Monitor Nacional
Singularidades latinoamericanas
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
12 de octubre de 2015 - 8:43 am
2015Lima-MN
: Es precisamente, en este escenario, que la reflexión de esta semana parece darnos ciertas señales de reacomodar el rumbo hacia nuevos retos y escenarios internacionales: México lo puede hacer.

En el énfasis ciudadano de la clara necesidad de establecer mecanismos para el funcionamiento de las democracias, la construcción de la legitimidad gubernamental parece colgar de un ligero hilo frente a las diferentes herramientas, dispersas y en ocasiones inoperantes, con las que cuentan los gobiernos democráticos. Por supuesto, estas herramientas no dependen íntegramente de los incentivos que existan en el aspecto gubernamental para lograrlo, éstas, en gran parte, corresponden a las responsabilidades ciudadanos en conjunto con las instituciones.

Bajo este contexto, retomemos un evento que, durante la semana pasada, se llevó a cabo en Lima, Perú: la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que comenzó el pasado 5 de octubre y concluye el día de hoy, 12 de octubre de 2015, evento convocado bajo la promoción del escenario relevante que ha tomado Perú en la escena internacional. La Asamblea representará una oportunidad en un afán de ambos organismos por mirar hacia Latinoamérica, recordando nuestra aspiración mexicana de mirar un poco al norte del continente.

En este espacio latinoamericano se abordaron temas como: cambio climático, infraestructura, economía mundial y sistema alimentario; indirectamente, en una aspiración de completar este encuentro, la participación ciudadana, como único eje para fortalecer las acciones de gobierno, salió a relucir el jueves 8 de octubre, en un espacio de promoción sobre jóvenes emprendedores, y la juventud como el fomento del desarrollo en todo el mundo. Temas particularmente importantes en este ciclo de fomentar el desarrollo democrático en los países, el fortalecimiento institucional y la participación ciudadana.

Por supuesto, no sobra mencionar que Brasil, catalogado como la primera potencia económica latinoamericana, se llevó los reflectores al ser cuestionado por la crisis que vive actualmente; una crisis que no sólo se retoma como financiera, también, en un espectro de gobernanza y política. En fin, parece ser que al espectro latinoamericano ha resaltado en el escenario internacional a pesar de la debilidad institucional con la que cuenta en estos momentos.

Y, ¿México? Pues bien, parece ser que el escenario compartido de profundos retos con los que cuenta Latinoamérica es un espacio donde percibimos ciertas similitudes y también, como parte de las paradojas en las que nos encontramos, lejanías constantes: no somos ni del sur, ni del norte, tampoco del centro y nos ha costado asimilar una política regional de la que nunca hemos sido parte (ni de aquí, ni de ella). Es precisamente, en este escenario, que la reflexión de esta semana parece darnos ciertas señales de reacomodar el rumbo hacia nuevos retos y escenarios internacionales: México lo puede hacer.

Nuestro escenario geográfico debe ser una oportunidad; no una debilidad. Nuestro contexto político es un espacio de apertura, de diálogo, desarrollo y oportunidad. No podemos dejar de ver a los países del cono sur; si bien, tenemos nuestras propias crisis estructurales, el marco actual nos impide centrarnos solamente en nosotros sin compararnos con otros sistemas y gobiernos.

Desde esta reflexión existen dos perspectivas:

Política: tenemos mucho escenario que recorrer y del cual aprender en el espacio latinoamericano; solucionar nuestros retos desde un ámbito individual (como país) tendrá otras consecuencias futuras mayormente costosas que las presentes; no se trata más que de voluntad para mirar todos nuestros distintos frentes.

Social: corresponde a los ciudadanos exigir el tipo de políticas que se desean desarrollar; un gobierno no responde sin un ciudadano construido, que sea capaz de canalizar esas exigencias de forma profesional y congruente; ahí el reto mayor en el espacio ciudadano para nuestro país, para nuestra región.

Somos un país de paradojas y es importante aprender a darles sintonía de la forma que logren fortalecer nuestra democracia, nuestro país y nuestro compromiso ciudadano: adaptarnos a nuevas realidades es el lema que hemos de seguir. De ahí, que el aspecto que nos une con otros países del cono sur, como espectro de oportunidad, es nuestra singularidad mexicana.

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