¿Qué pasa con América Latina?

El hablar de América Latina por lo general se traduce en hablar de las cosas que más nos hacen sentir orgullosos: la comida, los paisajes, la gente, las fiestas interminables, la historia de nuestros antepasados, las tradiciones, y un sin fin de otras cosas. Sin embargo, entre que contamos en medio de risas y orgullo lo que nos hace ser de esta tierra y no de alguna otra, también pretendemos ignorar lo que nos hace estar alerta en las calles de nuestra propia casa. Pretendemos proyectar una imagen al mundo, esperando que nadie vea las cosas que se ocultan en nuestra obscuridad, que desafortunadamente también forman parte de nosotros, así que, para conocer realmente América Latina, tenemos que darnos a la tarea de conocer esa otra cara que pretendemos no ver y preguntarnos ¿qué pasa con América Latina?

En principio, podemos imaginarnos mil y una cosas que están mal con los países de nuestro continente, cuestiones que van desde terribles desastres naturales hasta la violencia que viven ciertas ciudades, sin embargo, no hablaremos de estos temas aquí. Hemos escuchado suficiente sobre ellos, al ser considerados temas altamente importantes en las agendas de los distintos países que conforman América Latina, por lo que existen otros que han sido dejados de lado y que a su vez son sumamente importantes. Por esta razón, nos enfocaremos en el matrimonio igualitario y en los abusos de la Iglesia Católica.

Antes de hablar del matrimonio igualitario, debemos hablar acerca de las condiciones que las personas LGBT+ enfrentan en América Latina. De acuerdo a ILGA (The International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association), aunque la situación sobre las llamadas “terapias de conversión” no sea tan grande como en Estados Unidos, aún existen en América Latina algunas promovidas por grupos religiosos; los nombres de estas organizaciones son EI CEGLA-Ministerio Restauración (Argentina, evangélica), Exodus Latinoamérica (Oficina regional en México, evangélica), CREHO (Perú, aparentemente sin vínculos religiosos), Zapatos Nuevos (Venezuela, evangélica) y Camino de Salida (Ecuador, cristiana). Las investigaciones de ILGA explican que una de las razones por las que estos grupos son en su mayoría religiosos evangélicos tiene que ver con el hecho de que los pastores utilizan y visualizan la psicología como un método de persuasión (Anónimo, 2009). Otra cuestión que es importante recalcar es la aceptación religiosa y cómo esta va de la mano de las “terapias de conversión”: contrario a lo que podríamos creer, la Iglesia Católica (y sus feligreses) son más propensos a aceptar a las personas LGBT+, especialmente en el tema de las uniones civiles, aunque aún muestran reticencia a aceptar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Por otro lado, los países con mayor número de evangélicos o protestantes son más propensos a discriminar a las personas del colectivo, tratándolos como personas enfermas que pueden ser curadas (Brochetto, 2017).

Además de las terapias de conversión mencionadas, en América Latina aún existe una realidad de crímenes de odio contra personas de la comunidad LGBT+; entre enero del 2013 a marzo del 2014, hubo 600 muertes a lo largo y ancho de Latinoamérica, además de que otros crímenes cometidos contra ellos (como la tortura y las violaciones) suelen quedar impunes, esto a su vez se une con los bajos niveles de denuncia de este tipo de actos, principalmente por miedo de las víctimas a las represalias.  A pesar de lo ya descrito, de acuerdo a una investigación llevada a cabo por la ONG Transgender Europe, el continente latinoamericano cuenta con las leyes más progresistas en cuanto a protección e igualdad de la comunidad LGBT+. Algunas de ellas cuentan con leyes sobre el matrimonio y la adopción, leyes contra la discriminación y trámites de cambio de género en papeles oficiales (Brochetto, 2017).

En materia de matrimonio igualitario, los países latinoamericanos que lo permiten son Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y México, mientras que en Ecuador, Chile y la Guyana Francesa son permitidas otro tipo de uniones civiles. En materia de adopciones de parejas del mismo sexo, los países que las permiten en América Latina son Uruguay, Argentina, Brasil y Colombia (Sahuquillo, 2017).

Tenemos en América Latina otra cuestión que nos identifica ante el resto del mundo: un profundo catolicismo. Para el 2015 y solo en sudamérica, existían 335’161,000 católicos (BBC Mundo, 2015). De acuerdo con la ONU, la Santa Sede está suscrita a la Convención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes, lo cual la obliga a ser sometida a examinaciones regulares por parte de 10 expertos independientes a ella, esto para asegurar su permanencia. A pesar de lo descrito anteriormente, y de acuerdo con la Red de Sobrevivientes Abusados por Sacerdotes (SNAP), los sacerdotes de América Latina han abusado de por lo menos 1,200 menores de forma sexual y psicológica. La información recabada por SNAP descubre así una red de ocultamiento por parte del alto clero católico (Chamy, 2014). Durante el año 2014, el Comité de Tortura de la ONU puso por segunda vez en el banquillo de los acusados a la Santa Sede, escuchando testimonios recogidos por SNAP, entre ellos, los casos Karadima y Maciel, ambos sacerdotes protegidos por diferentes Papas; Karadima fue “retirado a una vida de oración y penitencia en el Vaticano”, mientras que Maciel fue públicamente protegido por el ahora canonizado Juan Pablo II. Al momento de la muerte del Papa, Maciel fue, al igual que Karadima, “retirado a una vida de oración” en el Vaticano (Chamy, 2014). Además de estos dos casos que sacudieron a Chile y a México respectivamente, se sabe del caso del reverendo costarricense Enrique Vásquez (cuya travesía para huir de la justicia de su país nunca fue reportada), el sacerdote peruano Peralta (quien pasó de colegio en colegio en la red educativa salesiana de ese país, para luego continuar en Estados Unidos y finalmente en México) y los de los sacerdotes brasileños Spricigo (condenado en 2003 por abusar de un menor, lo que destaca es que se tenía conocimiento del delito desde 1991, momento en el que solo fue cambiado de parroquia) y el sacerdote Piazza (acusado en 2009 por abusos a menores, recibió apoyo público desde la página web de los jesuitas) (Chamy, 2014).

