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¡Te estás matando de amor!

No existe una manera sencilla de terminar una relación en la que los únicos culpables de la dependencia somos nosotros; sin embargo, hay momentos para abrir el corazón y otros tantos para darlo por muerto.

 

Hace un largo tiempo que tomé un espacio, ya que necesitaba estructurar mi vida; y al final decidí regresar a este bello y único lugar en donde tengo la gran libertad de expresarme abiertamente. Hoy mi tema está enfocado en las relaciones a las cuales ahora llamamos tóxicas y en ese final feliz, en donde quizás el príncipe No venga a rescatarnos; pero sí nos llene de alegría y plenitud.

 

A lo largo del último año, contando desde Mayo de 2018, me he dado cuenta que desperdicié muchos años en relaciones que no dieron frutos; incluso ahora mismo estoy en el dilema sobre qué personas son realmente mis amigos y quienes sólo están de compañía; ya que muchos de ellos no saben de lealtad y mucho menos de cariño, y honestidad.

 

Es aquí en donde te invito a evaluar a las personas que están a tu alrededor, ¿realmente aquellos a quienes consideras tus amigos están ahí para apoyarte de una manera incondicional? No precisas de que estas personas estén las 24 horas del día pendientes de ti, ni mucho menos que te visiten todos los días; sin embargo, puedes notarlo con sus actitudes, mensajes, acciones e incluso hasta con la vibra que emana de su ser.

 

El otro punto son las relaciones tóxicas a las que estamos acostumbrados, en donde permitimos que una persona se apropie de nuestra libertad; tanto y tan profundamente que le damos la contraseña de nuestro teléfono, y le permitimos incluso reclamarnos sobre quién o quiénes nos dan un simple like en alguna red social. Algunos de nosotros nos condenamos a recibir el reclamo diario sobre las personas con quienes nos mensajeamos, dejamos que la pareja o la persona que está con nosotros nos agreda emocionalmente y hasta nos deje en un punto de paranoia.

 

Pero la culpa no es de la persona que nos violenta, la culpa es de aquellos que nos permitimos tener un amigo que nos falla, que nos utiliza sólo cuando requiere dinero o cuando necesita embriagarse; incluso es nuestra culpa permitir que algunos que se dicen amigos, sólo nos busquen cuando se sienten solos, pues nos toman como su última opción para llenar su vacío.

 

Así llegamos a la más grande condena, en donde ya no nos toca darnos golpes de pecho; pues si estamos deprimidos por un amor del pasado, es porque lo deseamos, lo permitimos, lo consentimos e incluso hasta lo disfrutamos. NADIE ama a un ex, amas quizás la idea de lo que fue o de lo que quisieras que hubiera sido, pero no puedes amar a alguien que ya NO está contigo; pues el amor sólo se da cuando se cultiva día a día de manera recíproca.

 

Vivir en una relación en donde tienes que rendirle cuentas a tu pareja, NO es vida, NO es sano, NO es normal, y NO debes de permitirlo. Aun estando en pareja debes de poseer esa libertad de tener a los amigos que quieras, salir a los sitios que te gusten con o sin esa persona; de actuar como tú consideres y no sentirte mal porque a tu pareja le parece que no es lo correcto.

 

Quien te ame con sinceridad te buscará, te llamará, tendrá detalles; incluso hasta salir a caminar contigo será especial para él o ella. Quien pueda mirar en ti la perfección seas flaco, gordo, moreno, blanco o azul; quien sea que a los ojos te pueda decir que le importas y con sus acciones te lo demuestre, entonces tal vez valga la pena. No se puede obligar a alguien a amarnos, ni tampoco nos pueden obligar a amar a otro; pero lo que sí podemos hacer es amarnos a nosotros mismos, respetarnos, apapacharnos y dejar de ser nuestro propio verdugo.

 

Una vez que te ames tanto que nadie pueda herirte, entonces quizás llegue ese príncipe azul o esa princesa; no para traerte la felicidad, pero sí para compartir la suya contigo.

 

@RenteriaEdd