Monitor Nacional
Niños Emprendedores
Emprende seguro | Luis Lara Esqueda
4 de julio de 2016 - 5:18 pm
crepa
Isaac y Dana son un par de hermanos que a su corta edad decidieron comenzar un negocio juntos

Frecuentemente me pregunto si el talento de emprender es adquirido por cualquier medio o es innato, lo que hoy te voy a contar es una historia real, sólo cambié los nombres de los niños:

Isaac y Dana son hermanos, ahora su motivación principal para obtener sus ingresos es que quieren adquirir una cámara profesional para subir sus videos a la red y ganar así más ingresos a través de un canal que crearán en YouTube #AsíDeFácil y #AsíDeClaro. Estos pequeños decidieron iniciar la venta de crepas en su casa con más entusiasmo que los profesores de la CNTE a punto que les quiten sus fuentes de ingreso ―perdón, sus bloqueos―, para lo cual necesitaban una fuente de financiamiento para su PyME, entonces llegaron a un acuerdo con su mamá ―la de ellos, no la de la CNTE, que parece que no tienen― ella les prestaría el capital para adquirir una crepera, misma que encontraron en Mercado Libre, debido a que sólo trabajan los fines de semana, la pagarán en 12 abonos semanales con una la venta de sus crepas (porque estos niños sí van a la escuela, no como los niños cuyos profesores en lugar de estar tomando clases están tomando avenidas).

Para estos niños lo primero ―como en cualquier negocio― son las ventas, no han tomado clase de mercadotecnia con Philip Kotler, sino en la escuela de la vida y ellos mismos publicaron un anuncio en la página de internet de su pueblo, informando la apertura de su crepería, sin más redes que las de su familia muy pronto acordaron que cada uno de sus familiares les comprara crepas y trajera un amigo que quisiera otra (otra crepa, no otra familia, si no mejor que no lo traigan, se trata de vender y ponerse de acuerdo no como los del PRD que aun no encuentran candidato para presidente del partido, espero que lo hagan antes de las elecciones del 2018). Vuelvo a los infantes  ―no los del PRD, sino los de mi historia― estos pequeños de 10 y 11 años de edad pronto encontraron el sistema de producción: él las prepara y su hermana las decora, vi sus fotografías en las que muestran con orgullo la satisfacción de ser independientes, tan independientes como los británicos que votaron por el Brexit, sólo que para los niños su satisfacción era por encontrar su propio sustento de vida y descubrir la capacidad de generar ―a tan corta edad― ideas para tener dinero en sus manos producto de una actividad honesta.

Su capacidad de producción es limitada, pues prepararan las crepas de una en una, cuando la crepa está decorada, la pequeña hermana cobra a los clientes (bien sabido es que hagas lo que hagas siempre la mujer se queda con el dinero y este caso no puede ser la excepción), supongo que ella le dijo a su hermano: «Tú encárgate de ganar el dinero, que yo me encargaré de administrarlo»…

Estos pequeños trabajan sólo el fin de semana (recuerden que sí van a clases y además son muy buenos estudiantes), al final de su primera jornada de trabajo contaron el dinero producto de la venta de su negocio, entonces Isaac dijo: «Nunca había traído tanto dinero en mi bolsa», mientras estiraba su mano dentro de su bolso delantero esbozando una sonrisa, con ojos alegremente pícaros.

Ellos han iniciado sus pagos de la crepería de manera puntual, cada fin de semana honran su palabra para seguir siendo sujetos del crédito materno, al final, la historia parece sacada de un cuento, y de la misma manera como juegan a ser niños aprenden a ser autónomos, sin duda son un orgullo para su núcleo familiar. ¿A cuánto está el dólar? Indudablemente que les preocupaba muy poco, ellos querían seguir jugando a ser emancipados y seguir siendo niños, en lugar de pensar que alguien les debía crear su trabajo ellos lo fundaron.

Nos leemos pronto en «Emprende seguro», espero este fin de semana comerme una crepa, ahora que estos pequeños anunciarán el nombre de su crepería.

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