Monitor Nacional
Soy mujer, sin etiquetas y sin estereotipos
Espejismos Urbanos | Driveth Razo
18 de abril de 2017 - 12:27 pm
columna2-monitor
Muchos fueron los comentarios que se hicieron terminando en la misma conjetura, entre ellos “muere por puta”.

Ciudad de México.- En las últimas semanas se ha hecho viral la noticia del BMW que chocó en el Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México la madrugada del viernes 31 de marzo (Univisión, 2017). El choque ha demostrado no sólo la irresponsabilidad de la sociedad mexicana al seguir tomando un volante después de emborracharse, sino ha demostrado el machismo que aún sigue latente en la vida de los mexicanos. Esto último haciendo referencia a los comentarios que se hicieron debido a que la mujer que iba con los tres hombres “iba sin su marido”.

Muchos fueron los comentarios que se hicieron terminando en la misma conjetura, entre ellos “muere por puta”. Al aparecer a la sociedad mexicana no le importa el hecho que el conductor anduviera en estado de ebriedad, ni que se haya podido saltar todas las medidas que se supone el gobierno ha tomado para salvaguardar la vida de los ciudadanos. A pesar de las libertades que gozamos las mexicanas –tomando como referencia a los países donde, debido a cuestiones culturales y religiosas, la mujer no tiene voz ni voto en la sociedad-, nos damos cuenta que aún nos falta un largo camino por recorrer.

El papel de la mujer ha ido revolucionando a lo largo de los años, ya no es esclava de facto de su casa ni mucho menos de su esposo. La mujer ha logrado abrirse camino en diversos sectores, entre ellos la vida política, las oportunidades educativas y la posibilidad de laborar. Pero a pesar de ello, la mujer sigue sin librarse de todos esos dogmas impuestos por la sociedad.

No obstante, la inequidad y la violencia que sufren cientos de mujeres al día, la falta de oportunidades que culminan en la pobreza, la ignorancia y las muertes evitables que muy pocos se molestan en evitar siguen afectando a las mexicanas. El comportamiento de la mujer ideal, las restricciones que incluso nosotras mismas nos imponemos cuando le decimos puta a una mujer que tiene muchos amigos, los estándares de belleza establecidos por la sociedad que nos empeñamos en alcanzar… muchas son las prácticas que incluso nosotras mismas realizamos las que hacen que el avance que tanto deseamos y del que tanto hablamos sea frenado.

Desde tiempos inmemorables, la mujer ha sido un simple objeto ya que después de todo “fue ella quien salió de la costilla del hombre”. Grandes pensadores como Hegel quien proclamó que las mujeres “no están hechas para las ciencias más elevadas” y Fitchte quien afirmó que “en el matrimonio, la mujer expresa libremente su voluntad de ser anulada ante el Estado por amor al marido” (Franch, 2016); han contribuido al papel en el que fue estancada la mujer por años e incluso por siglos.

Los derechos humanos por los que muchos se pelearon por tener nunca se aplicaron a la mujer. A pesar de que tiene años este término, muy pocas mujeres han “gozado” de ellos, sin importar su carácter universal. Sin embargo tal como lo dicen Navarro, Narro y Orozco, hablar de derechos humanos exclusivos para la mujer parece contradecir el carácter universal de los Derechos Humanos que formalmente protegen a los hombres y mujeres por igual y pone en tela de duda la igualdad humana de los géneros (2014).

Para lograr la igualdad que tanto queremos alcanzar es necesario liberarnos primero de los estereotipos que nos impone la sociedad, dejar de lado lo que los demás esperan de nosotras y empezar a hacer lo que nosotras en verdad deseamos. También es necesario dejar de poner etiquetas a todo lo que decimos que hacemos y defendemos, y llevarlo a cabo en realidad. Después de todo, las etiquetas fueron las que nos metieron en el hoyo del que ahora luchamos por salir.

TAGS: ,