Monitor Nacional
Ser mujer y vivir en mil intentos
Por la libre y con amor | Yadira Arzate
10 de marzo de 2017 - 11:49 am
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En cada intento por ser mejores, por ser mejor pagadas, más reconocidas, más triunfadoras, etc., que no se agobie ni se opaque esa mujer valiente, amorosa, tierna

(Dedicado a esas mujeres que me han hecho lo que soy)

Esta semana celebramos el Día Internacional de la Mujer y por diferentes medios de comunicación nos mencionan, nos alaban y nos recuerdan los obstáculos que ha tenido que sortear el género femenino para obtener igualdad de derechos. Ese espacio todavía no se ha alcanzado a totalidad y se observa con tristeza que, en muchas ocasiones, las mujeres han tenido que arriesgar su integridad física y moral para tener las condiciones necesarias para desarrollarse armónicamente en todas sus dimensiones.

Quiero aprovechar este espacio para hablar de ellas, de nosotras, pero en un sentido positivo; reconociendo esos dones que la naturaleza nos ha dado para ofrecerle al mundo una visión más amable, tierna y llena de esperanza, porque así fuimos hechas, de una bondad infinita capaz de estremecernos al escuchar el primer llanto de nuestro hijo, de comprender al ser más desdichado.

Ahora me pregunto, ¿dónde están esas mujeres que no temían ver cómo se deformaba su cuerpo al dar vida a un nuevo ser? ¿dónde quedaron esas madres que pasaban horas compartiendo amorosamente con sus hijos sus historias? ¿Qué fue de esas esposas que no se horrorizaban ante la posibilidad de realizarse espiritualmente al calor de un hogar, su hogar?

La vida moderna y su postura individualista provoca cada vez más una ansiedad y prisa por superarnos profesionalmente. El poder lograrlo es algo muy valioso, abre espacios para las mujeres que vienen detrás de nosotras, genera ambientes de respeto y cooperación por parte de toda la sociedad. La autorrealización ofrece a las personas un fortalecimiento de su autoestima, un reconocimiento de las capacidades cognitivas, y de aptitudes, entre otras.

Pero en aras de ese logro académico y profesional muchas veces se arriesga esa oportunidad de fortalecer sentimientos y valores que se presentan en nosotras las mujeres para dar vida y color a este mundo: la humildad, la compasión, la valentía, abnegación y sacrificio (léase en el buen sentido por favor). Películas, libros, poesías que fueron creadas como resultado del amor y la inspiración que un hombre siente por una mujer, no me dejarán mentir del gran amor que podemos inspirar. La búsqueda de esa perfección que tanto venden por el mundo nos está estresando y distrayendo de lo esencial.

En esta ocasión quiero hacer un exhorto a todas las mujeres para que no anulen esa parte sensible que nos otorgó la madre naturaleza. Con mucha confusión veo por la calle y en centros comerciales a madres, hermanas y amigas que han perdido esa capacidad de comunicar en amor, de educar en amor. Hijos ignorados, padres abandonados, novios agredidos… por mujeres.

En cada intento por ser mejores, por ser mejor pagadas, más reconocidas, más triunfadoras, etc., que no se agobie ni se opaque esa mujer valiente, amorosa, tierna. Manifestemos en nuestra ilusión por vivir, esa fuerza interior que propague la bondad y el amor. No tengamos miedo a llorar con el corazón, potencialicemos esos sentimientos para generar un ambiente de encuentro, comprensión y humanidad.  ¡Vivamos intensamente en cada intento!

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