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Emprende seguro | Luis Lara Esqueda
18 de enero de 2016 - 4:52 pm
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El choque económico de una enfermedad en edad adulta es el principal destructor de los ahorros de una persona

Visité a una amiga que está en recuperación de cáncer en sus órganos femeninos, la alegría que manifestó fue tal que conversamos durante largo rato, a pesar de que pensaba hacerle una visita breve (justamente por su estado de salud). Ella está haciendo su parte para recuperar su lozanía, vive con entusiasmo y trata de seguir las indicaciones de sus doctores, durante la charla me confesó:

―¿Sabes? me distancié de la medicina tradicional por una gastritis que adquirí cuando tuve una infección estomacal, desde entonces la he evitado, ello me llevó a evitar también la previsión y exámenes para conocer mi estado de salud.

―¿Hace cuánto tiempo que no te sometías a exámenes preventivos para este tipo de enfermedades? ―pregunté.

―Hace más de 15 años, de hecho mi médico dijo que ya ni el regaño es necesario, me explicó que con dichos exámenes no evitas la enfermedad, lo que sí se puede es atenderla en etapas tempranas, lamentablemente para mí esa ya no es una opción.

Esta columna no versa sobre los servicios médicos ni la voluntad de los pacientes de estar al tanto de su salud preventiva, lo que sí es nuestro tema son las consecuencias económicas de una enfermedad larga, el choque económico de una enfermedad en edad adulta es el principal destructor de los ahorros de una persona, este tema se ha tratado en varias ocasiones: los ahorros de toda tu vida sirven para pagar los gastos del último año de tu vida.

Retomo para ustedes, mis queridos lectores, la conversación que tuve con mi amiga:

―¿Sabes? ―expresó―, no cuento con IMSS, ni pensión, no puedo salir a trabajar porque estoy tomando quimioterapias que impiden llevar a cabo mi actividad regular de corredora de bienes raíces, me es difícil realizar mi vida tal y como lo hacía antes.

Al final, los seres que te rodean constituyen tu activo más importante en una situación de este tipo, lo más importante es la ayuda que se presta de manera desinteresada, entonces me pregunto si esta opción es lo más deseable…

Prosigo con la plática que tuve con mi amiga:

―Ya inicié los trámites para darme de alta en el Seguro Popular ―me comentó.

Esto me hace reflexionar ¿por qué esperar hasta que se presente un evento de esta naturaleza para tener en orden todo lo relacionado con tus seguros? Antes de iniciar su tratamiento, mi amiga visitó varias instituciones hasta saber en dónde debería ser atendida, las preguntas que la afligían eran: «¿Cómo saber en dónde me pueden atender?, ¿Cómo saber si podré absorber los costos en esa institución?».

Mi amiga está recibiendo múltiples muestras de cariño, una de ellas es su hermano, quien paga el tratamiento y ayuda a cuidarla durante su recuperación de las quimioterapias, prepara su comida ―ahora que debe comer cinco veces al día―.

Para alguien quien que ha comprado el paquete emprendedor (como digo coloquialmente), la previsión es lo más importante, sea que participes en un programa de aportación voluntaria en el IMSS, o que con el tiempo vayas adquiriendo un plan privado, o también adquieras bienes que en el futuro representen un ingreso para vivir, son temas cuya decisión debes hacer el día de hoy, postergar significa incrementar los costos de estos planes porque son la combinación de dos temas: el tiempo y dinero guardado para el futuro.

Imaginar que nunca va a llegar el momento en el que se necesita atender una enfermedad es una apuesta riesgosa, especialmente cuando tienes la edad de mi amiga (antes conocida como tercera edad) y que ahora puede suceder con personas longevas de hasta cuarta o quinta edad.

Se me ocurre ―porque consejos no doy― que puedes hacer varias cosas:
Formar el hábito del ahorro, es decir, disciplinarte para guardar una pequeña parte de tus ingresos antes de gastarlos.
Afiliarte desde muy joven a un servicio público (aportando las cuotas necesarias).
Comprar un servicio privado de gastos médicos mayores.

Nos leemos la próxima semana en «Emprende Seguro», debes saber y estar convencido que es mejor tener y no usar, que requerir y no tener #AsíDeFácil.

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