Sorpresas te da la vida⬦

Inicie el año con una buena actitud, positiva al 100% y después de miles de ensayos con posibles príncipes azules encontré el candidato perfecto: alto, fuerte, moreno, varonil⬦ TESTOSTERONA pura!!!!

Ahora sí con éste voy con todo pensé. Este ejemplar llegó a mi vida de una manera inesperada, pero muy actual:vía red social. Una solicitud de amistad y se dio el flechazo.

Yo era de esas que no creían en el amor cibernético. Hubo química de inmediato. Hubo ese mariposeo que tanto nos gusta a las mujeres.

Durante un par de meses tuvimos comunicación por “whatsapp⬝, estos cada vez más intensos y llenos de sensualidad.

Cada vez que sonaba mi iPhone mi cuerpo recibía una fuerte dosis de adrenalina, sabía que podía ser él.

Por fin nuestros tiempos se ajustaron y cerramos una cita. Cuando escuche su voz por primera vez ¡me encendí de inmediato¡ que voz más rica sexy y varonil me desarmo en un dos por tres.

El día de tan anhelada cita llegó. Me produje como nunca, un oufit de infarto. La ocasión lo ameritaba. Llegó por mí en su súper auto. “Hola soy Ramses me dijo prácticamente al oído⬦ es testosterona pura!

Yo con la quijada prácticamente en el piso! respiro y recupero mi actitud de mujer fatal y le planto un beso justo en la comisura de sus detallados labios. Me abre la puerta del auto que lucía impecable, manejo a velocidad súper prudente y de fondo música de Luis Miguel, mientras manejaba me dedicaba miradas que sinceramente me hacían volar al cielo.

Mi estado en ese momento? Tontamente ilusionada⬦ De inmediato me di cuenta de que ese hombre me inspiraba. Me llevó hasta el altar. Me vi enfundada en vestido blanco divino y lo vi a él esperándome inpaciente en el altar, esto claro en alguna playa exótica. Bueno en este viaje llegué hasta la maternidad sentimiento que nunca había nacido en mí.

Llegamos a un elegante restaurante y nos sentamos en la mesa más íntima del lugar. Empezamos a charlar, en compañía de una botella de vino. Todo iba bien hasta que me pregunto el nombre de mi ex marido, sin preocupación se lo di. De inmediato noté su rostro alterado, por cierto que yo solo estaba separada más no divorciada.

Con voz angustiada me dijo, “yo conozco a tu marido, soy su amigo⬝ ¡toing¡

Todo lo que en meses había construido se vino abajo con sólo mencionar un nombre⬦.

El apuesto hombre entró en un conflicto de valores y sentimientos del cual no quiso salir. Optó por abandonarme y seguir con la amistad de su “amigo⬝.

Le reconozco la lealtad a su código de amistad. Creo que eso habla bien de él, aunque a mí me dejó destrozada por semanas.

Ahora pienso que en la vida no hay principios ni finales; simplemente hay sucesos felices o infelices. El destino me jugó una mala pasada y desde entonces traigo conmigo esa canción que dice: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida⬦