Monitor Nacional
Trabajar para vivir
Sociedad en Movimiento | Lalo Renteria
7 de diciembre de 2015 - 3:46 pm
Trabajo-MN
“A veces saco un poco más de lana y en domingo llevo a mis hijos al parque, también los chavitos necesitan darse un gusto” Mario Obrero en una empresa de cartón.

Es muy difícil vivir en una sociedad que está acostumbrada a ganar lo suficiente y no lo justo; cuando le dices a una persona que recibirá 800 pesos a la semana y tiene que mantener 3 hijos y a su pareja, es cuando entiendes que algo anda mal.

Hace un año me encontraba viviendo en la ciudad de Cancún y es increíble como llega una infinidad de gente a buscar el éxito, con las ideas de que es un estado rico y no sólo en cultura o atracciones; sino abundante en trabajo y dólares. Definitivo los sueldos son miserables, las horas de trabajo son excesivas y requisito indispensable es hablar inglés, pues la afluencia de extranjeros es natural.

Sin satanizar el asunto de los sueldos, debo decir que es un paraíso, las playas hermosas, los hoteles inigualables y definitivo la vida nocturna en la zona hotelera es todo un goce. Ahora si nos detenemos a analizar la vida de los olvidados, los marginados, los pobres o aquellos a los que a veces llaman clase-medieros, veremos a familias enteras tratando de sobrevivir.

En ningún momento voy a culpar a nuestro gobierno, ni mucho menos tomaré posturas políticas; definitivo siempre he creído que los resultados de nuestra vida son totalmente la causa de nuestras decisiones. Si bien es sabido que la pobreza azota nuestro país, también es sabido que miles de personas abandonan sus estudios.

No es justificable al 100% que un joven de preparatoria prefiera terminar como chofer de transporte público que como técnico en mecánica o incluso como Ingeniero a futuro. Si bien pienso que hay familias que no tienen los recursos para solventar la escuela de sus hijos, también hay una infinidad de estudiantes que se vuelven alcohólicos a temprana edad, un exceso de locura y desdén que los orilla a olvidarse de lo vendrá en unos años.

Mario es un obrero de una empresa de cartón, se casó con su esposa a los 18 años y no terminó la preparatoria; su esposa a penas logró cursar el primer año y desertó. Como lo cuenta él, se enamoraron, les ganó la calentura y cuando menos lo notaron ya eran padres de 2 pequeños y uno que viene en camino.

Entonces la sociedad que va a gritarle al gobierno, que se manifiesta y se arrastra criticando duramente; esa gente en su mayoría no tiene estudios a nivel medio superior o superior, pasó por una etapa de libertinaje y se olvidó de hacer un gran esfuerzo para su desarrollo profesional.

No creo, no concibo, no acepto que las personas se quejen de lo caro que es estudiar; pero prefieran mantener 2, 3, 4 o hasta 5 hijos. Entonces es ahí cuando me indigna más el reproche del pueblo, de este pueblo que así mismo se dañó, de esta gente que no sabe tener un control sobre su sexualidad y se reproduce sin miedo a nada.

No importa cuanto puedan criticarme, no creo que tener hijos sea la felicidad que salve a una pareja de la pobreza, tampoco creo que una familia con 800 pesos sea capaz de deseas traer al mundo a otro hijo que tendrá menos posibilidades de subsistir. Me enfada que los adolescentes o jóvenes con el pretexto absurdo del “amor” se casen, vivan mediocremente, y dejen de lado sus aspiraciones profesionales.

La próxima vez que se te ocurra a ti, a mi o a cualquier otra persona cercana, criticar al gobierno de nuestra pobreza, piensa ¿que realmente estás haciendo tú porque eso se acabe? Y si no encuentras una verdadera respuesta, entonces ponte a trabajar o censúrate a ti mismo. Nuestro gobierno tiene mucho trabajo por hacer en cuestiones de educación, omitir los uniformes caros, eliminar colegiaturas, evitar que la gente se aleje de las escuelas; pero también nos toca a nosotros poner de nuestra parte.

El éxito no es de todos, el éxito es de los que trabajamos incansablemente por obtener algo más.

 

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