Monitor Nacional
Remiendo de Políticas
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
7 de marzo de 2016 - 4:47 pm
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Los programas federales tienen pocas consecuencias positivas y no fortalecen lo que dicen fortalecer

La semana anterior, la Auditoria Superior de la Federación dejó un mal sabor de boca para muchos, presentó y publicó los grandes retos de los programas federales: los pocos resultados visibles con respecto al gasto del que hacen uso.

La situación de los programas federales no es nueva, llevamos varios años (incluso un par de décadas, tal vez desde que se han intentado construir “políticas”) en las que los objetivos, costos y beneficios de los impactos no han sido medibles, tienen pocas consecuencias positivas y no fortalecen lo que dicen fortalecer.

Con esta situación, el contexto nacional se torna más complejo de lo que parece en torno a las políticas públicas (mismas que no hemos logrado construir en nuestro contexto nacional).

Por supuesto que existen varias explicaciones sobre la magnitud de contar con gastos en programas públicos que no cumplen con sus objetivos (en el caso de tenerlos).

Me gustaría compartirle tres perspectivas explicativas sobre la opinión de los resultados arrojados por la Auditoría Superior de la Federación (sin afán de disculpar) que podrían construir un panorama de opinión más amplio y no solamente en el sentido financiero:

1. La existencia de políticas de “parche”: una herencia del siglo XX hacia las políticas se fundamenta en la concepción de “políticas parche”, es decir, la escasa habilidad de los gobiernos (no sólo en México, también en otros países de diferentes regiones que cuenten con importantes retos políticos, económicos y sociales de forma cotidiana) en donde la falta de profesionalización en la construcción de políticas obliga a realizar un “parche” sobre lo que ya existe y que, muchas veces por desconocimiento, es usado como base para otras políticas que no consiguen mostrar resultados favorables pero que, a través de una “compostura” o un “remiendo” se cree (sí, como creencia meramente) que al hacer unos pequeños ajustes (de nombre, principalmente) podrían traer diferentes resultados.

2. Crecimiento de las necesidades y exigencias ciudadanas: conforme pasa el tiempo, el crecimiento de las necesidades básicas de los ciudadanos crece de forma exponencial, frente a las soluciones que crecen de forma lineal (parafraseando el concepto económico). Esta situación impide conocer plenamente lo que debe contener una política que, en el momento de aplicarse ya se encuentra con nuevas necesidades ciudadanas: cambiantes y muchas veces evolucionadas.

3. El factor tiempo en los programas públicos: el reto mayor en los programas públicos es el tiempo: no sólo en la ejecución, también en su diseño y evaluación. Un tiempo escaso, en una sociedad que evoluciona constantemente, evita re construir el programa en caso de una evaluación negativa. Muchas veces está es la razón directa del primer punto: una política llena de parches es producto también de la falta de “tiempo” en el ejercicio gubernamental, mismo que no puede detenerse y realiza “composturas” en la marcha.

Es claro que el reto mayor se encuentra en el área gubernamental, pero la responsabilidad ciudadana no debe quedarse atrás: contamos con programas públicos que no han podido construirse a través de una red de participación ciudadano-gobierno-sociedad civil; la opinión de la Auditoría Superior de la Federación debe comprenderse más allá del análisis costo-efectividad, sumando también la perspectiva ampliada de la gobernanza en la toma de decisiones y en la construcción de políticas a nivel nacional.

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