Monitor Nacional
¿Te han atado a la cama? ¡Es lo mejor!
Colectivo Masivo | Redacción
1 de julio de 2016 - 1:37 pm
ATADOS
Muchos de los patrones de las ataduras están diseñados para evidenciar el cuerpo, resaltando los pechos, marcando la cintura y realzando la cadera

Ciudad de México.- Cuando pensamos en el sadomasoquismo, nuestra mente vuela y son inevitables los miedos, sobre todo cuando jamás lo has intentado.

Sí, porque nos imaginamos lo peor, es decir, a un atador profesional cuyo performance lo ha vuelto en una verdadera celebridad. Seguro piensas en cuerdas, nudos, esposas y látigos.

Sin embargo, no es necesario todo eso para catapultarnos al máximo placer, y los japoneses lo saben mejor que nadie, pues cualquiera puede probar la versión casera del shibari.

Takumi y Shizuko son una pareja liberal que conoce tan bien los secretos de los amarres, que hasta han fundado el Instituto Mexicano del Shibari, donde convocan a un número cada vez más amplio de interesados en incursionar en este arte.

Lo primero es romper paradigmas. Aunque aplica tanto a hombres como a mujeres, lo más usual es que sean ellas las sometidas. “No perdamos de vista que se trata de un juego en el que es ella quien hace la elección”.

Esto, ya que muchos de los patrones de las ataduras están diseñados para evidenciar la estética del cuerpo, resaltando de una manera hermosa los pechos, marcando la cintura y realzando la cadera.

En este intercambio erótico de poder, las féminas suelen disfrutar muchísimo tomar el rol contrario y explorar este terreno, cuya regla principal es que todo se detendrá en el momento en que ella esté incómoda. 

Shizuko explica que los nudos y enlaces se colocan de tal manera que estimulan diversos puntos de acupuntura, los cuales elevan la energía sexual.

En este sentido, estar indefensa y cautiva (aunque sepas racionalmente que en realidad no hay peligro) activa primitivos sistemas de alarma inconscientes que provocan que el cerebro segregue endorfinas.

Dopamina, adrenalina y otros neurotransmisores que, en resumen, son los mismos que se producen durante la fase de excitación, se activan inmediatamente.

La pareja debe estar muy compenetrada y tenerse una confianza total uno en el otro, porque no se trata de lastimarse, sino de que ambos exploren sensaciones, con la seguridad de hacerlo en un ambiente controlado.

Deben tener la intención de cuidar a quien se está dejando someter y determinar si el estilo que prefieren es más bien rudo o romántico. Lo que necesitan: De dos a cuatro cuerdas de algodón o yute suave que midan unos ocho metros de longitud. Si la urgencia del momento les impide conseguirlas, varias bufandas o mascadas largas, algunas corbatas viejas o un buen rollo de plástico adherible, servirán.

¿Cómo se hace? Hay muchas maneras de atar: desde las karadas (los nudos característicos del shibari), como un simple atado de muñecas, hasta patrones más elaborados, como el pentagrama en el pecho, el cinturón de castidad o diseños super intrincados: un corsé o un kimono hechos de cuerda.

Es ideal adicionar otros estímulos: privación visual con vendas en los ojos, cambios de temperatura (pasando de hielos a gel caliente), caricias con texturas diferentes y juegos de impacto como nalgadas o azotes suaves.

Si no se lleva a cabo correctamente tiene sus riesgos, desde nudos tan apretados que corten la circulación y dejen moretones hasta cuerdas colocadas en lugares peligrosos que pueden provocar asfixia o desmayos. Aquí, algunas consideraciones:

- Usen materiales suaves y flexibles, y no aprieten en exceso.

- Vayan lento, sobre todo en las primeras veces.

- Eviten el cuello, las zonas muy blandas y las articulaciones. 

- Paren de inmediato si hay calambres, mareo, asfixia o hiperventilación.

- Tengan a la mano unas tijeras para soltar rápidamente las ataduras en caso de necesidad.

- Lleven agua, algún jugo y un botiquín. 

TAGS: , , ,