Monitor Nacional
¿Qué es una FARC y cómo se come?
Termostato | Gabriela Navarro
19 de octubre de 2016 - 3:00 pm
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Este movimiento nace en el año de 1964 en las montañas del sur del departamento de Tolima en la región de Marquetalia, Colombia

El día 26 de septiembre de este año ocurrió lo que por 52 años el mundo estuvo esperando. Las FARC y Colombia por fin se pusieron de acuerdo para trazar un camino que le daría la bienvenida a la paz. Sin embargo, el 2 de octubre pasó lo que muchos temíamos. El “No” al acuerdo se impuso en las urnas. Desde septiembre las FARC no han dejado de ser noticia, pero ¿cuántos de nosotros conocemos realmente la historia detrás de los 52 años de desvelo colombiano?

¿FARC quién?

Primero lo primero. Revelemos el primer gran misterio: las siglas FARC significan Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Ahora sí. Este movimiento nace en el año de 1964 en las montañas del sur del departamento de Tolima en la región de Marquetalia, Colombia.

Marquetalia fue fundada como una colonia agrícola por 48 campesinos, quienes llegaron a la región con la intención de formar su propia organización de gobierno en 1956. Entre los que llegaron a la región se encontraban Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, quienes 10 años más tarde se convertirían en los líderes del movimiento que estaba por surgir. Inmediatamente llegaron a asentarse en Marquetalia antiguos miembros de las guerrillas creadas por el Partido Liberal en el periodo conocido como La Violencia, donde se enfrentaron liberales y conservadores dejando un saldo de 200 000 muertes.

Se trata de un movimiento revolucionario de carácter político militar. Un movimiento revolucionario es la unión de las masas que busca un cambio profundo en las instituciones políticas de una nación. A esto se le suman las palabras “político” y “militar”, lo que nos dice que este movimiento busca el cambio por medio de una organización armada.

¿Cómo surgen?

Las FARC se refieren a sí mismas en su página web como “ejército del pueblo que se ha erigido como una alternativa de poder”. En sus orígenes se formaron como un grupo de autodefensa campesina. Lo que querían era defenderse de la violencia oficial de un gobierno conservador minoritario que mediante la violencia quería mantenerse en el poder.

Para entender el surgimiento y motivo de las FARC hay que ubicarnos en el contexto de los inicios de los años 70’s con la lucha anticomunista de Estados Unidos. Sumado a la particularidad de las FARC al haber tenido como origen la terrible violencia colombiana de los años 50 y no el ejemplo de la revolución cubana, como el resto de los países latinoamericanos.

Bajo este contexto todo rasgo de inconformidad social, toda oposición política, toda expresión popular que buscara cambios económicos, sociales y políticos, eran parte del “plan de dominación mundial de la Unión Soviética”, eran enemigos que debían ser exterminados. Aquí encontramos el porqué de la decisión de las FARC de levantarse en armas antes que buscar vías pacíficas para su objetivo.

En 1982 añaden a su nombre oficial las siglas EP (Ejército del Pueblo) y replantean su acción militar. Pasaron de ser una pequeña guerrilla a ser una fuerza organizada en bloques y frentes bajo el mando de un Estado Mayor y un secretariado. En un principio era la resistencia, ahora aspiraban a crear un ejército de unos 60 000 hombres en armas que tratarían de tomar la capital de Colombia. Oficialmente pasaron de una mentalidad defensiva a una mentalidad ofensiva.

La violencia como moneda de cambio

En 1983 las FARC adoptan el secuestro como método de financiación, haciéndolo oficial durante la Séptima Conferencia. Han sido miles de colombianos los afectados por los secuestros.

Las FARC negó sus nexos con actividades de narcotráfico. “Las FARC-EP no comparte, no negocia, no tiene relación con el narcotráfico y lo rechazamos por principios y por ética porque es incompatible con la democracia y la convivencia ciudadana”, así hicieron pública su declaración en 1997. El gobierno colombiano siempre dedujo que las FARC estaba involucrada en el narcotráfico, ya que el número de guerrilleros se incrementaba al mismo ritmo que el número de hectáreas de plantíos de coca. Además de la coincidencia geográfica entre las áreas de cultivo y las zonas de control militar de las FARC.

Y lo que pasa es que en un principio las FARC prohibían la siembra de coca en sus zonas de influencia, pero más adelante comenzaron a permitir que se sembraran, aunque no eran suyos, pero con una condición: que también se sembrara a igual escala cultivos necesarios para la subsistencia (maíz, trigo, verduras, etc). Después comenzaron a cobrar impuestos a la producción de coca, hasta que finalmente decidieron hacer sus propios cultivos y laboratorios monopolizando la compra y venta en sus zonas de influencia.

