¡Pozole humano en balnearios!

¿Te tomarías un té con sabor a zona íntima de tus vecinos, amigos o familiares? Eso es lo que yo pienso cada vez que alguien menciona la palabra “alberca⬝.

A lo largo de los años me he dado cuenta de lo mucho que disfrutan las personas cuando van a algún balneario, disfrutan de salir con la familia, de preparar algo rico o incluso hacer una carnita asada con los primos. Todos alguna vez hemos ido a un balneario o conocemos a alguien cercano que lo ha hecho, a mí me tocó ir una infinidad de ocasiones con los amigos de la secundaria, prepa y hasta con los de la universidad.

Debo contarte que el 100% de las ocasiones me negué a meterme a la alberca y NO precisamente por pensar en que el agua está contaminada de orines, flujos íntimos de mujer o secreciones de uno que otro perverso que se emociona viendo a los visitantes en traje de baño; sino que siempre tuve un poco de pena por lo vellos corporales y eso me hizo desistir una infinidad de veces a compartir los pelos con el mundo.

Si bien los balnearios cuentan con medidas de limpieza como utilizar lo que conoces como cloro; también es bueno que sepas que por norma de salubridad se les pide a encargados del establecimiento que en sus piscinas se haga una renovación de sólo el 5% del agua. Cuando me enteré de esto, definitivo me propuse jamás meterme a una alberca y menos en temporada vacacional; si bien el agua está tratada, eso NO me quita de la cabeza la idea de que entrar a la alberca es como nadar en pleno ponche de fluidos con sabores a romance y desamor.

La última vez que acudí a un centro acuático-recreativo, fue en 2015 con un par de amigos; y por obvias razones no les contaré mi experiencia de nado sincronizado, pues en realidad yo sólo fui a echarme un par de coronitas bien frías.

Me niego rotundamente a compartir el agua con otra persona, sin importar si son conocidos o desconocidos. Cada vez que miro a la gente gozando de las ricas aguas Hidalguenses me da un antojo, nada más de pensar en pasarla rico; sin embargo me imagino a la gente bajo una regadera de fluidos, infecciones sexuales, olores de todo y a todo; y ¡pum! el antojo de tarde de alberca se me quita.

No se queden con la idea de que es asqueroso esto de salir a chapotear; por algo utilizan químicos desinfectantes y también cuentan con los permisos adecuados de sanidad, sólo que traten de acudir a lugares lo más limpios posibles y por favor ¡por favor! Entren limpios a nadar.