Hoy, a 4 años de la comparecencia de la Santa Sede ante el Comité de Tortura de la ONU, los escándalos que envuelven a los sacerdotes católicos en América Latina aún no se han aplacado, sino que ha sido avivada después de la publicación de un informe por parte de la Corte Suprema de Pensilvania documentando aproximadamente mil casos de abuso por parte de sacerdotes católicos en ese estado de la unión americana. A raíz de esto, el Papa Francisco se ha visto obligado a escribir una carta pública donde, además de pedir perdón (como sus antecesores en situaciones similares), aseguró que esto no será suficiente, sino que deberá buscarse la reparación por los daños que han causado estos sacerdotes. Entre otras cosas, afirmó que es necesario crear una cultura para evitar que estas situaciones se repitan, especialmente para evitar que vuelvan a ser encubiertas por el alto clero. En esta carta, asegura que no va dirigida solamente a las víctimas de Estados Unidos, sino a todas aquellas afectadas por el silencio de la Iglesia (Pacho, 2018).

Por otro lado, la fiscalía de Chile está actualmente investigando a 139 religiosos por abusos sexuales, abarcando casos que datan desde 1960 hasta el año 2018; además de los 139 religiosos, se encuentran implicados 10 laicos con cargos pastorales y otras nueve personas cuya relación con los casos aún no queda clara, dando como resultado a la investigación de 158 personas. El número de víctimas fue de 266, de las cuales 178 fueron niños, niñas o adolescentes, lo que representa un 66% de víctimas menores de edad, traducido en 144 causas judiciales repartidas por todo Chile, aunque el mayor índice de víctimas se reporta en Santiago de Chile, la capital del país. 74 de los religiosos no tenían una congregación definida, mientras que 16 se identificaron como salesianos, junto a otros 15 maristas; muchos de ellos estaban vinculados a escuelas o centros educativos. Además, dentro de la misma investigación surgieron 5 casos por obstrucción de la ley. La fiscalía chilena ha pedido al Papa Francisco su cooperación en la investigación, mediante el envío de informes realizados por sus enviados especiales a Chile (Montes, 2018).

A pesar de que los temas expuestos puedan parecer diferentes e inconexos entre ellos, en realidad nos permiten ver, además de sus propias problemáticas, otras más “comunes” al momento de pensar en América Latina, como la corrupción y la impunidad, además del asunto de la religiosidad que aún domina ciertos aspectos de nuestras vidas y no nos permite avanzar en materia de protección de derechos humanos y, en general, de la creación de bienestar para las personas latinoamericanas. La religión es el tema central que une a personas tan distantes como las víctimas de abuso por parte del clero católico como a las personas abusadas psicológicamente dentro de los grupos LGBT+; cierto es que cada uno lo vive de una manera diferente, pero sigue siendo esta la gran sombra que los aplasta y los condena a vivir en la oscuridad, a veces peleando por salir y a veces cediendo. Probablemente, con los avances hechos en Chile y por los colectivos LGBT+ en la región, algún día (pronto) puedan verse librados del fantasma que durante mucho tiempo los oprimió y finalmente, además de poder ser felices, también se evite que otros tengan que pelear de nuevo contra ese demonio disfrazado de ángel.

 

 

Referencias

Anónimo. (16 de diciembre del 2009). Terapias de conversión en América Latina. ILGA. Recuperado de https://ilga.org/terapias-de-conversi-n-en-am-rica-latina

Brochetto, M. (27 de febrero del 2017). La compleja realidad de ser gay en América Latina. CNN. Recuperado de https://cnnespanol.cnn.com/2017/02/27/la-compleja-realidad-de-ser-gay-en-america-latina/

Chamy, C. (2 de mayo del 2014). Los abusos que la Iglesia Católica supuestamente ocultó en América Latina. BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140502_vaticano_iglesia_tortura_onu_ch

Montes, R. (24 de julio del 2018). La Fiscalía chilena investiga a 139 religiosos por abusos sexuales. El País. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2018/07/23/america/1532375740_033049.html

Pacho, L. (20 de agosto del 2018). El Papa pide en una carta a los católicos cambiar la cultura para prevenir abusos y encubrimientos. El País. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2018/08/20/actualidad/1534766368_337798.html

Sahuquillo, M. (15 de mayo del 2017). Cerco a las pseudoterapias que afirman “curar” la homosexualidad. El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2017/05/10/media/1494432608_363146.html