Monitor Nacional
Sobre diagnóstico
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
29 de junio de 2015 - 5:02 pm
Sociedad-Monitor Nacional
Frase sobresaliente: Tanto ha sido nuestra crítica a nuestro sistema electoral que también hemos olvidado que nuestros gobernantes existen para hacer valer nuestras exigencias que nosotros mismos hemos olvidado. La realidad es que México es un país próspero, pero que crece también en la pobreza y como ciudadanos no hemos percibido la magnitud de ambas realidades. El desarrollo como libertad se enfoca en la libertad para lograr los objetivos en la vida que una persona elige con su razonamiento. Amartya Sen

Como ciudadanos podemos asegurar que nuestro país cuenta con diferentes retos que se transforman en problemas sociales y muchos de ellos, en problemas públicos. En muchas de estas ocasiones estamos tan seguros de percibir los problemas sociales más apremiantes que exigimos sean tomados en cuenta para enfrentarlos a la brevedad; sin embargo, ¿cuáles problemas actuales son los más apremiantes para enfrentar con los recursos (limitados) con los que contamos?

Esta misma pregunta surge en el momento de concebir intervenciones propicias para enfrentar problemas sociales. Un primer paso metodológico ante la duda de sobreponer los problemas públicos es realizar un diagnóstico situacional sobre la categorización de las prioridades de intervención; con este tipo de diagnóstico (s) la toma de decisiones pretende ser más inclusiva en la resolución propia para los temas mayormente apremiantes.

Hoy en día, mucho se ha comentado que México se encuentra sobrediagnósticado, ¿parece? La concurrente existencia de diagnósticos de centros de pensamiento, organizaciones de la sociedad civil, organismos nacionales e internacionales, públicos o privados relacionados con temas como la infancia, la situación económica, la violencia, la tortura, la trata de personas, la democracia, etc, etc, etc, parecen cuantiosos para algunos, limitados para otros. Esta serie de diagnósticos son necesarios para una correcta implementación de políticas públicas pero ganan mayor sentido cuando de estos estudios surgen acciones concretas para mermar las problemáticas que analizan.

Al respecto, los problemas públicos crecen y cada día todo comienza a ser prioridad desconociendo cuál es el primer problema  que hay que atender o de qué forma valorarlo. Me gustaría relacionar este preámbulo con el estudio sobre la distribución de la riqueza que en los últimos días Oxfam, movimiento global en 94 países, ha presentado, colocando el dedo en el renglón en cuanto al tema de la distribución de la riqueza en México: 53,3 millones de mexicanos viven en pobreza, de los cuales 23 millones no pueden comprar la canasta básica aunque reciban el salario mínimo.

Esta afirmación se suma a otros indicadores que se encuentran en el estudio: los beneficios de los ingresos, la marginación de la población indígena, la brecha entre la educación pública y privada, entre otros. Con el aumento en los ingresos, la tasa de pobreza continúa creciendo; se destaca que el 46.5% de personas que viven en pobreza contrasta con el 1% que acumula el 21% de la riqueza en el país. Este dato, sin embargo, no es más que un reflejo de cómo se organiza Latinoamérica, y México es un espejo del contexto mundial que polariza las diferencias sociales.

La distribución de la riqueza es un problema mayor no sólo en el sentido de los salarios y acceso a bienes y servicios; como hemos mencionado en ocasiones anteriores, se trata también del acceso a las oportunidades y el desarrollo pleno de cada persona. La pobreza es el problema social multifactorial por excelencia, un aspecto naturalmente sensible para cualquier gobierno.

Este estudio nos recordó que los problemas sociales también son apremiantes en México, sí, no sólo los relacionados con los procesos electorales que han volcado todas nuestras energías en ellos, dejando de lado nuestra capacidad y reflexión por exigir respuestas ante los problemas públicos que también son prioritarios.

Para esta semana algunos (pocos) diagnósticos, índices y otros con los que a nivel nacional e internacional contamos para valorar los problemas públicos actuales en México, bien podrían hacerlos llegar a los distintos candidatos o candidatas electos para considerarlos en su agenda:

  • Diagnóstico de Parlamento Abierto en México, Transparencia Mexicana.
  • Diagnóstico sobre participación ciudadana de los jóvenes en México, INE.
  • Diagnóstico de la situación de la juventud en México, UNFPA-IMJUVE.
  • Índice de Participación Juvenil, por Ollin, Jóvenes en Movimiento, A.C.
  • Estado sobre la educación en México, Mexicanos Primero.
  • Estudios Económicos para México, OCDE.
  • Desigualdad extrema en México, OXFAM.

Me parece acertado considerar y tomar en cuenta los diferentes diagnósticos que aportan nuevas perspectivas para nuestro país en sus áreas de oportunidad; y también, que los ciudadanos nos informemos de los mismos de forma crítica y constante; algunos de estos estudios, por falta de seguimiento, no han seguido su curso como se pretendía. Tanto ha sido nuestra crítica a nuestro sistema electoral que también hemos olvidado que nuestros gobernantes existen para hacer valer nuestras exigencias que nosotros mismos hemos olvidado. La realidad es que México es un país próspero, pero que crece también en la pobreza y como ciudadanos no hemos percibido la magnitud de ambas realidades.

Los problemas de movilidad, ingreso, educación y otras oportunidades merman también nuestro sistema social y no les hemos dado la importancia oportuna como la atención que otorgamos a nuestra jornada electoral. Canalizar prioridades también es responsabilidad de los ciudadanos.

Lo político: la construcción de la agenda pública es deber ciudadano, y su seguimiento también lo es. La responsabilidad es conjunta con los actores políticos que deben aprender a evolucionar en sus decisiones y acciones, y eso sólo se logra con la exigencia propia ciudadana. Los problemas públicos debe ser también motivo de reflectores, así como se les ha dotado a los partidos políticos y a sus candidatos.

Lo social: la sociedad civil se encuentra activa y participando. Las ciudadanas y los ciudadanos reconocemos los retos sociales con los que cuenta nuestro país, lo hemos puntualizado hasta el cansancio; sin embargo, nos falta el cómo en el momento de reaccionar positivamente en pro de cumplir y enfrentar los retos nacionales.

Y ahora, con pleno respeto a las formas, los diagnósticos son sólo un paso que debe involucrar a todos los actores que enfrentan los problemas sociales en nuestro país; el diagnóstico es el primer paso, que no hemos concretado para dar los siguientes, mismos que son más complejos de lo que parecen.

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