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Sin conexión las erupciones de los volcanes Kilauea, de Fuego y el Popocatépetl

Ciudad de México.- En el mundo existen aproximadamente 600 volcanes activos y con potencial de entrar en erupción. Entre 20 y 50 están en actividad de forma alternada, de modo que siempre hay alguno en erupción, y es probable que al menos dos coincidan, pero solo como una casualidad.

Así lo expresó Servando Cruz de la Reyna, investigador en el Instituto de Geofísica de la UNAM. En conferencia de prensa, el investigador resaltó que el hecho de que se hayan presentado las erupciones en Hawái y Guatemala no guardan conexión alguna.

Los eventos “simplemente establecen el hecho de que en el planeta existen muchos volcanes activos, y puede haber coincidencias”, remarcó.

Además, De la Cruz también explicó que “un volcán es un sistema independiente (de otros) y cada uno requiere ser vigilado, monitoreado y estudiado en su propio contexto”.

Hugo Granados Delgado, director del Instituto destacó la importancia de recursos económicos para la investigación e instrumentación volcánica, pues son esenciales para generar nuevos conocimientos y vigilar de cerca los fenómenos de erupciones alrededor del mundo.

El volcán de Fuego en Guatemala, que este fin de semana presentó una erupción de dimensiones considerables no vista desde 1974, es uno de los más activos de América Central y del continente.

En relación con México, el volcán se encuentra a 155 kilómetros de Tapachula, Chiapas, relativamente cerca de la frontera entre nuestro país y Guatemala, pero no lo suficientemente cerca para que sus efectos tengan afectaciones en el territorio nacional.

De la Cruz explicó que “algunos efectos secundarios, como la caída de ceniza, sí podrían llegar si la erupción fuese más grande” y rememoró un evento que se presentó en 1902.

El experto precisó que en la erupción actual la afectación viene no tanto de la intensidad del evento, sino de la cercanía de los asentamientos humanos: poblaciones a seis kilómetros o menos del cráter activo.

Robin Campion, investigador del Instituto explicó que el volcán de Fuego hace “pareja” con el Acatenango también en Guatemala. “Este patrón es común en América Central y en México, donde el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl también lo son, y otra es el Volcán de Colima y el Nevado de Colima, y al menos uno de ellos tiene actividad permanente”.

En el caso del volcán guatemalteco el principal peligro son los flujos piroclásticos y una actividad muy explosiva después de un patrón de erupciones moderadas.
“Esto provocó que la gente y las autoridades se acostumbraran a ver al volcán con erupciones inofensivas; además, se convirtió en una atracción turística, con lujosos campos de golf en sus faldas”.

Campion subrayó que en Guatemala hubo “una dramática falta de educación sobre los peligros volcánicos. No se difundió bien la peligrosidad, pues los volcanes pueden cambiar sus hábitos eruptivos con muy poca anticipación”.

México tiene dos volcanes activos: el Popocatépetl y el de Colima, y este último presenta muchas similitudes con el de Guatemala. La educación es esencial para las poblaciones que viven alrededor, y aunque se vean inofensivos, son un peligro, alertó.

Al respecto de Hawái, Marie-Noelle Guibauld, investigadora en el Instituto, explicó las peculiaridades del volcán Kilauea y detalló que se trata de un sistema muy activo con 24 fisuras de las que actualmente 8 permanecen en erupción.

La lava continúa su avance hacia el mar y crea nuevas extensiones de tierra, un proceso típico en el conjunto de islas formadas a partir de erupciones antiguas.

Con información de DGCS / UNAM.