Monitor Nacional
Oficios Vulnerables
Opinión | José Gregorio Contreras
6 de abril de 2016 - 2:04 pm
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El tiempo pasa y siguen saliendo nuevos oficios. El único problema que existe es que esta actividad requiere una destreza manual y de una resistencia corporal que la vida no las da para siempre

Elías, Juan y Fernando tienen tres cosas en común, viven de un oficio. Herrero, albañil y carpintero respectivamente, se ganan la vida cumpliendo los caprichos y necesidades de las personas. Mi esposa ha sido su cliente por más de diez años y han llegado al punto de que con pocas palabras intercambian ideas y en un santiamén logran descifrar que es lo que ella quiere para que quede satisfecha.

El tiempo pasa y siguen saliendo nuevos oficios. El único problema que existe es que esta actividad requiere una destreza manual y de una resistencia corporal que la vida no las da para siempre.  - Hasta que el tiempo aguante – dice Fernando, a quien solo le quedan ocho dedos de los diez con los que vino al mundo. Cortando madera con la sierra circular de su taller perdió los otros dos.

Los que trabajan alguno de los oficios mencionados, trabajan de manera independiente y sin ninguna previsión social. No tienen seguro social, INFONAVIT, AFORE,  seguro de vida y muchas veces ni siquiera una cuenta bancaria, todo lo guardan debajo del colchón. Su familia también esta desprotegida.

En el caso de Elías, fuma más que una chimenea y sufre de diabetes, dice que Dios lo está cuidando y que le dará vida para dejar a su familia con todo lo que necesite cuando él no este. Quiere dejarle una cuenta bancaria a su familia con todo el dinero que necesiten, también una casa propia. Aún sigue trabajando en ello y tiene 53 años.

Por su parte, Juan tiene un contrato para construir una casa y está ganando buen dinero, desafortunadamente todo lo que gana lo gasta y no ahorra, ni para sus periodos de vacas flacas ni para el futuro de su familia. Mucho menos para su retiro. Juan es un albañil que con la experiencia que ha adquirido en el curso de los años ya es considerado maestro de obra, además con muy buena reputación.

Yo he tenido la oportunidad de conocer a los tres y hemos hablado muchas veces de la necesidad de estar protegidos, de tener un seguro que los proteja, no solo por fallecimiento, sino también por algún accidente que le produzca una incapacidad total y permanente que les impida seguir desempeñando en su oficio. Hasta ahora, solo Elías ve la necesidad pero sigue pensando en hacer o no esa inversión. Ninguno de los tres tienen problemas económicos, todos ganan buen dinero pero viven al día. El problema no es que no tengan dinero, sino es en que lo gastan.

La protección es algo que aún vemos como intangible, y los que en algún momento han estado protegidos, dejan de estarlo unos años después por que no les paso nada. ¿Será que piensas que el seguro no sirve porque no se enfermaron o no fallecieron?

Casos como el de Fernando, Elías y Juan son los más comunes. En el caso de Elías, han tenido que operarlo tres veces por problemas digestivos y hasta la fecha ha gastado 450,000 pesos y en hospitales de bajo perfil. Prefieren gastar el dinero de manera inesperada que tener una póliza de seguro de gastos médicos mayores que le permita en un momento dado tener una mejor atención. No tienen el temor de descapitalizarle ante la presencia de una cirugía o una enfermedad mayor, cosa que no es la primera vez que pasa a un sin número de familias mexicanas.

Este mensaje es para todos aquellos que no estén amparados con ningún seguro. Todas aquellas personas que trabajan de manera independiente y que no tienen en sus mentes que todos estamos sujetos a eventos desafortunados que pueden acabar con nuestro patrimonio, patrimonio que generalmente es el producto de muchos años de trabajo y sacrificios.

¿Quieres hacer una pausa, revisar tu caso y ver qué vas a hacer al respecto?

¡Hasta la próxima vez!

 

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