Monitor Nacional
Recesión Política
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
29 de febrero de 2016 - 11:22 am
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Esta recesión representa una importante área de oportunidad para el futuro no muy lejano de los políticos

Entrados en el 2016 podemos precisar que México se encuentra en una recesión política. No sólo por la concepción generalizada del descontento de las acciones que se realizan desde el escenario gubernamental, también por la impresión de pasividad (a veces un poco alarmante) del comportamiento de los principales partidos políticos, de sus representantes más coincidentes en los medios públicos y de los principales organismos públicos del país.

Por supuesto, esta recesión sugiere un enlace de dos importantes variables: las acciones de los actores políticos y la concepción de aceptación de los ciudadanos.

Como es de inferencia natural, ambas variables no han logrado encontrarse, por el contrario, existe un profundo resentimiento entre ambas, porque la primera de ellas no ha trabajado lo suficiente para fomentar el crecimiento de la segunda.

No está de más destacar que esta recesión (como en la mayoría de las ocasiones) representa una importante área de oportunidad para el futuro no muy lejano de los políticos que toman decisiones en México: su devaluación puede ser un escenario propicio para mejorar su actuar y, por supuesto, sus resultados. Sin embargo, esta positiva precisión sólo podrá materializarse si se trabajan en tres escenarios que han provocado esta recisión política en el país:

1. Desconfianza de las intenciones naturales de la clase política: no está de más trabajar en ganar la confianza de los ciudadanos, diferentes oportunidades perdidas y desaprovechadas por parte de la clase política ha dejado en un hilo el deseo de confiar en políticos, catalogados en grupos partidarios, totalmente alejados de las condiciones reales de los habitantes del país.

2. Avance, sin límite, de la corrupción: y sea, cual sea su tipología, la realidad es que la corrupción ha mermado las instituciones, ha cansado a los ciudadanos y ha logrado crear sus propias redes de gobierno. Este factor es sin duda el más delicado, con el que se ha sostenido la recesión política en la que nos encontramos.

3. Programas públicos sin claros resultados: teniendo ya tres variables, una de comportamiento, otra institucional, esta tercera se enfoca en el ámbito social. Un avance no muy preciso de lo que han sido los esfuerzos de los últimos años de los programas sociales es lo que se percibe (eso aún, sin sumergirnos a la construcción de evaluaciones técnicamente precisas).

Gastar sin resultados para los ciudadanos no representa un avance político en el escenario más crudo e importante de la realidad nacional.

En esta perspectiva, la recesión política que estamos viviendo a lo largo y ancho del país requiere de precisar a la clase política que son importantes los resultados, como también los esfuerzos; que fortalecer las instituciones se acompañan también de una modificación positiva en la cultura política actual; que los ciudadanos requieren de oportunidades, respuestas y resultados oportunamente. No es, de ninguna manera, un compromiso sesgado, sí un trabajo compartido.

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