Monitor Nacional
¿Qué está sucediendo en las cárceles de América Latina?
En un mundo utópico | Adrian Legaria
15 de septiembre de 2016 - 9:50 am
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Una visión más a fondo de algo que debería de preocuparnos a todos

En el momento en que el Estado te está privando de tu libertad, no es sinónimo de que pasas a ser una escoria social sin importancia, todo lo contrario, el Estado tiene la responsabilidad de cuidarte ya que estarías viviendo en sus instalaciones por decirlo de una forma. Empezando con esto, es evidente que la norma y la realidad no son compatibles en esta parte del mundo.

       Y todavía es más alarmante el hecho de que históricamente, las cárceles siempre han sido vistas como el lugar donde primordialmente terminan los hombres que salen del orden social. Pero hoy en día ya no solo se trata de hombres, sino que se ha empezado a caracterizar mucho el aumento de mujeres en las prisiones, pero siendo mayoría todavía los hombres, ellas solo se tienen que anexar a las cárceles de hombres, sufriendo evidentemente una injusticia.

       Se tiene que hacer una diferencia entre hombres y mujeres por motivos evidentemente biológicos, ya que ambos no comparten los mismos cuidados que se esperaría recibir estando una vez en prisión. Entre los más destacados está principalmente el hecho de que puede llegar el caso de encontrarse reclusas embarazadas o en lactancia; y lo que vendría siendo el siguiente problema que son los bebés que nacen en prisión.

       En un principio el único problema que veía el Estado era simplemente el hecho de que tenía que evitar a toda costa la promiscuidad entre hombres y mujeres, sin embargo este problema se pudo solucionar fácilmente con una separación de instalaciones. Sin embargo el segundo problema llegó cuando se percataron que no contaban con los servicios médicos adecuados para las mujeres y que una vez que nacía el niño no sabían qué era lo más recomendable de hacer con el.

       Aquí puede llegar la controversia de si es o no recomendable que un niño sea separado de su madre en casos así, no se va a discutir esto ya que a fin de cuentas es un hecho que hay niños en las prisiones con sus madres, por lo cual es Estado debería tomar como prioridad que existieran zonas de juego, educación tanto para la madre como para el niño y los servicios de pediatría que requeriría cualquier bebé en sus primeros años.

       Un tema que también no ha sido muy tocado por los medios es el derecho a la llamada “Visita íntima” la cual ha sido en un principio prohibida en Latinoamérica para las mujeres, y ahora ha pasado a tener un reglamento en donde se permite solo con el uso de preservativos, o que la pareja tiene que comprobar su relación, y un punto que todavía no es aceptado en muchos países como República Dominicana, Perú, Paraguay, México (sólo permitida en la capital), Guatemala, Ecuador, Costa Rica, entre otros, que es la prohibición a parejas homosexuales. Esto en contraste con los derechos de los hombres presos que incluso se ha permitido la introducción de prostitutas a las cárceles.

       Ahora bien, sabiendo estas ineficiencias en los sistemas penitenciarios de América Latina, sería bueno hacer mención de que es lo que ha hecho que una mujer llegue a este tipo de lugares. Sin duda muchos ya conocen la respuesta, que está ligada con la falta de oportunidades que viven en la sociedad, teniendo que depender en gran medida de un hombre para mantenerse, y que los trabajos que encuentran llegan a ser insatisfactorios o mal pagados. Lo cual evidentemente llevan a las mujeres a buscar otras formas de subsistir y es aquí donde se meten a lo ilegal, el negocio más común en la zona es el tráfico de drogas. Otro factor muy relevante y característico de las reclusas, es que no cuentan con un nivel alto de educación y pertenecen a las clases sociales marginadas de sus respectivos países.

       Las mujeres que se han involucrado en el tráfico de drogas, normalmente se encuentran en el último eslabón, y suelen ser consideradas las más vulnerables por el hecho de que son las que entregan las sustancias a los consumidores y corren evidentemente el mayor riesgo. La cárcel por lo tanto ha representado sólo una réplica más de la injustica y discriminación que ellas vivieron en la sociedad.

       Una solución muy fuerte que han buscado los diferentes países de Latinoamérica es el modelo americano de las prisiones privadas. Esto ha dado una gran controversia a la sociedad ya que evidentemente representaría la pérdida de poder del Estado en un sector bastante importante, y en segundo la ética que se estaría violando en este tema si se considera que un preso pasaría a ser un trabajador o peor aún un esclavo al servicio de las prisiones privadas, que en muchos de los casos representan a las empresas extranjeras que han hecho la inversión.

       Ya se han dado casos de este tipo de prácticas en Latinoamérica como lo fue en Paraguay en 2007 con resultados muy desastrosos para la economía del país. Incluso en Estados Unidos ya se está empezando a ver los resultados de esta práctica como lo fue en el estado de Pensilvania donde se descubrió que 2 jueces recibieron dos millones seiscientos mil dólares para que estuvieran mandando a las personas a sus prisiones. Convirtiendo la ley en un negocio.

       Sin duda esperemos que esto no se replique en América Latina en un intento por mejorar las prisiones de los diferentes países, ya que hay medios más baratos y eficientes para recuperar los derechos humanos que han sido violados tanto a reclusos como a reclusas.  

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