Monitor Nacional
Pesadilla en Siria
Internacional | Redacción
12 de abril de 2017 - 9:40 am
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La presencia de Rusia en el conflicto se ha dado con el objetivo de incrementar la seguridad y prevenir incidentes en las operaciones en Siria

Por Roxana Michelle Domínguez Aguilera

Esta semana en Siria se dio un ataque con armas químicas contra civiles de la localidad de Khan Sheikhoun en el que se dice que el arma utilizada podría tratarse de gas sarín – una composición química complicada de detectar y que provoca asfixia y daños al sistema nervioso -. El presidente Trump reaccionó inmediatamente a este ataque, afirmando que el gobierno de Basshad al Asad era responsable de ahogar de manera lenta y despiadada a mujeres, hombres y niños. El presidente declaró en torno a este tema que “Es vital para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos prevenir y disuadir la expansión de las armas químicas”.

El ataque resultó en alrededor de 80 personas muertas y 300 heridas. La respuesta del mandatario Sirio fue negativa ante las acusaciones del Presidente Trump y la Organización de las Naciones Unidas convocó una reunión de urgencia para determinar si el ataque se considera como crimen de guerra. Por si la situación en Siria no fuera ya complicada, hace apenas unos días, se dio un ataque ordenado por el presidente Trump donde se lanzaron 59 misiles Tomahawk logrando impactar y destruir los objetivos – la base de Shayrat -. Esta respuesta se dio en represalia al ataque con armas químicas de hace unos días hacia ciertos puntos estratégicos donde presuntamente se almacenaban armas químicas.

Las reacciones no se hicieron esperar. El Presidente al Asad condenó el ataque y lo calificó como injusto sumado a que había rusos en el lugar. La presencia de Rusia en el conflicto se ha dado con el objetivo de incrementar la seguridad y prevenir incidentes en las operaciones en Siria. La relación Rusia – EEUU se podría complicar, mas no de manera intermitente. Parece curiosa la manera en que hace tiempo ambos países habían forjado una alianza, durante el gobierno de Obama, con el fin de obligar a Siria a deshacerse de las armas químicas. En este tema, Trump en campaña realizó una crítica: Obama debió enfocarse en EEUU y dejar que Siria resolviera sus conflictos.

El ataque aéreo que el actual presidente ordenó muestra cierta incongruencia. De pronto olvidamos esa retórica de “hacer América grandiosa de nuevo” y nos encontramos con la indignación hacia un gobierno que presuntamente utilizó armas químicas contra su propia población, cuando esto último no era prioridad para Trump. Sumado a esto, EEUU realza su papel en el conflicto sirio, fundando un bloque en el que participan Alemania,  Francia, Reino Unido, Turquía e Israel; todos estos países que mantienen una postura positiva ante el ataque que realizó EEUU, pues este hecho “presiona” ante los crímenes de guerra cometidos por el gobierno de Al Assad.

El lado contrario se compone de los países en contra del ataque estadounidense: Rusia – principal aliado militar y económico del régimen de al Assad-  e Irán, y de cierto modo, China. El gobierno chino se mostró con más moderación, pues condena el uso de armas químicas y percibe la solución política como mejor opción. Queda claro entonces, que la nueva amenaza para los países – en especial los Occidentales – es el uso de armas químicas sumado a la presencia del terrorismo que ha atacado a varios países.

Los hechos que se han presentado en últimas fechas nos remontan a la división de bloques que se presentó durante la Guerra Fría. En aquel entonces el enemigo era distinto: para los países Occidentales era el comunismo. Hoy en día el enemigo es el terrorismo – en muchas ocasiones relacionado con la expansión del Islam -.

Más aún, el Islam combinado con el uso de armas prohibidas o no convencionales, o la presencia de ambos en un mismo contexto: tal es el caso de Siria. Esta figura se repite en la historia y parece que nunca dejará de haber amenazas, sobre todo tratándose de los intereses de las grandes potencias. Por un lado la prioridad políticamente correcta es la acción en favor de la paz, no obstante, esta paz se espera lograr a través del intervencionismo y una probable guerra – de intereses o armada -.

La reflexión que logramos hacer a partir de los hechos en Siria es: ¿hasta qué punto los gobiernos e instituciones han sido efectivas en la erradicación de un conflicto? Hoy por hoy nos enfrentamos en un contexto donde la preservación de la paz a través de la diplomacia y la disuasión han perdido vigencia.

Las sofisticadas instituciones han puesto los intereses individuales por sobre la preservación de la paz. Una membresía en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas no garantiza, necesariamente, la paz. Las armas químicas son un peligro, no obstante, responder con más violencia no parece resolver la problemática. En cambio demuestra que hay un necesidad de demostrar poder coercitivo sobre otro a través de intervenciones arbitrarias. Por ahora, la pesadilla Siria no se ha terminado.

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