Camino a la paz

Se comenzó a maquinar el camino a la paz en 1984 durante el gobierno de Belisario Bentacur. Bentacur fue el primero en reconocer a la guerrilla como una contraparte válida del Estado para poder así comenzar las conversaciones de paz con el fin de terminar el conflicto armado.

Ese mismo año firmaron los acuerdos de Uribe, los cuales permitían que los grupos guerrilleros permanecieran en los sitios en donde estaban asentados sin ser atacados y comprometía a las FARC a suspender los secuestros. La firma de estos acuerdos impulsaron a las FARC a establecer su movimiento político “Unión Patriótica (UP)”, un partido político de izquierda. Por primera vez en Colombia grupos guerrilleros traían una propuesta política legal a la mesa.

En 1987, tres años después de la firma de los acuerdos de Uribe, UP denuncia el asesinato de sus miembros, incluyendo a los excandidatos a la presidencia Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa. Crece en los poblados una disputa por el poder local entre la UP y los viejos liderazgos políticos tradicionales. Mientras muchos políticos de extrema derecha y la parte de la población civil rechazaban la idea de que existieran guerrilleros que hacían política legal, cuando muchos de sus compañeros actuaban con armas y continuaban extorsionando e intimidando a la población en muchas zonas del país.

Después de Bentacur

El gobierno de Virgilio Barco (1986 – 1990) logró la paz con otras guerrillas, pero no con las FARC. Después fue el turno del expresidente César Gaviria (1990 – 1994), logró dos diálogos, uno en Caracas (1991) y el otro el Tlaxcala (1992), pero no se llegó a ningún acuerdo. Como fracasaban una y otra vez los diálogos se pensó que la única solución era exterminar a la guerrilla, de esas operaciones el resultado que obtuvieron los colombianos fue una guerrilla más grande, con más presencia y violencia más extrema.

Los diálogos fracasaron por dos razones: ningún gobierno tuvo la disposición para hacer una propuesta concreta a la guerrilla y estuvieron a la espera de escuchar las demandas de las FARC; y segundo, la guerrilla no tenía ninguna intención de desmovilizarse.

Fue Andrés Pastrana quien logró establecer una agenda común para negociar la paz en 1988. Consiguió establecer una zona desmilitarizada, una especie de “refugio guerrillero”, pero el diálogo fue suspendido y reanudado varias veces. De manera que en el 2002 termina de manera abrupta el proceso de paz. Frustrados con el rompimiento del proceso de paz, las FARC aumentan las acciones violentas contra la población civil en número e intensidad. Prevaleció el carácter militar sobre el político. Debían conseguir la victoria o el progreso al precio que fuera y para financiarlo recurren al narcotráfico, el secuestro y demás formas de conseguir dinero, opuestas a una ética revolucionaria.

El gobierno de Álvaro Uribe en 2002 exigió un alto al fuego de manera unilateral dando comienzo a una lucha intensa contra las FARC. Su agenda de negociación con las FARC se resumió al establecimiento de las condiciones económicas y jurídicas bajo las cuales desmovilizaría a la guerrilla sin posibilidad a una negociación política. Se continúa un ciclo donde en un intento por terminar con las FARC el gobierno colombiano responde con más violencia, lo que sólo hace que las FARC aumenten también su nivel de violencia.

¿Qué sigue?

El acuerdo de paz de Santos era una muy buena herramienta para darle vuelta al enfoque de esta guerrilla que ha sobrevivido a once presidencias desde que se fundó. Para que la guerrilla se reestructurara y reorganizara en algo mucho más apacible. La mayoría de las razones políticas del surgimiento de las FARC ya no existen, ya no hay un régimen político bipartidista en Colombia que no permita la participación política de otros sectores.

Sería un error olvidar que los FARC surgen de un problema social, de otra forma pensaríamos que sólo con represión se va a solucionar el problema de los grupos armados en Colombia. Violencia contra violencia no lleva a una solución. Es necesario el diálogo y las negociaciones.

Hace poco más de 10 años, el periodista colombiano Daniel Samper Pizano advirtió: “Si en nuestro país no hay una solución social al lado de la solución política en el término de 10 a 20 años otra vez estaremos combatiendo contra campesinos sin tierra y muchachos sin empleo.” Hoy Colombia dijo que no. Rechaza la cohesión social que podía otorgar paz. Hoy las palabras de Daniel Samper siguen vigentes, sólo queda esperar que no hayan sido una predicción.

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