Monitor Nacional
Obama, el vendedor de ilusiones
Latinoamérica | Redacción
25 de noviembre de 2016 - 9:37 am
migrantes
Si Obama es un político que terminó por convertirse en una celebridad, no entiendo la sorpresa de que el showman, Donald Trump haya sido electo presidente

Un vendedor de ilusiones es aquel que, con el don de la facilidad de palabra inspira confianza y esperanza. Barack Obama confirmó ser uno de los más brillantes oradores de la de la historia moderna, un hombre sumamente inteligente que, por medio de su carisma y elocuencia, logró convencer al grueso de la población mundial un supuesto humanismo, incluso fue más allá y conquistó al Comité Noruego del Nobel en el 2009, haciéndose acreedor a su máxima presea, el Premio Nobel de la Paz, por increíble que parezca.

Corría el año 2008, época electoral. George W. Bush estaba por terminar su mandato con una popularidad por los suelos. En su sucesión, había dos candidatos finalistas; John McCain por parte de los republicanos y Barack Obama por parte de los demócratas. El descontento ante las políticas belicosas y conservadoras de George W. Bush y el fracaso de la guerra al terrorismo, hacían complicado ver a McCain como presidente electo. En las elecciones preliminares, el partido republicano ya había decidido darle la espalda a Sarah Palin y su radicalismo, mientras que, por el lado de los demócratas, la cúpula partidista ya había decantado por Barack Obama, político progresista, afecto al cambio, con carisma y destrezas y habilidades discursivas. Era el indicado.

Todo apuntaba a que Estados Unidos dejaba de ser, cada vez más rápido, un país conservador. Barack Obama tenía todas las de ganar, y así fue. Apelando a sus condiciones sociales de hijo de migrante y de afro descendencia, consiguió entrar en los corazones de millones, quienes se veían reflejados y representados, veían en una presidencia de Obama un país sin más discriminación, ilusiones a final de cuentas; eso fue lo que Obama vendió.

En aquel año electoral de 2008, Barack Obama recibió el respaldo del 67% del voto latino, un claro voto de confianza brindado por aquellos quienes confiaron que este era el verdadero presidente de la amnistía a los migrantes. El regreso de un presidente como Reagan en 1986. Una amnistía que prometía llevar a la legalidad a más de 12 millones de migrantes ilegales en Estados Unidos. Obama finalmente ganó la elección presidencial, pasaron sus primeros cuatro años como mandatario con el congreso a su favor y la ley de amnistía jamás llegó.

Sin embargo, para las elecciones de 2012, la promesa volvió a tomar papel prioritario en la campaña de reelección de Obama. En el discurso, Obama había abogado por una amnistía, pero esa lucha no se libraba en el terreno abstracto de la palabra, se libraba en el terreno tangible de la realidad, la realidad es que las deportaciones nunca cesaron, y, muy por el contrario, aumentaron un 23% en comparación de la administración Bush.

Nuevamente la comunidad latina decidió refrendar su apoyo por Barack Obama ante Mitt Romney, logrando así un 75% del voto latino, sin embargo; Obama perdía la mayoría demócrata en el congreso. Una vez pasada la elección de 2012, la ley de amnistía desapareció de la agenda principal y la maquinaria de captura de migrantes llegó a su tope histórico. Si Ronald Reagan había dado aministía a 3.2 millones de migrantes ilegales, Barack Obama había deportado a 2.5 millones, el presidente de la esperanza y el “Yes, we can” era la antítesis de lo que decía ser en el 2008.

Curiosamente, jamás dejó de ser visto como un presidente humanista, progresista y apegado a las causas sociales. Barack Obama terminó convirtiéndose en una figura, una celebridad más que un líder político, se encargó de publicitarse en todos los shows televisivos, de juntarse con las estrellas y ellas lo apoyaron. Obama se convirtió en una sensación en las redes sociales; el porqué, yo no lo entiendo.

Si Obama es un político que terminó por convertirse en una celebridad, no entiendo la sorpresa de que el showman, Donald Trump haya sido electo presidente. A final de cuentas las elecciones presidenciales se han convertido en un show publicitario el cual involucra pasiones y apuestas, muy parecido a un superbowl en el cual cada cuatro años, el mundo toma un candidato y/o un partido y enarbola sus causas como si fueran propias.

Es comprensible que después de 2 decepciones brindadas por Barack Obama, el “voto latino” haya decidido no apoyar en la misma medida, la continuación de una serie de políticas que han perjudicado y engañado la confianza de la comunidad latina. Por lo menos con la presidencia de Trump las acciones represivas contra los migrantes tendrán notoriedad y saldrán de la oscuridad en que los medios preponderantes en EE.UU. los tenían bajo la administración Obama.

Esteban Rodríguez Trelles

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, Campus Gld.

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