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¿Qué debe hacer México ante el Plan Fiscal de Donald Trump?

Hace algunos días fue presentado el nuevo plan tributario de la administración Trump, el cual contempla un recorte impositivo de aproximadamente $1.5 billones de dólares. ¿Cuáles son las principales implicaciones de dicho plan tributario para México y cuál debería de ser nuestra respuesta?

En primer lugar, debemos decir que este nuevo plan tributario –de ser aprobado por el Congreso- podría representar una seria amenaza para nuestro país, incluso igual o más grande que la propia cancelación del TLCAN. Una tasa impositiva mucho más baja en los Estados Unidos podría hacer que empresas e inversionistas globales decidan abrir sus plantas o centros productivos allá en lugar de hacerlo en México, especialmente si estar en nuestro país no les ofrece alguna otra ventaja competitiva. Es importante señalar que aún no está claro cómo piensa financiar el gobierno de Trump una reducción tan agresiva en impuestos, lo cual podría generar otro tipo de problemas económicos o sociales para ellos en el largo plazo. Cabe recordar que la evidencia histórica muestra que, cada vez que Estados Unidos ha implementado fuertes recortes fiscales, como fue en la época de Ronald Reagan o en la de George W. Bush, esto solo ha prufundizado su déficit fiscal e incrementado su deuda.

Por otro lado, también habría que ponderar si una reducción agresiva de impuestos corporativos es realmente una medida efectiva para atraer mayor inversión y, por lo tanto, catalizar el crecimiento económico. En las últimas décadas, diversos estudios económicos y encuestas de inversionistas internacionales han demostrado que los fiscales no son los factores más influyentes en la selección de lugares de inversión. Más importantes son factores tales como la infraestructura básica, la estabilidad política, la disponibilidad de mano de obra y el respeto a las leyes. Una administración Trump que es percibida a nivel internacional como demasiado aislacionista o proteccionista, y que además no cumple o respeta tratados internacionales como el TLCAN, podría encontrarse en serios problemas para convencer a empresas globales de traer inversión extranjera, aun cuando sus tasas impositivas sean mucho más bajas.

Este nos lleva al siguiente punto, y que tiene que ver más con la estrategia que debería de seguir México. De pronto parecería que nuestro país se vería forzado a bajar su tasa corporativa de forma agresiva también, con el objetivo de contrarrestar las acciones tomadas por Estados Unidos. Sin embargo, este podría ser nuestro peor error. Como es bien sabido, el “competir por precio” nos lleva a una dinámica en la que los márgenes son cada vez menores, se trabaja más por menos, y todos salimos perdiendo al final. Es una carrera hacia el fondo. La otra alternativa es diferenciarnos y “competir por calidad”. Es probablemente el escenario más complejo y difícil de implementar, pero el que tiene mejores perspectivas en el largo plazo.

En lugar de debilitar aún más al Estado a través de una disminución en su recaudación, tendríamos que trabajar por profundizar las reformas estructurales de 2013, mejorar nuestras finanzas públicas, ampliar la base gravable, combatir la corrupción de forma verdadera, incrementar la competitividad del país, y fortalecer nuestro Estado de Derecho. El bajar los impuestos para tratar de competir con Estados Unidos sería una solución de corto plazo y muy equivocada. Recordemos también que México es de los países con la menor recaudación como porcentaje del PIB en la OCDE. México necesita recaudar más, no menos. Y obviamente necesitamos gastar esos impuestos de forma más eficiente para que realmente tengan un efecto multiplicador en nuestra economía. Más importante aún, será anticiparse correctamente a los cambios geopolíticos que vienen, originados por un Estados Unidos que empieza a perder el liderazgo global y a ceder espacios que seguramente serán ocupados por otros países. Esto crea riesgos y oportunidades muy interesantes para nuestro país.

Viene una etapa importante para México con la renegociación del TLCAN y con esta posible reforma fiscal en Estados Unidos. Hacemos votos para que esta coyuntura haga que la clase política en nuestro país –y no solo el gobierno actual- tomen las decisiones correctas para el largo plazo, y que sean muy estratégicos y no solo tácticos. Vamos a requerir de verdaderos estadistas – y no solo de políticos de discursos y fotos – para poder superar los retos que se nos avecinan.

Armando Nuricumbo, CPA
Socio Director
Nuricumbo + Partners
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