Política, liderazgo y ciudadanía

Sin duda es más sencillo tirar votos que reunirlos y obviamente las campañas negativas son parte fundamental en el rendimiento de cuentas de las democracias modernas⬦ pero parece que ya no saben hacer otra cosa. Desde que Calderón puso en el basurero político a AMLO con una excelente campaña que apercibía a los ciudadanos de los riesgos económicos que implica votar por un caudillo de la izquierda, lo único que han optimizado es la calidad de la mierda que se avientan.

¿Y? ¡Nada, solo que no podemos decir que inspiran otra cosa que la revolución! Y claro que los mexicanos no tenemos incentivos para romper el orden político porque efectivamente hay un estado de derecho y no hay loco que coma lumbre, pero ganas no faltan.

A la política de hoy le sobran políticos y ciudadanos, pero le faltan líderes y militantes. Un líder es quien sabe llamar a todos para derrotar las dificultades y costos (ver teorema de Coase) de la acción colectiva, es una persona capaz de mover las conciencias y convencerlas de andar por un camino, de luchar por un objetivo. Los militantes son ciudadanos conscientes de que ceder el poder político es dejar en manos de alguien el rumbo de nuestro destino, de lo que nos importa y de quienes amamos. Su carácter militar requiere de convicción y disciplina.

Hoy los “líderes políticos⬝ carecen de promesas, pero sobre todo de un llamado para que la ciudadanía participe de la política. Cuando mejor llaman a votar, generalmente solo llaman a no votar por otro y en los peores casos no llaman ni la atención. Esta falta de líderes políticos no es exclusiva de los partidos, los funcionarios públicos y empresarios carecen de un discurso que nos haga entender su trabajo más allá de los lugares comunes del periodismo: déspotas, holgazanes, corruptos, ignorantes⬦

Hoy los ciudadanos son todo menos civiles, no pasan de habitante-freerider que paga impuesto. A lo más están dispuestos a descalificarlos, a describir el mundo que se imaginan aunque generalmente sea inalcanzable. Sin embargo, al no estar dispuestos a supervisar, evaluar y apoyar a sus líderes, hacen que sus impuestos se vuelvan imposiblemente improductivos, elevan los costos de la democracia y generan una falta de sentido político nacional. La falta de ciudadanos dispuestos a trazar un objetivo y defenderlo, hace que nuestra narrativa histórica nacional se convierta en una burla ante los discursos de poder de Europa y nuestro vecino del Norte. Poco contribuye la estrategia ciudadana dominante: gritos histéricos en twitter, follows, likes⬦ ¿eso creen que es construir una nación hoy en día?

La política es el arte y ciencia de la más plena convivencia humana en la máxima libertad. Por eso es fundamental que los líderes políticos sepan inspirar la participación ciudadana para resolver los problemas de acción colectiva. ¿Hay líderes? Sí, regañados por sus dizque asesores: “no Lic. No ande presumiendo que fue diputada⬦ la dieta dura tres años y la vergüenza para siempre⬝. El análisis político mexicano versa sobre filias y fobias de antaño.

¿Y los medios? Me canso de escuchar las críticas a las “inexactas⬝ predicciones de los encuestadores, pero nada sobre las fallidas y exageradas advertencias sobre inseguridad y violencia en Guerrero, Michoacán, Neza, Iztapalapa⬦ Se jactan de haber atinado en alguna gubernatura (por pura suerte) pero no hacen el menor acto de contrición sobre sus falsas promesas de acción y violencia electoral.

¿Dónde están los verdaderos periodistas? Por qué los políticos pasaron de ser personajes cultos, interesantes y medio oscuros; a ser claramente idiotas y villanos? Los medios prefieren simplificar que explicar y la ciudadanía sigue sin entender, porque nadie le explica, lo que se espera de ella.

De Chespirito se puede decir todo⬦ pero al menos sabía cuál es el lema de un verdadero héroe: ¡Síganme los buenos!