combatir al enemigo” son muy amplios y para llevar a cabo acciones efectivas puede ser más útil definir una estrategia de acción concreta.

En este caso, los investigadores plantearon un objetivo simple y concreto para atacar al cáncer: bloquear el aporte de nutrientes y “matar de hambre” al tumor. ¿Cómo? Induciendo la coagulación de la sangre en los vasos sanguíneos del tumor mediante nanopartículas basadas en ADN que llevaran agentes coagulantes a esa zona. Si la sangre, encargada entre otras funciones de transportar nutrientes y oxígeno a las células, no puede acceder al tumor, éste no recibe refuerzos para llevar a cabo su metabolismo.

Cómo usar la nanotecnología para asediar un tumor

Para llevar a cabo un asedio a nivel microscópico los investigadores necesitaban diseñar nanopartículas que cumplieran dos características principales. En primer lugar, debían reconocer los vasos sanguíneos que nutren al tumor y diferenciar sus células de las células normales. En segundo lugar, las nanopartículas tenían que ser capaces de liberar un agente coagulante una vez en su destino.  Los nanorobots basados en ADN que han desarrollado los investigadores reúnen ambas condiciones.

El ADN está compuesto por unidades que crean formas diversas con capacidad para plegarse. La creación de estas formas nanoscópicas es denominada origami de ADN por los investigadores. Y sus propiedades pueden ser aprovechadas para diseñar estructuras con agentes terapéuticos en su interior que se despliegan y liberan estos agentes cuando llegan a su diana.

En este caso, el equipo desarrolló un tipo de nanorobot constituido por una hoja rectangular de ADN de 90 nanómetros por 60 nanómetros que en su superficie tenía unidas cuatro moléculas de trombina, una enzima coagulante. Esta lámina de ADN, además, presentaba la característica de poder plegarse de  forma autónoma en un tubo, de manera que las moléculas de trombina quedaran en su interior.

Para asegurar que los nanorobots ejercieran su función únicamente en los tumores, los investigadores añadieron a la lámina de ADN unas moléculas denominadas aptámeros de ADN. Estas moléculas reconocen a la proteína nucleolina que es producida en grandes cantidades por las células endoteliales de los tumores. Además, el reconocimiento entre los aptámeros de ADN y la nucleolina sirve como interruptor de activación para los nanorobots.

Así, el mecanismo es el siguiente:  en primer lugar los investigadores inyectan nanorobots de ADN cargados con trombina en el torrente sanguíneo de animales modelo para el cáncer; al llegar los vasos sanguíneos que nutren al tumor, los nanorobots detectan la presencia de la nucleolina gracias a los aptámeros de ADN y se activan, pasando de la forma cilíndrica a la forma desplegada que deja expuestas las moléculas de trombina; finalmente, la trombina inicia un proceso de coagulación que termina bloqueando el flujo de sangre hacia el tumor.

Resultados prometedores en modelos animales

El tratamiento con nanorobots no mostró signos de toxicidad en los animales modelo tratados. Además, el equipo comprobó que 24 horas tras la inyección la concentración de nanorobots en el organismo había disminuido, lo que significaba que las nanopartículas podían ser degradadas o eliminadas por el organismo de forma natural. Otro dato a su favor fue que no se detectaron nanorobots en el cerebro, lo que podría ocasionar efectos inesperados. La seguridad de los nanorobots también fue confirmada en cerdos Bama, que muestran mayor similitud a los humanos  que los ratones en cuanto a anatomía y fisiología.

Además, para evaluar su eficacia frente a tumores en situación in vivo, los investigadores trataron diversos modelos animales de cáncer con los nanorobots de ADN. En tan solo 24 horas tras el tratamiento,  el equipo observó la producción de trombosis en los vasos sanguíneos tumorales y en tres días, todos los vasos sanguíneos de los tumores analizados habían sido bloqueados.