¿Qué hacer con la nueva crisis migratoria?, el caso latinoamericano

Aun cuando las ondas migratorias a escala internacional se han dado a lo largo de la historia de la humanidad,  en la actualidad estas representan una cuestión importante en materia de economía, seguridad y derechos humanos; dando paso a una crisis que se caracteriza por el sufrimiento y la precariedad de condiciones de las personas que migran, así como también por poner a prueba las capacidades de los gobiernos que llegaran a estar involucrados en la situación, para darle solución a esta problemática. Asimismo, son varios los aspectos que deben considerarse al hablar de este tema en particular, ya que para comprender los movimientos migratorios hay que tomar en cuenta elementos como: las razones acerca del porqué migrar, la situación del país “expulsor de migrantes”, las políticas del país “receptor” con respecto al tema de migración y desplazamientos, y, el análisis de las políticas y el comportamiento del país “de paso” (si es que llegara a darse el caso de haber uno).

En el escenario latinoamericano, nos encontramos con dos casos claramente particulares, recientes y en necesidad urgente de una solución: la caravana hondureña y el cruce de las fronteras por parte de venezolanos (especialmente la situación conflictiva con Brasil). Ambas problemáticas han desatado un sinfín de debates entre políticos, académicos, periodistas, economistas y protectores de los derechos humanos, no sólo de las socidades involucradas sino también de la comunidad internacional.

#CaravanaMigrante, el problema hondureño

Este caso ya ha dado mucho de que hablar durante estos últimos días, es por ende muy reciente y ha dividido a México a causa de las distintas opiniones y posiciones en cuanto a las cuestiones sobre qué hacer al respecto, cómo ayudarlos (o más bien, cómo tratarlos) y por último, siendo la cuestión más controversial y significativa, si debemos dejar que nuestras acciones sean influenciadas por nuestro poderoso vecino del norte o no. A su vez, es relevante mencionar que esta caravana, que tiene su origen en el país de Honduras, no tiene ninguna intención de residir o quedarse en México, el verdadero destino son los Estados Unidos de América.

Ahora, como ya dije anteriormente, en el análisis del fenómeno social de la migración se tienen que tomar en cuenta diferentes aspectos; en primer lugar, la razón por la cual alguien decide, es obligado o se ve obligado a migrar. No obstante, cualesquiera que fueran los motivos de los hondureños, ya sea por situación socioeconómica, oportunidades de trabajo, obtener un mayor nivel de bienestar, entre otros; lo que México parece no entender es que el destino final de esta caravana no es nuestro país, por lo que solamente queda responder a la pregunta ¿qué vamos a hacer?

Si bien reconocer los motivos de la migración nos podría llevar a una mejor comprensión y a un acercamiento más humanitario hacia los migrantes, nuestro país parece estar más interesado con lo que nuestro vecino del norte tiene por decir. Por consiguiente, como los norteamericanos, especialmente el señor Trump, han estado manejando una política anti-migrante e interesada más que nada en los asuntos internos de su Estado, México parece haber adoptado una serie de medidas que hace del viaje emprendido por los migrantes centroamericanos una odisea. Pero, ¿por qué? ¿por qué seguimos queriendo complacer a un país que no nos guarda ni un poco de afecto, sino más bien nos repele aún más que a otros? ¿qué ganamos con ello? ¿esperamos que se nos trate mejor? ¿por qué hemos de tratar de manera tan inhumana a nuestros hermanos hondureños? ¿por qué estamos más interesados en ganar la “aprobación” de Estados Unidos y no la de la comunidad internacional? ¿por qué optamos por medidas atroces que nos hacen quedar por los suelos ante los demás países y organismos internacionales?

Venezolanos y el cruce de fronteras brasileñas

Ya hace años que la situación de Venezuela es de emergencia: alimentos escasos o nulos, manifestaciones donde arriesgan su vida miles de venezolanos, la represión que reciben por parte del gobierno, las precarias condiciones de los servicios de salud así como una escasa atención hacia las poblaciones más vulnerables, etc.; estos aspectos han sido causa más que suficiente para obligar a miles de habitantes de Venezuela a salir de su país en busca de mejores condiciones de vida. Del mismo modo, los destinos han sido muy variados ya que muchos han decidido por irse a otro país latinoamericano, o terminan en Estados Unidos, o hay también quién alcanzó a llegar hasta Europa. Sin embargo, lo que nos ha tenido con cuidado los últimos meses, es el asunto de inmigrantes y campamentos venezolanos que se instalan en el estado de Roraima en la frontera norte con Brasil.

Debido a la gran cantidad de inmigrantes venezolanos que Brasil estaba recibiendo, los habitantes brasileños que residen en ciudades fronterizas así como los cuerpos del ejército reprimieron con mano dura a estos individuos que sólo buscaban escapar de las malas condiciones que sufrían en su país de origen. Noticias de cómo incendiaron sus campamentos y los mantenían fuera del país brasileño llamaron la atención de la comunidad internacional así como de la Organización de las Naciones Unidas.

Como conclusión, ambos casos presentan características en común: la represión y el maltrato hacia la población migrante, el no saber realmente qué hacer con respecto a ellos, y, el aspecto que nos tiene a todos sentados al borde de nuestros asientos a la espera de ver qué acciones decidirán tomar, tanto en Brasil como en México todavía queda que las nuevas administraciones tomen posición y comiencen con su periodo presidencial. Por ello, aún queda la incertidumbre de lo que se hará en un futuro y de la posición de los futuros presidentes en cuanto a la cuestión migrante. Sin embargo, muchos de nosotros esperamos que se implementen medidas más humanas que faciliten el movimiento de estas personas que solamente buscan un nivel de calidad de vida que lamentablemente no pudieron obtener en su país de origen. Además, todavía queda por saber qué será del llamado Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular el cual ha sido propuesto por la ONU y que se espera ser adoptado por los países miembros a finales de este año.