Monitor Nacional
Servicio al cliente
Emprende seguro | Luis Lara Esqueda
28 de septiembre de 2015 - 9:15 am
Servicio-MN
En Ámsterdam existen más bicicletas que habitantes, la razón es que para ellos es un medio de transporte y no una forma para ejercitarse

Visité Ámsterdam por motivos de trabajo, al bajar del taxi no me gustó el barrio al que habíamos llegado, como decía mi abuela, tenía «un no sé qué, que qué sé yo», así que decidimos que no nos quedaríamos en ese hotel, hablé con el encargado de la recepción y me preguntó la razón por la que no queríamos hospedarnos con ellos, le dije:

―Me parece que este es un vecindario peligroso, desafortunadamente ya pagamos la totalidad de mis estancias con ustedes.

―Este barrio no es más peligroso que cualquier otro en el que se hospeden ―respondió con serenidad el empleado―, cierto es que, debido a la diversidad étnica da esa impresión, sin embargo, si ustedes perciben otra cosa los cambiaré al hotel que prefieran, por favor indíqueme el lugar en donde se realizarán sus actividades para ubicar uno.

―Me preocupa que ya hemos pagado nuestra estancia con antelación, no sé qué vamos a hacer ahora si nos cambiamos de hotel ―respondí abruptamente, sin contestar a su pregunta.

―Se lo reintegraremos inmediatamente a su tarjeta de crédito ―respondió sin perder la calma, a pesar de estar «perdiendo» una venta― y como le decía, les puedo conseguir otro hotel cerca de donde van a realizar sus actividades sin mayor problema, sólo les pido que sea una cadena de las que nosotros manejamos, buscaré la tarifa más cercana a la que ya tienen, aunque debo decirles que será un poco más alta, pero el vecindario seguro les gustará.

Al final del trámite nos atendió personalmente el Gerente del hotel, cuando me despedí agradecí sus atenciones y reconocí su servicio al cliente, a lo que me dijo:

―Esa visión global de servicio es la que nos ha hecho ganar en el largo plazo, aunque en el corto parezca que perdemos. Les advierto, tengan cuidado con las bicicletas en el hotel que se hospedarán, pues está situado en una zona de alta densidad de bicicletas.

Tan rápido como Caro mi amiga vende un bolso afuera del colegio ya estábamos instalados en un hotel que resultó excelente. Uno de mis colegas dijo «Efectivamente, el hotel perdió una venta, pero la cadena de hoteles ganó varios clientes».

Desempacamos y salí del hotel, creí que no había entendido la recomendación del gerente del otro hotel, las bicicletas ―es decir los ciclistas― ¿tenían un carril en la banqueta de los peatones? Así es, en Ámsterdam existen más bicicletas que habitantes,  la razón es que para ellos es un medio de transporte y no una forma para ejercitarse, por lo que hay un carril para bicicletas en las banquetas, la mayoría de los ciclistas tienen una especie de bici «retro» pues entre más vieja estén (las bicis, por supuesto), menos posibilidad hay de que se las roben o que se las lleve la autoridad cuando se estacionan en lugar prohibido ―mi corazón sufre, como dice Garcilaso―. Un guía de turistas me explicó que en La Haya, el Ministro de Economía va a su trabajo en bicicleta, no por falta de automóvil, sino por costumbre y comodidad.

Días antes de escribir esta columna leí en los diarios de México que algunos funcionarios se trasladaron en bici a su trabajo,  ¡bien por ellos!, ahora que los Diputados no tendrán coche asignado, en las próximas elecciones les podremos dar un bono ecológico por kilómetros de bicicleta transitados de su casa a su trabajo, esa fue la ilusión, la desilusión fue ver fotografías de los mismos regresando a su casa, por la noche en auto…

Nos leemos en «Kutsol» la próxima semana, quienes cuentan con «ciclovía» en sus ciudades, ¡disfrútenla aunque sea los domingos!

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