¡Toluca está en el infierno!

Sin trinche, sin maldad, con poca convicción. Así anda el diablo. A pesar de la “buena” exhibición que dio Toluca el domingo pasado ante el América, el equipo de los Diablos Rojos no puede ocultar la precaria situación en la que vive actualmente.

De ser el equipo más dominante a finales de los 90’s e inicios del siglo XXI pasó a ser uno que de vez en cuando vuelve a ser protagonista y el cual adolece las malas decisiones de sus dirigentes y el abandono de su dueño. Resultado: Nueve años sin levantar un título de liga.

La crisis es notable. En la década pasada, Toluca jugó 6 finales de 20 posibles, cifra que representa el 30%. Los Diablos Rojos fueron el equipo que más partidos por el campeonato disputó junto a Pachuca en ese lapso. Ambos ganaron cuatro campeonatos. Sin embargo, a partir de 2010, el cuadro choricero únicamente ha visto acción en 3 finales de 19 probables, lo cual redujo su participación a sólo 15%, la mitad de lo que antes promediaba.

Desde su último campeonato, en 2010, los altos mandos de Toluca han tenido algunas decisiones inciertas. Por ejemplo, desde ese año a mediados de 2012, la falta de continuidad fue una constante. En este lapso, pasaron cuatro técnicos, lo cual se traduce a uno cada seis meses.

Otro aspecto a considerar de forma negativa fue darle oportunidad a sus ex jugadores para foguearse como técnicos. A pesar de que ya tenían cierta experiencia, este factor jugó siempre en contra de José Cardozo, quien tuvo una efectividad del 54.5% y Hernán Cristante, que registró un 52%.

Ambos hicieron equipos constantes que llegaban a la liguilla e incluso Cristante estuvo cerca de lograr un doblete histórico para la institución choricera. Sin embargo, el hecho de pertenecer a un equipo multiganador y que jugaba de manera ofensiva, los estigmatizó y al no ofrecer ese mismo espectáculo, la afición no perdonó eso. Sumado a ello, la falta de títulos cobra factura.

Pero el desacierto más grande ha sido en la compra-venta de jugadores. En jugadores que eran vitales para el conjunto escarlata como Fernando Uribe o Leonel López, en su primera etapa, el dinero siempre fue el “pero” para prolongar su estadía. En cambio, para comprar elementos que pasaron sin ton ni son como Darío Botinelli, el dinero nunca fue una justificación.

Toluca se encuentra en un abismo y difícilmente saldrá de allí. Si Valentín Díez no comienza a preocuparse por los Diablos; si los hombres de pantalón largo no toman las decisiones correctas y no le dan a sus técnicos las suficientes herramientas para salir adelante; si el técnico en turno echa culpas, que son válidas, y no se dedica a trabajar con lo que tiene y aprovecha las virtudes de cada elemento; si los jugadores carecen de un compromiso y prefieren ser influencers a atletas, el diablo estará en el infierno un largo rato.

La duda es… ¿merece estar allí?


Pepe Herrera, Periodista

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