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Reflexiones sobre las pasadas elecciones

Aunque las elecciones del pasado 5 de junio no fueron las llamadas de medio término o intermedias para renovar la Cámara de Diputados y algunos congresos locales, si son significativas con miras al 2018 por la cantidad de espacios que estuvieron en juego. Van algunas reflexiones a la luz de los resultados que tenemos hasta el día de hoy donde nadie ganó todo o perdió todo. Por el contrario, parece que las estrategias de supervivencia de los partidos políticos les permitieron conseguir los votos necesarios para continuar ordeñando las arcas públicas en su propio beneficio y con la mira puesta en la elección presidencial.

1.- El Partido Revolucionario Institucional salió mejor librado de lo que ellos mismos esperaban a consecuencia del mal “gobierno⬝ de Enrique Peña Nieto. Aunque en el discurso los tricolores aseguraban ir por todas las canicas, al interior del PRI sabían que eso era imposible, e irían a recuperar de lo perdido lo que pudieran. Así, ganó cinco gubernaturas, de las 12 en juego, recuperando Oaxaca y Sinaloa; y desde luego, quedando lejos de las promesas beltronistas, lo que disminuye las posibilidades de la candidatura presidencial del líder nacional priista. Dentro de la derrota del PRI se inscribe la pérdida de cuatro bastiones históricos: Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo, donde nunca se había vivido una alternancia partidista.

2.- El Partido Acción Nacional, me parece que consiguió más triunfos de los que ellos mismos esperaban. Si bien, varios fueron en alianza, no podemos negar que en esas alianzas llevan mano, y que el PRD y el PT solo tienen una presencia testimonial, a pesar de lo que digan sus dirigentes. Fueron siete triunfos estatales, que los coloca con 10 gubernaturas, dos espacios claves con miras al 2018: Puebla y Veracruz. Además tendrán Chihuahua, Tamaulipas, Aguascalientes, Quintana Roo y Durango.

3.- La historia de la izquierda se repitió: eterna división que generó claroscuros. Por un lado, el PRD ayudó a ganar al PAN, y se hizo el harakiri en Zacatecas y Oaxaca con sus propios candidatos, lo que abrió la puerta a los triunfos del Revolucionario Institucional. Si bien, pasó de tener cinco gubernaturas a seis, tres de ellas, Veracruz, Durango y Quintana Roo, serán de bajísima presencia. Por su parte, Morena al alcanzar varios terceros lugares en algunos estados se consolida, pero queda lejos de obtener una gubernatura, lo que era su gran apuesta del domingo pasado. En cuanto a la Ciudad de México, a pesar de obtener una importante votación no será mayoría en el Constituyente y no logró derrotar al PRD como esperaban.

4.- Así las cosas, los resultados del domingo pasado deben leerse como uno de los escenarios en los cuales se jugará la elección presidencial de 2018. Es decir, no acabamos de salir de una elección cuando ya entramos en nuevas campañas electorales que tendrán una parada fundamental el año próximo en el Estado de México. Finalmente, lo que dejaron en claro las elecciones del domingo es que los poseedores del poder y el dinero serán quienes tengan las mayores posibilidades de arribar a Los Pinos en diciembre de 2018.