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René Juárez y Emilio Gamboa: Lo que queda del PRI cuando del PRI casi ya no queda nada

Retóricos, faltos de credibilidad, incapaces de hacerse ver como políticos conscientes del momento que viven, René Juárez Cisneros y Emilio Gamboa han hablado sobre algo que, en estos momentos, parece un eufemismo de mal gusto: el futuro del PRI.

Por supuesto que el PRI tiene futuro. Un horizonte de retos formidables está frente a lo que queda de ese partido que gobernó a México casi un siglo.

Ayer en este espacio mencioné a Miguel Osorio Chong como el traidor más identificado que tuvieron tanto Peña Nieto como José Antonio Meade.

Registré sus movimientos contrarios al interés de su partido, de quien le dio la oportunidad de ser titular de Gobernación y del mutismo casi burlesco que hizo de su nombramiento como “coordinador de las campañas de los candidatos al senado”.

El resultado de esa coordinación que le dieron a Osorio Chong tuvo sus resultados en derrota de TODOS MENOS UNO de los candidatos al senado cuyas campañas debería haber apoyado.

La excepción en ese desastre electoral fue Jorge Carlos Ramírez Marín, quien ayer expresó en entrevista a Ciro Gómez Leyva que aquellos “figurines” que no hicieron verdaderas campañas de tierra, sudando la camiseta tocando puertas, no deberían tener ya ninguna oportunidad dirigente.

Sin duda para los priístas duros, pero los verdaderos no como los críticos cosméticos y de café como Ulises Ruíz y César Augusto Santiago, los personajes que llegaron al PRI con aspecto de figurines son, por citar casos emblemáticos y anticlimáticos, Enrique Ochoa Reza (quien fue una imposición caprichosa de Luis Videgaray) y Aurelio Nuño, que se preocupó más por defender su gestión en la SEP que por hacer tareas que ayudaran verdaderamente a José Antonio Meade.

La querida Martha Anaya nos documenta en su columna de ayer de las expresiones sobre el futuro del PRI tanto de Emilio Gamboa como de René Juárez.

La narrativa de la columnista dibuja a dos personajes que al parecer no se han dado cuento de que ELLOS FUERON PARTE FUNDAMENTAL DEL DESASTRE QUE HOY VIVE EL PRI.

René Juárez perdió TODO EL ESTADO DE GUERRERO A NIVEL FEDERAL.

Emilio Gamboa no pudo ni colar a su hijo Pablo en las futuras posiciones legislativas.

Los tiempos de reflexión profunda (¿) de los que hablan Juárez y Gamboa no son ya sus tiempos.

Ambos representan a una generación que es cosa juzgada por la historia.

Tal y como se demostró en la abrumadora derrota que sufrieron ambos el domingo pasado como partes claves de la operación política de una campaña con la que nunca se comprometieron en serio. Puro bla, bla, bla.

Ayer, antes de la reunión que sostuvieron en Los Pinos el presidente Enrique Peña Nieto y el candidato de la coalición PRI-Panal-PVEM, José Antonio Meade, circularon versiones de que Meade podría regresar al gabinete.

Una fuente cercanísima al excandidato presidencial confió al redactor de estas notas que esa idea no había pasado jamás por la mente del demócrata Meade Kuribreña, tal y como lo definió Peña Nieto.

Aniquilada la generación de René Juárez y Emilio Gamboa, y enjuiciados los figurines y estrategas fallidos como Alejandra Sota, Javier Lozano y demás panistas que se le infiltraron a Meade, la reconstrucción del PRI debe iniciarse con la designación de una dirigencia provisional que sustituya, pero ya a los que fallaron.

Así como la designación de los nuevos coordinadores parlamentarios, hechos ambos en los que debe tener opinión de calidad, José Antonio Meade.

Texto por: José Luis Camacho Acevedo