Monitor Nacional
Street Art, la vida de la ciudad
Portada | Javier Malo
14 de septiembre de 2015 - 3:13 pm
StreetArt-MN
El street art, son las líneas de expresión del rostro de la sociedad.

Para conocer una ciudad, se necesita observarla y para entenderla, admirarla; admiración que se concentra en su gente, su arquitectura, sus olores, sabores, sonidos y colores, colores que tienen un manifiesto -consciente e inconsciente- con gran peso.

¿De qué color es una ciudad? ¿Qué colores percibimos en una ciudad? Sin duda, en el  infinito de un país como México, el folklore estimula la pupila hasta en los brillantes arreglos que se llevan a los panteones, el color forma parte de la vida de nuestro contrato social y encuentra su lugar en toda ocasión.

Cuando vemos un mural en la barda de alguna calle, si concedemos atención, podemos descodificar un mensaje, no es fácil y precisa nuestro sexto sentido.

Los murales ‘callejeros’, son cada vez más comunes y me atrevo a decir que es una forma más de cumplir con la máxima de los ‘mexicanos al grito de guerra’, una guerra que enfrentan contra el día a día por sus sueños , por alguna causa social o la situación que vive su familia, ciudad, estado o país; los motivos al igual que las técnicas creemos conocerlos a primera instancia, pero apreciando con detalle, nos brindan una escuela, impartida en muchos casos por anónimos, personajes incógnitos que le dan voz a espacios ‘vacíos’ que se vuelven piezas de arte.

Para muchas personas, hay una delgada línea entre el delinquir de un Graffiti y el arte con graffiti, efectivamente hay tiempo y espacio para ésta forma de expresión que se vuelve una ventana de oportunidad si los ojos con los que se mira, logran encontrar en lo abstracto, ese retrato de realidad.

No todo el graffiti es una pieza de arte para todos, sin embargo no deja de ser una auténtica forma de expresión. No los invito a invadir de esta corriente a monumentos históricos y paredes que ya tienen historia sin la necesidad de más toques de expresión, sin embargo si a llenar de ideas y contexto esos espacios vacíos que nos auxilian a entender esas lagunas que no comparten su contexto, que están esperando portar un mensaje, una llamada de atención o una llamada de acción.

Valorarlo no es tener que estar de acuerdo, pero sí admitir que forma parte de la realidad. En el singular caso de la Ciudad de México, existe una relación armónica de héroes y relatores anónimos que en los barrios y colonias conceden y obtienen muros que hacen considerar en que ahora una nueva tendencia es el turismo antropológico (igual que en las principales ciudades de Brasil), que contemple de las nuevas formas de expresión, más allá de un museo; vivimos más allá de la arquitectura, en un entorno que en algunos casos más fértiles que otros, el arte se mantiene contemporáneo y siempre abierto a formas plásticas de expresión.

Incontables artistas de todas las edades nos demuestran que existen maestros y discípulos urbanos de los cánones, el concepto y el color; autores procedentes de lugares fuera de serie, que con los accesos a su alcance, logran convertir lo ordinario en extraordinario.

No resto mérito, más considero que alguien que haya nacido en cuna de oro y en vías de desarrollo sobre el mundo artístico, además de lo que podría aprender en la Academia, podría enriquecer su perspectiva si se atreve a ver la forma cuasi milagrosa de hacer más con menos, y como el arte se vuelve arte por la necesidad de transmitir un mensaje, dejando de lado la intención de cobrar sumas morbosas de dinero por un pretencioso conjunto de trazos a veces inferiores en esfuerzo, técnica, concepto y significado.

El Graffiti es algo más allá que lo que se pretende volver objeto de delincuencia, a final de cuentas es arte, es una manifestación no solo creativa, sino real y explícita de un mecanismo; Puede ser la sociedad misma que ‘no funcione’ y esa misma bondad entonces debería verse con la óptica de un beneficio para autoridades, que con la lectura adecuada, gracias a éste mecanismo, entenderían los ánimos o las dolencias y entenderían el significado de cada una de las líneas de expresión del rostro de la ciudad.

Posiblemente igual que Zarathustra, muchos de éstos mensajes llegan en un momento que aún no es descifrable para una mayoría o posiblemente igual que a Jean Michel Basquiat, en algún momento esos prometedores y estimulantes trazos se verán valuados con morbo económico.

A Jean Michel Basquiat los ojos públicos lo sentenciaron con el desprecio antes de admirar lo que se convertirían en épicas piezas de arte que residían en cualquier avenida de New York; Tengamos en mente la historia del arte y toda la expresión que de ahí emana, pero por un momento dejemos de poner cuota de nombres y apellidos a nuestra atención, y obtengamos un beneficio mutuo, por un lado nuestro asombro y por otro la atención que éstas zonas de la ciudad merecen para entender el pulso del entorno.

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